Wednesday, January 26, 2011

De marchas y consignas

De marchas y consignas

Se acerca el 28 de Enero, natalicio del Apóstol de la Independencia de Cuba, Jose Martí y es posible que el gobierno de La Habana se aliste a empujar a los estudiantes de la Universidad y otros centros de estudio a alguna marcha, como desde hace tanto tiempo acostumbra hacer.

No faltarán el mar de banderas, la uniformidad del bloque abanderado con pulóveres y consignas, seguido de una masa inerte de jóvenes que, por inercia, por temor a no hacer acto de presencia, o por el simple embullo del tumulto, el navegar por una Habana a oscuras gritando o conversando cualquier cosa menos de la efeméride, recorrerá San Lázaro, llegarán a algún punto en que las autoridades hayan designado con precocidad y conveniencia.

Todos sabemos que mas allá de las primeras filas de cualquier marcha cubana el tumulto de personas es solo eso, un tumulto. Y las consignas que se levantan aquí, allí, en cualquier punto de esa marcha es solo una agrupación de palabras sin significado para los que las portan en sus manos.

¿Cuántos cubanos que hoy viven en cualquier punto de la geografía democrática de este mundo no han recorrido esa Habana con estas marchas?

¿Cuántos de los que hoy viven en Miami, Toronto y Melbourne para citar 3 lejanos puntos geográficos no habrán seguido la avanzada gritona en esos tumultos de la coreografía castrista?

¿Sabrá la joven que levanta el cartel en la foto lo que significa terrorismo? ¿Conocerá que esos que hoy están sentados en el poder también lo practicaron en las décadas precedentas a 1959?

¿Sabrán esos jóvenes vestidos con pulóveres azules y banderitas cubanas que el movimiento que encabezó el señor Castro ejecutó actos terroristas donde murieron civiles durante la década del 50 en La Habana?

¿Le habrán dicho en sus clases de historia las bombas puestas en cines, como el Payret, donde falleció una menor a causa de una bomba terrorista del movimiento que encabezó Castro contra Batista?

¿Sabrán esos jóvenes que se lanzarán a las calles de La Habana con antorchas este 27, que Fidel Castro con el dinero de los rusos y el de su propio pais financió el terrorismo en latinoamérica contra todas las democracias, sembró de guerrillas este continente en el que sólo cultivan el narcotráfico y apadrinó y preotegió terroristas de la ETA?

Más importante que todo eso. ¿Sabrán esos jóvenes del desprecio que Martí tenia hacia los actos crueles, viles, los crímenes contra la población civil y el mas extraordinario escrúpulo a la violencia contra la opinión y la disencion civil?

Muchos de ellos, incluso, desconocen el segundo apellido del Apóstol, ignoran datos esenciales de su vida, nunca han leído una línea de su pensamiento y, con toda seguridad, no tendrán ni tan siquiera un libro de Martí en su casa.

El automatismo de las marchas en Cuba hace mucho dejo de mandar señales a ningún sitio. Hubo una época en que por cualquier motivo, al más mínimo antojo de Castro, se paraban las escuelas, los centros laborales, las fábricas y las construcciones y se mandaba para la plaza a las multitudes, como se hace con el ganado, pastoreándolo y dándole banderitas y consignas escritas por el Departamento de Orientación Política del Comité Central.

Allí se habla de todo, de lo que tienen que hacer para inventar la comida nocturna, la última anécdota de la novela de turno y hasta lo que el cable está mostrando del canal 51 de Miami. Del motivo de la marcha, de las consignas escritas en papel y las banderitas lanzadas en coreografía al viento, eso no les interesa a nadie.

Allí van, mueven su banderita, repiten automáticamente el estribillo del momento y pasan, como las reses, dejando atrás el ruido, un montón enorme de basura política que a nadie interesa y la convicción de no saber a que fueron a marchar.

Así ha ocurrido ya muchas veces, y ocurrirá otras tantas hasta que todo desaparezca y sea parte de la historia bochornosa de estos años.

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