Thursday, January 20, 2011

Brigadas al Asalto

Brigadas al asalto

La represion en Cuba tiene un nombre que lo resume: Fidel Castro. Por supuesto, el hermano menor es un nombre añadido más al principal gestor de la dictadura. No se puede separar al dictador con su sombra.

En 1980, Fidel Castro lanzó a la Seguridad del Estado de Cuba (G2), la idea de crear un grupo de apoyo a las fuerzas represivas cubanas. Los acontecimientos de la embajada de Perú fueron la chispa que provocó la creación de una agrupación que había tenido sus orígenes en las brigadas organizadas durante el Festival Mundial de la Juventud, celebrado en La Habana en 1978.

Esta vez, la G2 cubana se lanzó a la búsqueda de los “voluntarios” que representarían la “espontaneidad” del pueblo de Cuba contra la disidencia. El primer grupo tuvo su bautizo de fuego durante los disturbios frente a la oficina de intereses de EU en La Habana, en los días tremendos de la Embajada de Perú. La Dirección General de Contrainteligencia nombró la agrupación “Brigada de la Contrainteligencia”, y la asoció con los CDR para darle una cobertura civil, pero fue y es una agrupación paramilitar.

Tenia un jefe, que en aquel entonces era capitan: Osvaldo Casais, con numero de identificacion personal por la radio interna de la seguridad como P100, hoy es coronel de la seguridad. Y el lugar donde tuvo su primer ubicación geográfica fueron las instalaciones de la seguridad, a la banda izquierda del puente del Almendares por 23, lo que se conoce dentro de la seguridad del estado como “Río”.

Los primeros que integraron esa agrupación fueron personal que en esos momentos practicaban kárate y judo en las escuelas que mantenía el MININT (Ministerio del Interior) precisamente en esa instalación y en Prado y Neptuno, dirigidos por dos miembros de ese ministerio: los cintas negras en kárate Tito y Raúl Rizo. El propulsor de utilizar esas personas fue, en aquel entonces, uno de los que practicó el kárate en Cuba: Jose Ramón Balaguer. El fue quien propuso esos dos lugares como las fuentes primarias de ingreso a la Brigada de la Contrainteligencia.

En los primeros años los integrantes de esa agrupación eran pocos, y todos tenían que pasar por una pequeña escuela de contrainteligencia donde se le impartían clases sobre lo básico que esa disciplina tiene dentro de la seguridad en cualquier sistema de seguridad, pero con las especificidades represivas cubanas. Se le enseñaba como confeccionar un informe sobre acontecimientos que conociera el miembro, como hacer un seguimiento a algún elemento del enemigo, los que tenian poco conocimiento de defensa se les integraba a clases de judo o kárate, etc.

La idea de la brigrada no fue ninguna de esas “iluminaciones” divinas del viejo tirano. Eran una copia exacta de lo creado en Polonia para enfrentar las protestas del sindicato independiente “Solidaridad”, e inicialmente solo abarcaba un grupo pequeño de “colaboradores”.

Con el tiempo, y gracias al fervor que la TV cubana habia inyectado con la serie sobre los organismos de inteligencia de Cuba, titulada “En silencio ha tenido que ser”, el MININT extendió su base con más personal, estructurando esa brigada por compañias que abarcaban los municipios de la Ciudad de La Habana, y la brigada que comenzó con unos pocos colaboradores se extendió y fue nombrada Brigada Provincial de la Contrainteligencia. Sus miembros firmaban un código de honor, se les otorgaba un carnet de identificación y el grupo inicial de oficiales de la seguridad aumentó, promoviendo incluso miembros de la brigada a la oficialidad del MININT.

Estas brigadas de asalto han realizado operaciones de seguimientos a disidentes, agentes de la CIA, han estado presentes en todos los jucios importantes a figuras de la disidencia, durante la operación de vigilancia a los servicios de la SINA (Oficina de Intereses de EU en La Habana), han asaltado casas de reconocidos disidentes, comos los hechos sucedidos en los 80 a Bofill y a Elizardo Santa Cruz.

La brigada ha sido usada para realizar encuentas en los barrios marginales de La Habana, enmascarados como miembros del Instituto de Sicología y Sociología de la Academia de Ciencias de Cuba. Han estado en todos los eventos deportivos en los estadios, alrededor de las delegaciones extranjeras en el Festival de Cine de La Habana, en el Hotel Nacional y en cada uno de los cines que son sedes de este evento. Miembros de estas brigadas fueron los que asaltaron a la poetisa Maria Elena Cruz Varela en su casa. Miembros de esta brigada trabajaron en Varadero y en La Habana con el DTI, para detectar y acusar a elementos que realizaban cambio de divisas cuando la circulación del dólar era prohibida en La Habana.

Elementos de esta brigada son los que en los carnavales de La Habana portaban una camisa azul con el membrete de “Brigada” para aplacar cualquier manifestación a lo largo del recorrido del carnaval. Han estado en iglesias, como la de La Caridad y la de Regla, usualmente eran ellos quienes portaban el altar de las vírgenes de ambas congregaciones durante la procesión (aún lo hacen). Elementos de esta brigada fueron introducidos en las embajadas de España, Bélgica, Checoslovaquia y Canadá para detectar y sabotear a los que se introdujeron en esas embajadas durante los acontecimientos de 1992.

Para desgracia y desconcierto de la disidencia, muchos de ellos confunden los miembros de las “Brigadas de Respuesta Rápida” con miembros de esta más desconocida brigada, cuando la primera es solo para formar grupo, bulto en los mítines de repudio y otras actividades y dejar ocultos a los miembros de las reales brigadas de asalto. Estos últimos son los que hacen las labores principales de represión y detencion de los disidentes que todos vemos en las fotos de la prensa e internet.

Los podemos ver, incluso, con aparatos de comunicación en todas las actividades, públicas como el desfile del 1ro de Mayo donde participan en los cordones de protección, en las azoteas de cada uno de los edificios que rodean la plaza, y dentro del público invitado a la presidencia (especialmente los que conocen idiomas extranjeros). Y también actividades desconocidas que van desde depositar “brujerías” a disidentes con creencias religiosas afrocubanas hasta pateaduras y golpizas y supuestos asaltos y robos a miembros de la oposición.

La prensa internacional y muchos cubanos confunden la membresía de cada una de estas brigadas, cuando todos desconocen la verdadera y siniestra: la Brigada de la Contrainteligencia. Siniestra no sólo por sus propósitos y sus acciones, sino porque está compuesta por elementos fascinerosos, violentos, con preparación de defensa personal y con una extraordinaria vocación a la golpiza.

Este es el tipo de represión que enfrenta las Damas de Blanco, hombres y mujeres disfrazados de pueblo que son miembros voluntarios de los órganos represivos. Si esto no les recuerda a ustedes al batistato, a Musolinni y las camisas negras, y a los batallones de los SS de Hitler, yo no puedo dejar de señalar que para mi son la misma cosa.

Este es una de los detalles de por qué el castrismo no ha sido barrido definitivamente en Cuba: la oficialidad cubana convirtió al pueblo cubano en esbirro de su mismo pueblo. Hoy, muchos de sus miembros viven en el exilio y se arrepienten de haber pertenecido a esas brigadas.

Es así como he conocido esta historia: a través de uno de ellos.

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