Saturday, February 26, 2011

Símbolos muertos

pioneros

Levantan la mano para saludar la bandera y repiten el conocido estribillo, tantas veces repetido. Día tras día es la misma rutina en la mañana, antes de entrar al aula a sus primeras clases.

Cada vez que veo a un niño en Cuba saludar la bandera y jurar por un nombre extraño y una ideologia exógena, me pregunto qué será ese niño cuando llegue a ser un adulto.

¿Será el hombre nuevo que prometió aquel hombre por el que jura ante la bandera?

¿Por qué calles caminará en su vida de persona adulta? ¿En La Habana? ¿En Miami?

¿Encontrará su futuro en algún lugar de la geografia del mundo libre o quedará anclado en Cuba, sin poder viajar, recorrer el mundo, vivir?

Cuando el 23 de Febrero un grupo de hombres adultos insultaban en las calles habaneras a un grupo de mujeres que levantaban pacificamente un retrato en alto, ¿se acordaron esos jóvenes, casi todos hombres, el día que saludaban la bandera y prometían por el comunismo y por el Che?

¿Era esta la promesa pactada con la bandera cuando niños?

Si mi hijo viviera en Cuba, y cada día tuviera que jurar frente a su bandera, mi espíritu de padre libre le pediria que saludara y prometiera por Martí y por Cuba, en vez de agregar un nombre exótico al futuro de sus vidas.

Los niños son seres vírgenes en ideas y pensamientos. No conocen de referencias y nombres que los adultos les exigimos y enseñamos en su diario quehacer, en su feliz vida. Por eso, y porque sus vidas deben estar rodeadas de las referencias auténticas de nuestra cultura, es peligroso marcar sus inocentes juramentos con referencias e ideologias exóticas e incoherentes.

¿Qué pudiera pensar ese futuro hombre el día que redescubriera que aquel Che, por el que juro toda su vida de niño, era un argentino que ordenó la muerte a miles de cubanos que lucharon contra Batista, como él lo hizo?

¿Creerá alguna vez más en aquel juramento infantil?

Lo mas seguro crecerá siendo esa persona cínica, descreída de la politica y los políticos, de las ideas que traspasen el límite de su casa y su bolsillo. Estaremos en presencia de un animalito acefalo, inmunológicamente aséptico a cualquier idea que traspase la barrera de su individualidad material, descreído, inerme a la tragedia social del hombre moderno.

Y entonces los veremos un día repudiando en un mitin oficialmente convocado por el gobierno, para al otro amanecer en algún aeropuerto extranjero, lejos de Cuba, lejos del mundo encarcelado en que vivió su ninez y juró ser por alguien que no significó nada en su vida, mas allá que una mentira.

Y no creerá mas en el Che. No querrá que sus hijos prometan nada a ninguna bandera. Borrará de su vida el tiempo inútil en que, como una manada alegre, repetia coreográficamente sin saber y entender: “Pionero por el Comunismo, seremos como el Che”.

No será entonces pionero del Che, pero tampoco será de Cuba ni de Martí.

Extraña ideologia cubana que, despreciando la capitalista por supuesta “falta de valores”, crea una totalmente nueva aséptica, cínica, desnuda, desvalorizada de todo contenido y espíritu.

Siento pena por esos niños que día a día acuden a las escuelas cubanas y saludan un símbolo… que ya ha muerto.

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