Sunday, December 12, 2010

Soledades

Sailors - Humberto Castro

¿A cuantos cubanos el gobierno de Cuba no les ha negado su entrada a su país de origen?

¿Cuantos cubanos hoy no callan su nombre, ocultan su identidad y temen poner un rostro en las redes sociales, mientras gritan sus verdades por Twitter para que el gobierno de Castro no les cierre las puertas?

Mucho más curioso y significativo, ¿cuantos de esos que se dedican a gritar contra los bloggers cubanos independientes ocultan su rostro, y se niegan a ofrecer una imagen en Twitter?

¿Falta de identidad personal? ¿Temor por el futuro incierto de la Cuba en los próximos años? ¿Hipocrecia social?

Los cubanos vivimos una situación de soledad jurídica cosmopolita dondequiera que habitemos. Los de afuera muchos temen sacar a luz su identidad por temor a represalias contra sus familias en Cuba, o no poder entrar en las premisas cubanas. De los de adentro no hay mucho que hablar, ya todo se sabe.

Cuba es un país donde las garantias jurídicas no existen, el sistema judicial es una prostituta en manos del estado castrista y el gobierno se comporta como el proxeneta vulgar, que le roba el dinero a sus meretrices.

Día a día la tirania de los Castro le lleva su expediente a cada ciudadano que atreve a levantar su voz por algún derecho. Unas veces lo deja sin trabajo, otras veces le roba el título de graduacion al profesional en cualquier sector de la vida del país, y como alternativa final le cierra las puertas a la salida del hombre que no quiso ajustarse a los cánones sociales del castrismo.

Los cubanos somos como esos marineros de Humberto Castro, con las balsas a cuestas navegando a un rumbo incierto, sin identidad que mostrar, con el rostro apagado para evitar el cierre de nuestras puertas de entradas en Cuba.

Los de adentro de Cuba están en la desesperada misión de encontrar esa barca que ya nosotros navegamos. Ellos no hablan, no tiran la primera piedra, ni intentan levantar la voz. Todos están a la espera de la caida inevitable o del pasaporte al mundo civilizado, donde las garantias jurídicas le permitan recobrar su rostro, el nombre que sus padres le dieron al nacimiento y la vida natural que desesperadamente cada día pierden en Cuba.

Cuba es un país aislado en sí mismo, no por muros ajenos, no por mares naturales, no por potencias imperiales, por la voluntad tiránica de un par de nombres que han creado la soledad como el estado natural de la vida para el cubano.

0 comments: