Tuesday, December 28, 2010

Estado de Gritos

Estados de Gritos, por Esgalea

Cuba estrenará un 2011 con “ajustes” capitalistas para un destino socialista. Si no fuera por lo conocidas de las declaraciones de sus gobernantes, sus breves discursos “parlamentarios” y los escuetos pronunciamientos oficiales en la prensa de ese país, se podría pensar que estábamos frente a un cuento macondiano de García Márquez.

La realidad de Cuba es que el país esta hundido financieramente, es un barco zozobrando, desesperadamente, en una crisis económica sin salida. Desde 1986 no paga a los acreedores de su deuda externa, descontando de que tiene una deuda impagable de 26 billones de dólares con la desaparecida URSS.

Ninguna de las industrias que el hermano mayor del general se ingenio para construir produce nada eficientemente (si es que producen algo). A otras, como la industria azucarera, las destruyó. El turismo sobrevive con un gasto enorme de importación, casi del 85 porciento. ¿Qué industria hotelera puede ser eficiente con esas cifras? ¿Qué beneficios puede obtener un estado que depende exclusivamente de la importación y no produce nada para su consumo?

Mientras, la única industria castrista que produce, la represiva, se mantiene intacta y burocratizada. El millón de trabajadores improductivos prometido por el general para echar a la calle no incluyen ni tocan ninguno de los organismos que controlan, con mano de hierro, la independencia ciudadana.

La dirigencia del país envejece y no da muestras de entregar ninguno de los puestos de dirección del barco hundido. Raul Castro se ha limitado a sentar a sus generales en los puestos de dirección estatal, garantizándoles un lugar más allá de las armas y el ejército, quizás para brindarles un posible futuro de vida en la próxima Cuba, estilo Rusia.

En la política, las aguas son las mismas. Gritan contra un bloqueo que no existe, abren las manos a los productos americanos que importan, claman por el retorno del turismo americano, vociferan contra cualquier política de la administración norteamericana y el viejo de la barba solo encuentra discursos agoreros para el mundo democrático, sin echar siquiera una ojeada a su traspatio, 50 años después de haberlo destruido.

El estado cubano es un país destruido, una plaza solitaria enclaustrada en rejas y el único espectro sonoro que circula son los gritos de sus ciudadanos, clamando por una vida que no existe.

En Cuba no hay ni Socialismo ni Capitalismo. El país ha retrocedido a los tiempos medievales donde el senor feudal campeaba con sus esclavos, y el estado de salvajismo político grita a sus ciudadanos, les amordaza su boca y los ordena en instituciones y estamentos que sólo figuran en fotos y espacios propagandísticos, para sellar el poder de los generales sentados en las sillas feudales del poder.

Una isla a gritos, un estado de silencio, un  poder de salvajes. Eso es Cuba.

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