Sunday, January 23, 2011

Ciego, sordo y mudo

Ciego, sordo y mudo

Confieso que he estado esperando unos días, desde que ocurrió la fuga del dictador de Túnez, para abordar el tema y verlo a la luz de lo común que la situación del país africano tiene con Cuba.

Sin embargo, un hecho no escapa mi atención. A pesar de que en los primeros días de Enero, como es tradicional en los medios de propaganda de Castro, se mencionó de manera calurosa la carta de “felicitación al pueblo de Cuba” por parte del depuesto dictador de Túnez, la maquinaria de propaganda de Castro no ha dicho una palabra sobre lo que ocurre en el país africano.

Me recuerda los sucesos en la plaza Tiannamen en China. En aquel entonces las imágenes de lo que allí ocurría recorría el mundo democrático. No en Cuba, y el dictador caribeño se habia quedado mudo y sordo ante el espectáculo, horrorizado de la multitud que se manifestaba en China. Sólo después, cuando el ejército chino masacró las manifestaciones populares, Castro y su gobierno habló.

No puedo decir que se quedara ciego porque ese si disfruta de todos los servicios de la televisión mundial. A él no le está prohibido el acceso a internet, ni a las televisoras por cable y por satélite.

Hoy pasa lo mismo en La Habana. Esta vez ya Castro no habla infinitamente en la televisión. Por Dios, al menos eso se quitó el pueblo de Cuba de encima. Pero tampoco le “escribe” una línea en esas llamadas “reflexiones” a las que se dedica en su diarrea intelectual.

Túnez no llena ni una línea de la prensa castrista. Al parecer, los monos de la prensa de Castro están esperando la señal que le den para hacer sus maromas. No hay, incluso, una palabra que provenga del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, ni del tonto que ocupa hoy esa cartera allá.

Me imagino que el señor Bruno Rodríguez también esta esperando la señal desde donde se encuentra el tirano. ¿Ocurrirá también con el señor Raul Castro? ¿También el estará esperando que el hermano mayor mueva el dedo?

Hay otro detalle más siniestro. ¿El silencio de La Habana tendrá otro y más profundo significado? ¿Será porque estarán esperando que la rebelión pacífica de Túnez desemboque en el fracaso y otra vez su amigo Ben Ali retorne al país? ¿Un fracaso como el de China?

Este silencio señala cuán nerviosos estan en La Habana porque las condiciones de ambos países son muy similares. Cuba y Túnez tienen aproximadamente la misma población. Ambos países gozan de un porciento importante de personas con altos estudios realizados, con una situación económica desastrosa, con un sistema de vigilancia y delación idéntico y con una enorme emigración viviendo fuera de sus premisas territoriales.

Evidentemente, la monarquía Castro mira el rpoceso de Túnez con temor y calla. No está ciego, ni está sordo. Sólo son las apariencias que el miedo les hace lucir.

¿Será Cuba el próximo Tunez?

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