Thursday, December 9, 2010

Politicamente incorrecto

autofagia Porque soy politicamente incorrecto es por lo que soy persona, ser pensante con individualidad y diferencias, ciudadano de opinión y universalmente puntual. De otra forma devendría ese pionerito que en Cuba repite automaticamente ser como el Che y por el comunismo. Una célula parasitaria y robotizante diseñada para repetir consignas y palabras, una entidad social destinada a su autofagia natural.

Ninguna sociedad es monolítica, ningún sistema político genera una lineal manera de pensar y opinar. Porque se opina es porque se existe: en principios y disidencias.

No puede haber democracia donde hay opresión, aún de la mayoría sobre una minoría, o de toda la sociedad completa sobre un individuo. La verdadera base de la democracia humana es la igualdad general de condición, y esta no puede establecer cánones ideológicos, principios de comportamiento filosóficos y politicos, corrección unilateral de pensamiento.

Desde niño apreciamos de manera diferente los colores, el respeto y la integridad. Y esos valores crecen y cambian en mil fragmentos distintos que no reconocen uniformidad ni monoteísmo. Hasta el mismo Dios nos hace diferentes, para ser seres humanos.

Las sociedades que intentan, inútilmente, monopolizar opiniones, filosofías y credos se levantan sobre cimientos artificiales. El individuo humano como ser excepcional es único e individual en su creacion y crecimiento, de otra forma se convertiría en un simple número en la lista anatómica del genero vivo.

La historia ha demostrado que las sociedades basadas en esos conceptos han destruido los pilares de la humanidad, la singularidad del ser humano como entidad viviente y han alcanzado los más profundos abismos de desigualdad, injusticia y opresión para al final colapsar, como todo lo que por esencia se aparta de su origen natural

La colectividad de un organismo social no puede atentar contra la individualidad del hombre como ser humano. Como bien dijo alguna vez Oscar Wilde: “un hombre que no piensa en sí mismo no piensa en nada”.

No solamente es equivocado pensar que la sociedad en su conjunto está por encima del individuo, es un crimen, un atropello de lesa humanidad. Llevarlo a cabo es una aberración política y una traición a la esencia divina del hombre. Algo muy típico de los tiranos ilustres y los dictadores ilustrados. Intentar convertir al individuo social en una masa uniforme, homogénea, indistinguible para después aplastarla, enmudecerla y aherrojarla a sus caprichos individuales.

Ese dictador, de izquierda o derecha, intelectualoide o vulgarizante, refinado o burdo, en esencia se ha realizado como ser humano individual precisamente sometiendo una nación al dedo índice de su mano. Ha hecho lo que Wilde nos dijo: pensar en si mismo.

Obedecerlo, venerarlo con admiración supina y adular con ignorancia su realización como individuo es cometer, en el final de los caminos, el peor crimen que la humanidad en su conjunto puede cometer en nombre de los derechos del hombre.

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