Friday, February 11, 2011

La Caída de las Banderas Negras

lots-of-flags En mas de medio siglo de gobierno, Fidel Castro ha roto todos los records que el libro guinnes haya recogido sobre lo que una persona o un político haya hablado en discursos públicos.

La dicotomía entre persona y político, en el caso de Castro no ha sido un traspié de mi escritura. En él las dos personalidades no cohabitan, se rechazan mutuamente.

Lo que muchos olvidan es que el gobierno que por casi medio siglo él encabezó, y  que ahora encabeza su hermano, ha hablado muchas veces más en signos y símbolos que en palabras. Y no es una exageración.

Fidel Castro ha sido siempre un apasionado de los símbolos. Así desde el mismo día 8 de Enero de 1959 en que entró en La Habana, le posaron una paloma sobre el hombro izquierdo en su primer discurso público a la nación cubana. Nacia la teatrología castrista de estado.

Desde entonces la paloma no ha aparecido más en sus apariciones públicas. Quizás por temor a algún atentado, de todas formas él no ha dejado de usar símbolos crípticos y pequeñas artimañas publicitarias para acaparar los cintillos de la prensa occidental, más deslumbrada a esos gestos teatrales que al real contenido de sus palabras: siempre las mismas.

El ejemplo clásico es aquella conocida Cumbre del Milenio en la ONU, en donde lanzó su pañuelo blanco sobre las dos luces de advertencia en el podium en la Asamblea General. Inmediatamente los cintillos del mundo occidental recogieron la farsa lanzada por el maestro de ceremonia Castro.

Son estas las señales que la prensa occidental reprocha silenciosamente al gobierno del “más joven” de los Castros, Raúl.

Sin carisma que mostrar, con una mirada oblicua y socarrona, con muy poco vuelo intelectual y un país en ruinas, sobre todo esto último, Raul Castro está huérfano del status de celebridad conque su hermano habia llenado el trono de Cuba y las planas de los diarios.

¿Es quizás que por esto tomaron la decisión de quitar las banderas negras del cementerio de banderas frente a la oficina de intereses de Estados Unidos en La Habana?

¿Es el símbolo de los tiempos donde un nuevo presidente americano ha dado pasos de distensión hacia Cuba sin haber ocurrido nada en La Habana?

¿Es esta la respuesta de La Habana, la conseción de Raúl Castro a las nuevas medidas de apertura norteamericanas al gobierno castrista y que está esperando Obama?

¿Qué significa la caída de las banderas negras frente a la oficina americana en Cuba?

El mensaje subliminal fue una constante de Castro el primero, ¿es esta la señal de Castro el segundo de eliminar esos mensajes subliminales también?

El lenguaje intricado ha sido la única constante y coherente política de este gobierno encerrado en una isla. Y esta contradicción entre un dictador con un discurso verbal incontenible y una política laberíntica adornada de símbolos, ha hecho de esa pequeña isla del caribe una constante fuente de cintillos y noticias en el mundo, sin apenas significar nada para los ciudadanos que la habitan.

Pero ahí está: las banderas caídas, los postes desnudos levantados al viento. Una arboleda de espinas frente al mar, como los restos de un animal prehistórico atrapado en el caliente cemento de la plaza.

Las agencias de prensa casi ni han registrado su caída: Raúl Castro no es un buen director escenógrafo y casi nadie se ha enterado del suceso.

Mientras, los cubanos caminan por el malecón y se acercan a la oficina americana para luchar un boleto a la Florida. Nadie se percata que el cementerio de banderas ya está muerto.

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