Thursday, March 17, 2011

Chavez y las siliconas de Lola

Canada-Ontario portrait artist Rob Sacchettto - Keep a Breast

Karl Marx dijo en alguna ocasión que “la historia se repite dos veces, una como tragedia y la otra como comedia”.

Es extraordinario como el “culpable” ideológico de regímenes como los de Cuba y Venezuela, describe con exactitud la realidad de esos dos países.

Chávez en Venezuela parece elegir el mismo camino de clown histriónico de los últimos años seniles de Fidel Castro en Cuba.

Para los cubanos no es dificil recordar la imagen de Castro con las ollas arroceras, y los artefactos voladores chinos en la TV de Cuba.

La ridiculez parece rodear a estos personajes tragi-cómicos. Ahora parece que en Venezuela Chávez escogió las siliconas que algunas venezolanas aspiran a situar, en su bien proporcionada anatomia para agrandar ciertas “lolas”.

He tratado de encontrar algunas referencias en la extensa bibliografia marxista, y socialista que es como a Chávez le encanta llamarse, para ver si existe algún pecado ideológico desembarcado en la esquisita anatomia femenina venezolana.

Pero debo confesar mi rotundo fracaso: no hay la más mínima menció a las “lolas” chavistas. Por lo que debe ser o una originalidad de Chávez, o su aporte personal al marxismo del Siglo XXI.

Honestamente, no se que tiene de malo la actitud personal de una mujer hacia sus “lolas”.

¿Hay algún conflicto de conciencia encerrado en esas dos perfectas anatómicas hermanas?

¿Existe disención chavista, revolucionaria y bolivariana entre las dos hermosas elevaciones anatómicas femeninas?

¿Son acaso agentes de la CIA, enviadas del endemoniado imperio?

Hay cierta premonición castrista en la forma en que estos regímenes cuelan la política en la anatomia humana. No dejan de demonizar nada.

Se cuelan en las relaciones que los humanos tenemos en la cama, en la mesa familiar, en los gustos estéticos, y ahora hasta en el contorno femenino de ciertas “lolas”.

Solo basta vivir bastante para ver la invasión de nuestra deliciosa privacidad por estos sacerdotes modernos, enviando a la hoguera pública lo que constituye, esencialmente, un derecho divino: la propiedad absoluta privada de nuestra anatomia humana.

Ridiculez, desesperado deseo de llamar la atención a cualquier costo, simple barata palabreria hipócrita. Le dicen a otros qué hacer para no cumplirlo ellos.

Lo que ayer, y aún hoy, es una tragedia en Cuba, se repite ahora en forma de comedia en Venezuela.

Qué mundo. !

Qué desastre… !

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