Monday, February 7, 2011

El efecto vitrina en el sistema de salud de Cuba

El efecto vitrina

Ayer una seguidora de Twitter me enviaba un mensaje con un enlace sobre un artículo aparecido en la prensa española, con referencias a  un escrito de la revista norteamericana “Science” suscrito por Paul Drain y Michele Barry.

La publicación española reproduce los elogios de estos dos norteamericanos sobre el sistema de salud de Cuba, anadiendo una coletilla muy socorrida por la geografía del régimen de La Habana y por muchos intelectuales, artistas y hombres de ciencias de izquierda.

Suscriben estos norteamericanos que la sanidad cubana es capaz de obtener indicadores “comparables con los de países desarrollados a pesar del impacto que han tenido las sanciones en el suministro de medicinas y dispositivos médicos”.

Y así transcurría el artículo aparecido en El País. No creo que la periodista sea parte de esa intelectualidad que ha sucumbido al castrismo gracias a “la vitrina” que las autoridades de La Habana le muestran a sus visitantes. Detalles del mismo me hacen sospechar su excepticismo. A propósito ¿Se recuerdan el filme “Sicko” de Michael Moore?

Esa es la vitrina que el regimen de Castro le muestra a sus visitantes ilustres de la comunidad científica, artística y de pensamiento, especialmente de izquierda y con mucho esmero de la norteamericana.

La respuesta a este galimatías puede estar, y de hecho está, en el mismo artículo de la periodista española cuando desliza, sin saberlo, que los dos academicos son “miembros de un grupo de colaboración socio-sanitario entre la isla caribeña y EEUU”.

Llegado a ese punto, ¿qué mas queda por agregar? ¿Van a ser capaces de brindar una visión objetiva personas que con toda evidencia colaboran con las autoridades sanitarias del régimen?

Y hablando de los indicadores que las organizaciones de las Naciones Unidas manejan sobre Cuba. Todos y cada uno de esos indicadores le son suministrados por el gobierno de Cuba, sus autoridades, y no son comprobados in situ. Y esto no es simple especulación, esas mismas  organizaciones mundiales lo dicen en cada uno de sus documentos.

¿Qué credibilidad entonces tienen esos indicadores de salud? ¿Qué credibilidad puede tener un indicador que no es comprobado por ningún organismo independiente?

Pero es que la respuesta no hay que ir a buscarla en complicidades ni en silencios. La respuesta la vive día a día el pueblo de Cuba cuando tiene un familiar enfermo, cuando carecen de la esencial Vitamina C o una aspirina, y tienen entonces que acudir a sus amistades y familia, exiliados en los mismos Estados Unidosm para conseguir la medicina que el gobierno le muestra a Michael Moore en el documental, pero que no se la suministra a su pueblo.

En el mundo de la propaganda del castrismo el cortejo que este personaje ha tenido con la comunidad academica, artistica e incluso politica de los Estados Unidos ha jugado un papel esencial. Castro es un maestro manipulador, sin ninguna duda al respecto.

Miembros de esas delegaciones han recorrido las salas exclusivas del Hospital Almejeiras, o el CIREN, o Las Praderas, donde miles de pacientes venezolanos reciben asistencia médica cuando al cubano lo discriminan para los otros hospitales peor equipados, y sin ninguna de las facilidades y medicamentos de esos centros.

Un ejemplo es suficiente para demostrar la hipocrecía y la verguenza que es ese sistema. EVERPROT-P es un medicamento para combatir lo que se conoce como “el pie de diabético”. Es un medicamento cubano, producido por el Instituto de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana. Se comercializa en el extranjero donde sus compradores hablan “maravillas” del medicamento y del “sistema de salud de Cuba”.

Hablaba de Venezuela, pues Cuba tambien lo suministra a pacientes venezolanos en ese país, como puede comprobarse en el link que le ofrezco a continuación:

CUBA - Over 12,000 Venezuelan Diabetic Patients Treated with Cuba’s Heberprot-P

Ese medicamento es cubano, nacional, producido en el país, en Cuba, no está sometido a ninguna “sanción” ni a ningun “bloqueo”. Los pacientes venezolanos tienen más suerte que sus pares cubanos. Ese producto en Cuba está restringido a solo un hospital, precisamente el  Hospital Hermanos Almejeiras en La Habana. Controlado al dedo, y esto no es ninguna especulación. Usted puede llamar ahora mismo al departamento de Angiología de ese hospital y preguntar.

El uso de ese medicamento es del más alto control en esa institución. Me pregunto, ¿por qué? ¿Es que es sólo para extranjeros? Ah, otra cosa, ¿no se lo preguntarían los academicos americanos a las autoridades cubanas?

Ancianos cubanos con úlceras de presión (conocidas en Cuba como escaras) mueren diariamente ignorando la existencia de un medicamento que hasta los propios médicos cubanos desconocen.

Sin embargo, haga una búsqueda en Google sobre el mismo y encontrará “indicadores” de uso en el país, y páginas y páginas de innumerables artículos, sitios web hablando del medicamento en todos los idiomas, ofreciendo su comercialización, y angelizando el sistema de sanidad cubano.

No quiero agregar de lo ocurrido en el Hospital Psiquiátrico de La Habana en Enero de 2010, donde murieron pacientes mentales … de hambre y frío. Por Dios, ¿y esa es la revolución de la que hablan?

¿Es este el sistema que quisieran los académicos para los Estados Unidos? ¿Un sistema discriminatorio donde el nacional es un ciudadano de segunda categoría?

pero eso nunca llegan a conocerlo los señores Paul Drain y Michele Barry, y nunca Michael Moore se apareció por esos hospitales para cubanos. El mismo Hospital Almejeiras tiene esas salas “vitrinas” para extranjeros donde no falta nada, la atención es esmerada y la medicina no está siempre a mano. Sin embargo, cambie de piso, camine por otra sala y notará las diferencias.

Encontrará las mismas carestías que el cubano enfrenta en su diario correr por la vida: la medicina es robada del dispensario y vendida en el mercado negro, al enfermo que necesita un antibiótico de primera generación se lo quitan para venderlo al que tiene dólares en la calle y a ese enfermo le inyectan agua destilada.

Puede causar espanto, pero esa es la realidad que Cuba ofrece al cubano.

Los médicos trabajan horas extenuantes, con bajos salarios, sin medios de transporte para llegar a su consulta y sin incentivación de ningún tipo, supliendo a los que se han ido a Venezuela, casi ni atienden correctamente al paciente que llega: ya han visto cientos en el día, verán otros cientos más y así transcurrira su vida profesional.

Muchos de ellos sueñan con salir al menos a Venezuela, a “luchar unos dolares” y regresar con algo a casa, si es que regresan. Ya son mas de dos mil médicos los que han abandonado su misión en ese país para llegar a Miami.

¿No conocen esos “indicadores” los dos académicos norteamericanos?

Y sobre las sanciones “en el suministro de medicinas y dispositivos médicos”. Por Dios, qué ignorancia la de estos academicos!!!  Años hace que Estados Unidos levantó las restricciones sobre alimentos y medicinas a Cuba. De hecho, Estados Unidos se sitúa como uno de los principales suministradores de alimentos a la isla.

En resumen, se puede ser muy académico y escribir en revistas muy élites y sofisticadas como “Science”, y también ser bien ignorantes en política, manipulación ideologica y propaganda.

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