Sunday, January 30, 2011

Un cable que no llega

El cable que no llega

Hace días, semanas, casi varios meses una noticia viene rondando un famoso cable entre Cuba y Venezuela.

Todo podría parecer una buena noticia que vendría a suministrar un poco de transparencia a la geografía informativa de Cuba.

Pero ya se sabe, los regímenes militares no admiten fuentes de información alternativas. Internet es uno de ellos.

Internet en paises como Korea del Norte y Kuba, y en estos días parece evidente en Túnez y Egipto, son sólo fuentes de dolores de cabeza para los dictadores, las dictaduras y los generales.

No, no me equivoque en la sintaxis de los nombres: las dos K vienen de la similitud monárquica de sus respectivos regímenes, Corea del Norte y Cuba.

En Cuba está llegando un cable que no traerá internet para los cubanos, sino que servirá de grillete al pueblo de Cuba. Es un medio de propaganda pagado por Hugo Chavez, con el dinero de los contribuyentes venezolanos.

Servirá para propagar mentiras, medias verdades, hablar ferozmente de los disidentes y los blogueros independientes de la isla. No traerá nada nuevo. El cubano de a pie no accederá a la información ni a los medios sociales de Twitter y Facebook.

Las autoridades y ciertas figuras oficiales han advertido que no “resolverá” la conexión de Cuba (entiendase de los cubanos) con internet. Solo resolverá la conexion de las papagayos de los generales en el poder.

Por supuesto, la solución de Cuba solo pasa por la desaparición de ese régimen monárquico. Los medios tecnológicos no dan libertad, hablan de la libertad, de la lucha por esa libertad, sirven de vehículo para informar. La libertad la traen los pueblos, los hombres.

El cable que está alcanzando Cuba sólo llega para repetir el mensaje de la cúpula castrista al mundo, pero no traerá el mundo a Cuba porque es la misma cúpula castrista la que lo instala, gracias a Chavez.

Por lo que, ¿qué es lo nuevo? Nada, es lo mismo de lo mismo. Un cable que llega a las premisas geográficas de la isla, pero que no desembarca en los hogares de los cubanos.

Así estamos cada día allá, mientras el pueblo espera. Nadie sabe cuanto esperará en vano. Esa es una pregunta sin respuesta.

Quizás con la inspiración del pais de las pirámides, ese régimen faraónico caribeño también desaparezca.

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