Monday, March 7, 2011

Carnaval de Payasos

Carnaval de Payasos

Tiene Eusebio Leal un grupo de cubanos contratado para animar cada día el paso de los turistas por La Habana Vieja.

Hombres y mujeres montados en largos sancos, vestidos con colores iridiscentes, acompañados por una pequeña banda de músicos donde unos tambores reclaman al turista a lanzar la primera foto… mientras alguien colecta unas monedas a su paso.

Las ideas de Leal no son originales. Están marcadas por las mismas estampas carnavalezcas de nuestra televisión local en Cuba.

Desde los tiempos de Elián González y sus tribulaciones entre La Habana y Miami, los cubanos están sometidos a un bombardeo de cifras, consignas y mitos en un panel de periodistas que mantienen informados diariamente al que se aventura a verlos. Seamos francos, la información es escasa, manipulada y supervisada una y otra vez por un panel de censura detrás de las cámaras.

O los mismos panelistas se someten a su autocensura. Un fenómeno muy conocido en los paises totalitarios, muy del uso en los años de la Unión Soviética y compañia. En Cuba ese carnaval de payasos aún existe.

A diferencia del que tiene Eusebio Leal en los entornos turísticos de La Habana Vieja, este no recoge monedas visiblemente a su paso. Las monedas están detrás de las cámaras. Cuando estos panelistas se despiden y recogen sus hilvanados guiones, regresan a la casa otorgada por el dueño de los canales televisivos. Allí tienen otro carnaval bien preparado.

Muy lejos de las condiciones usuales de los cubanos. Estos payasos tienen un buen piso, una mesa asegurada, un transporte tranquilo y cómodo que elude los autobuses atestados de los cubanos. Se paga con lo que se tiene: la fidelidad a un sistema que discrimina por ideologia, complacencia y silencio.

Es lo mismo que Leal en su oficina de historiador. Pone a merodear su entorno con coloreados payasines para atraer la mirada cusiosa del visitante, y alejarlos del entorno destrozado de La Habana en que vive el verdadero cubano. El también tiene esas monedas invisibles que reciben los panelistas de la llamada mesa redonda.

Lo que poco comparten en ese panel de la televisión cubana es que, muchos de estos payasines, tienen familia cercana en las poblaciones de cubanos en España y Miami. Leal cuenta algún hijo por las cortes de Zapatero. Para él las puertas de Cuba no necesitan el sello de entrada a su país de origen, como el resto de los cubanos que vivimos en el mundo libre.

A diferencia de los payasos que se pasean por La Habana histórica, los hijos de los generales en Cuba no necesitan permisos. Una ideologia que rechaza el estatus de vida del capitalismo tiene a sus hijos disfrutando el mismo confort al que se critica en los paneles mediáticos del régimen.

¿Hasta dónde llegan los payasos?

Cuando el Consejo de Estado apaga sus luces y La Habana comienza a despertar, un grupo de cubanos se anima a salir vestidos con colores de carnaval alrededor de la amurallada y antigua ciudad. Los hilos que animan sus sancos se manipulan desde allá lejos, mirando el perverso entorno de turistas que lanzan al aire el flash para capturar una imagen bonita de La Habana.

Comienza el diario desfile de payasos en mi Habana…

0 comments: