Friday, February 25, 2011

Redes de Odio

Redes de Odio

El 23 de Febrero hizo un año de la muerte de Orlando Zapata Tamayo. La disidencia de Cuba, amigos y familiares, bloggers y el exilio conmemoró la muerte del sencillo albañil que se convirtió en el símbolo de la resistencia y la lucha contra el régimen despótico de Fidel Castro.

Mientras, en La Habana una pandilla de fascinerosos gritaba y vociferaba frente a la vivienda de Laura Pollán, la líder de las Damas de Blanco. En Twitter, los gritos y las ofenzas corrieron hacia un nombre que se ha convertido en la sombra del regimen: Yoani Sanchez.

Lo intentaron todo. Robaron la identidad de la cuenta de la bloguera cubana y dispersaron con su imagen ofenzas y calumnias. No les quedó un recurso en lo más bajo de su naturaleza de hiena herida para arrebatar los 140 caracteres de lúcida verdad que navegaba en la marea de solidaridad, de cuenta en cuenta, una larga cadena de RT presurosos para informar al mundo lo que sucedia en Cuba.

Todo fue en vano. Las cadenas de noticias, televisoras e internet tienen el testimonio de el alarido de la fiera enjaulada en el gobierno de La Habana. Una vez mas la razón se impuso al silencio, el alarido y el odio.

Pero nada de eso elimina el testimonio de lo que hizo el castrismo para acallar una voz. Y no es el nombre de la bloguera lo que persiguen, es la voz en singular que es como se expresa el pensamiento libre, autóctono, lo que hace temblar las redes del odio en Cuba, y lo que persiguen.

El hombre auténtico, el que piensa por sí mismo y emplea su voz lo hace en singular. Las pluralidades son las voces de la simulación y el mimetismo, y es también los que lanzan los gritos para acallar la voz del ciudadano libre. Los hombres pequeños siempre han acudido a la violencia, los gritos y las ofensas para acallar las ideas.

Es el pánico y el miedo lo que hace al hombre actuar en manadas y gritar. La valentia y el honor levantan flores para proclamar ideas. O como decia Martí: rosas blancas.

El grito, en las redes y en las calles de Cuba, es el acto fisiológico y sicológico de un régimen que tiembla ante lo que ocurre en Africa. Se grita cuando no se quiere oir lo que se habla y es imposible callar, y de esa forma fisiológica se establece una barrera controlada para el miedo. Pero se grita también cuando no se puede oponer al coraje del que habla mesuradamente el coraje propio. Se acude entonces a la jauria, al tropel de gritos y ofenzas, a la barbarie.

Fue eso lo que ocurrió frente a las Damas de Blanco en La Habana. Y fue ese alarido de temor lo que lleno de odio las redes sociales en el aniversario de la muerte de Zapata.

Pero inevitablemente la larga noche oscura del castrismo va pasando. Los que gritaban ayer contra Laura Pollan en La Habana, y via Twitter contra Yoani Sanchez, se avergonzarán de su mímica mediocre y mercenaria, y desaparecerán en el silencio. Condenados al olvido, no sabrán qué decirles al hijo cuando le pregunte las razones de sus gritos a mujeres indefenzas, que solo nombraban un nombre y levantaban una foto.

Y se marcharán calladitos, con las cabezas enterradas en la arena, sin razones y sin respuestas.

El gobierno de Cuba demostró una vez más que solo hace uso de las redes para extender el odio a la razón, la inhumanidad al sentimiento de pertenencia a Cuba, la ofensa a la dignidad. Sólo sabe tejer, como una vieja araña en su tela, las redes del odio que ha sembrado en largos años de vileza. Nada más.

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