Sunday, January 16, 2011

Cuba y el neoliberalismo salvaje

BERLANGA 1952 Bienvenido Mr Marshall ¿Reformas en Cuba? ¿Apertura a la gestión privada en Cuba? Todo puede parecer en el país de la simulación y la doble imagen.

La prensa occidental en estos días parece fascinada con la visión optimista sobre las nuevas “reformas” raulistas. Se habla de apertura al mercado, de privatización y de una reforma al estilo de China en Cuba.

La pregunta es, ¿es China un modelo para Cuba? Y la respuesta es si y no.

Sí, porque lo que ha hecho el gobierno del segundo Castro es abrir una pequeña rendija a la gestión privada del cubano. Pequeños negocios, los que todos conocemos como “timbiriches”, paladares, todo lo que el viejo comandante eliminó en la “ofensiva revolucionaria” de 1969.

Y a la misma vez, ningún avance en el terreno de la apertura democrática. Por el contrario, mayor represión, destierro de los prisioneros de conciencia de la Primavera Negra del 2003 y la continuación del socialismo sin riqueza, que ha sido la patente de corso para mantener a la generolatura en el poder por 53 años.

Raul Castro ha reiterado en más de una vez, la útima en la sesión de diciembre del parlamento cubano de que no se permitirá la acumulación de riquezas, y que eso seguirá siendo un impulso al socialismo. Nada nuevo. Es la misma China que se abre al mercado para sostener a una mafia estalinista en el poder.

Por otra parte, la respuesta a la pregunta debe ser tambien que no. Cuba no se abre a la gran empresa. Cuba no se abre al gran mercado. En Cuba las grandes extensiones de tierra siguen siendo un monopolio del castrismo. Y las autoridades cubanas siguen teniéndole un miedo atroz a las fuentes de riqueza personal, porque sabe que detrás de ella estaría la desbancada de los poderes políticos que sostiene con mano de hierro la monarquia Castro.

A la misma vez, China no puede ser un modelo para Cuba. En China lo que sigue existiendo es una mafia comunista que sostiene ferózmente el poder, a toda costa. La Cuba democrática no puede aspirar a la apertura privada si no hay apertura a la libertad de expresión, de asociación, libertades civiles.

Cuba, además, no tiene los recursos naturales de China. Sólo explota los recursos sociales que tiene, enviando a médicos, maestros y personal calificados por salarios de miseria al mundo subdesarrollado. Y así gana doblemente: con su populismo crea simpatía política, y gana unos cuantos dólares de forma barata exportando ideología enmascarada en “solidaridad”.

En Cuba no hay reformas. Solo un neoliberalismo salvaje, que echa a la calle un millón de cubanos “asegurándoles” un trabajo en el campo, donde nadie quiere trabajar. Quitando los últimos vestigios de la igualdad social que fue siempre su bandera. No más libreta de racionamiento, no más subsidios, eliminación de instituciones en la salud y la cultura que no dan nada al estado castrista. De todo esto, ¿qué queda de esa revolución que nació en 1959?

Nada. Hoy día los precios de aquellos pocos productos que el castrismo distribuia a 50 o 60 centavos, se han incrementado en 10 veces. La pasta de dientes cuesta 8 pesos, el jabón de baño 5 y el de lavar 6 pesos cubanos. Esos tres importantes productos constituyen más del 10% del salario medio del cubano de hoy.

Si se une a esto que los nuevos “negociantes”, esta nueva masa de timbiricheros que quiere crear Castro, enfrentan impuestos del 50 porciento por los servicios que el estado les prestará: agua, electricidad, mas los impuestos por su entrada anual. ¿Qué es lo que queda?

Pero nada de esto sufre la oficialidad cubana. Los hijos de los generales muchos viven en el extranjero, están al frente de alguna empresa con financiamiento extranjero y viven una vida suave, tranquila. No les tocan los dolores que el cubano tiene que sufrir a la hora de poner la mesa. A ellos no les importa la libertad de expresión, de ideas y pensamiento. Tienen lo que quieren y serán los herederos del castrismo. Cuba será, a la muerte de los Castros, la rusia del caribe. Las mafias ya están enclavadas en los puestos medulares de la isla.

¿Qué cosa es esto? ¿Reformas? No, puro y simple neoliberalismo salvaje. Con un discurso populista, con una prensa controlada, silenciada la sociedad civil, la juventud cada día abandonando el país para cualquier punto cardinal del planeta, y una propaganda simuladora en los medios sociales e internet.

Raul Castro nunca abrirá el país a la democracia ni a la libre empresa, porque desde mucho antes de 1959, desde mucho antes que su viejo hermano confesara públicamente en 1961 que Cuba era socialista, este sinverguenza era comunista. Habia estado en la Unión Soviética y sus ideas eran comunistas.

Nunca fue Fidel Castro el comunista. El viejo socarrón sólo ha sido un oportunista agarrado al poder. Raul siempre fue un hombre de partido, estalinista y ortodoxo comunista. Y eso sigue siendo. Lo que ocurre hoy son solo pequeñas conseciones inevitables en un país ahogado financieramente, con una economía y una burocracia gigantezca, producto de 50 años de castrismo. Con planes mostruosos que nunca funcionaron y destruyeron el país.

El ejemplo es la agricultura cubana. La reforma agraria del 59 sólo dio tierras a unos pocos campesinos que no la tenían. En cambio estatalizó el 90 porciento de la tierra cubana y la puso en manos de un individuo con ideas de gigantismo macroeconómico. Y así fue destruyendo todo: la agricultura, la industria azucarera, la ganaderia, el café.

Todo esto trajo la destrucción del campesino. Hoy Cuba no quiere ir a trabajar al campo. Los planes de que la ciudad construyera la agricultura fracasaron, como tenía que ser. Y ahora nadie quiere trabajar con los precios de miseria que el estado proporciona a los productos de la tierra.

Y esto es lo que quiere Raul Castro restablecer dando dádivas, pero siguiendo con la misma política de precios, salarial y organizativa en la economía, más impuestos de todo tipo, más eliminación de los subsidios históricos.

¿Es esto reforma? Evidentemente no. Es el viejo neoliberalismo salvaje que tanto Castro crítico a la Argentina de Menem. Cuba es peor, porque nadie puede levantar la voz, nadie puede disentir. Hacerlo es un acto de heroísmo y suicidio.

Y esto es lo que ninguna prensa extranjera dice. Calla miserablemente, y espera.

1 comments:

yuquita said...

Lastimosamente Cuba no es un paraíso como todos los latinos quisiéramos, y dolorosamente vives en Canadá, pero esas palabras de disentir y miserablemente deberías reconocerlas y aprenderlas a vivir en otros países como Colombia y Honduras, para que realmente aprendas de una vez por todas que es el disenso y la miseria, te invito.