Sunday, January 9, 2011

La isla que se nos hunde

La isla que se hunde

Una isla se nos hunde en el mapa del planeta. Desaparece. Los habitantes de su archipiélago recorren la longitud de nuestro mundo libre buscando refugio.

Huir, naufragar en una balsa con rumbo a cualquier punto distante, desaparecer de los límites líquidos que impone una dictadura envejecida, enquistada en la semilla de una nación que fallece.

¿La dejaremos morir?

Un mundo envejecido, encayado en una filosofía envilecida y solitaria, así se nos queda Cuba. Clavada en una corona de espinas como Cristo, sufriendo el largo tormento de ver sus hijos escapar la tormenta castrista en más de 50 años: sin solución puntual, sin sueños de volver, sin retorno.

¿La dejaremos hundir?

La otrora patria de guerreros y nombres ilustres, intelectuales libres y hombres de letras, hoy vive en el exilio. El archipiélago naufraga en fragmentos, cada día hoja a hoja, el árbol arranca un nombre, una flor, uns esencial raiz de su simiente y la lanza al mar. Fragmentos que ayer fueron componentes lineales del régimen hoy se desgajan con rumbo a cualquier horizonte.

¿La dejaremos fragmentar?

No queda nada sin destruir. Ciudad, campos, mares y seres vivos descubren un rostro diferente y una amarga decepción alberga el alma cubana, enclavada esclava en un régimen de pereza y simulación. Discursos libertarios que se tornaron esclavismos y cadenas. Hipocrecia social que hoy acuña partidismos ideológicos que solo viven el relampaguear diurno para morir en el personal espacio de la familia.

¿Los dejaremos concluir su discurso?

Ya nadie cree en revoluciones, partidismos y vanguardias. Los jóvenes huyen buscando el oxígeno perdido, y las madres lloran la vida solitaria en que envejecen sin sus hijos.

¿Las dejaremos morir en silencio?

Esto es lo que ha quedado de Cuba. Una isla hundida, sin esquemas políticos ni filosofias. Una ideología de oportunismo y un discurso de labios mentirosos. Un archipiélago militarizado y una cárcel líquida para morir.

Simulación, hipocrecia ciudadana, delacion y violencia como espacios vitales para una asamblea de generales que llenan su barriga prominente mientras los ciudadanos del planeta que encarcelan huyen o mueren de inanición.

¿Los dejaremos concluir su obra destructora?

Una vida doble, diurna y nocturna. Una vida asimétrica, mentirosa de puertas afuera y cansada hacia la cama nocturna. Dioses y planetas han escapado al Norte, mientras la riada fundadora perece, hundiendo a la isla en su caída. Clavándola con un puñal mortal en el centro de su existencia.

Ya no vive más, se nos muere hundida por generales y doctores, la isla de Cuba… para siempre.

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