Tuesday, January 18, 2011

Un circo llamado Mazorra

Un circo llamado Mazorra

Las autoridades de Cuba han iniciado el juicio a “los culpables” de los sucesos ocurridos en Mazorra en Enero del 2010.

En aquel entonces un grupo de pacientes mentales murieron de frío y hambre en una institución que, a principios de eso que las autoridades cubanas llamaron “revolución”, constituyó uno de los baluartes propagandísticos de la era Castro.

Como bien se sabe, la propaganda sólo dura el tiempo que es necesario, en cualquier parte. En Cuba siempre ha durado bien poco, sobre todo cuando depende del dedo manipulador de un solo hombre.

Por otra parte, es bueno recordar que los tribunales, el sistema de justicia de Cuba no es independiente del poder político: se le subordina a él.

Lo que para todos fue evidente en los sucesos de Enero del pasado año: el abandono total por parte de las autoridades sanitarias de esa institución, y de las autoridades sanitarias y políticas de la isla de los enfermos en ese hospital mental, se hace nuevamente evidente hoy con respecto al proceso judicial.

En cualquier país democrático un hecho como este hubiera llevado a la destitución de las máximas autoridades sanitarias locales y nacionales. Pero ya se sabe, en castrolandia no funcionan las leyes democráticas de este planeta. Se vive en algun otro universo político.

Así que los acusados son sólo un grupo de personas que trabajaban allí. Sobre ellos caerá el golpe demoledor de una justicia que no administra justicia, sino que sólo se encamina a lavar urgentemente la cara. Los acusados encontraran un muro acusador que será terrible derrumbar por la débil maquinaria de denfensa judicial, inexistente. En Cuba encontrar un abogado defensor independiente que logre enfrentar la justicia monárquica castrista es, no solo dificil, es casi un suicidio para el que lo intenta.

Y no es que algunos de esos que hoy se les juzga no sean realmente culpables. Es que en ese país, desde el mismo momento que se dispara la carrera de detenciones, las personas implicadas son consideradas culpables, aún sin haberse ejecutado el proceso judicial. Aquello de que hay que demostrar la culpabilidad a un detenido en Cuba es casi una broma de mal gusto. Los detenidos ya son culpables para el sistema político de ese país a la misma hora de su detención.

Lo más importante de todo esto, sin embargo, es recordar que los que hoy acuden a ese juicio, detenidos por más de 10 meses sin aún la presentación de cargos, hecho muy cotidiano en ese país, y verdadera violación en cualquier lugar del mundo, no son los únicos culpables. Son el final de la larga cadena de culpabilidad en la escalera de poder castrista.

Aquí faltan los peces “gordos”, los que indolentemente les importa poco lo que ocurre en sus dominios de poder. Hechos como este suceden en miles de lugares de Cuba. Robo, desinteres, abulia, indolencia, inhumanidad es un hecho cotidiano en las autoridades sanitarias a todo lo largo del archipiélago cubano.

Mazorra sólo ha sido una escaramuza en la larga cadena de problemas que las instituciones sanitarias enfrentan en Cuba, solo que tuvo mucha publicidad, cobró demasiada visibilidad internacional, y se necesita limpiar la cara al gobierno.

No se esperen culpables ministeriales, ni aún de autoridades de menor categoria local. Aqui asistimos solo al lavado de cara institucional de Mazorra. Veremos videos del juicio, páginas escritas por los conocidos nombres de las meretrices castristas en los periódicos, medios sociales en internet y en la prensa internacional. Nada más.

Un bien orquestado circo donde un grupo de payasos dirige el entablado de maromas para que la prensa internacional publique algunos nombres, algunas sentencias y el necesario lavado de cara al régimen.

Lo mismo de lo mismo. Un sistema que monta una comedia para ocultar una tragedia cotidiana.

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