Tuesday, November 23, 2010

El precio de Cuba

Silla

Lo primero que aprenden los niños en Cuba, después de repetir la liturgia matutina para el comunismo, es que nuestro país antes del 59 era un burdel americano, que las tierras y los centrales azucareros de Cuba eran yanquis y la silla presidencial de la República la ocupaba un tirano.

Desgraciadamente para los niños cubanos en Cuba no hay otra referencia histórica ni estadística sobre aquella época. Los libros de los historiadores cubanos de la era republicana no existen y las referencias de nombres, hechos y anécdotas están todas en un manual escrito por el castrismo y sus amanuences.

La educación en la pequeña isla del caribe es monotemática, altamente politizada e ideológicamente sumisa a las consignas repetidas por el castrismo. Y los niños aprenden a repetirla, de memoria.

Asi no es extraño esperar que conozcan a un Varela que sólo habla de la independencia de nuestro país del colonialismo español, pero desconozcan una de las más importantes doctrinas para la enseñanza del ilustre Padre Varela, fundador de nuestra nacionalidad cubana. Decia Varela:

“Aprender de memoria es el mayor de los absurdos, pues si falla la memoria falla todo lo estudiado.”

Los niños cubanos también desconocen como el propio Varela definía su propia cátedra de enseñanza:

“La Cátedra de la libertad y de los derechos humanos, la fuente de la virtudes cívicas y la base del gran edificio de nuestra felicidad”

Si los niños cubanos aprendieran en esa cátedra hoy todos serían opositores a Castro y engrosarían las filas de la disidencia interna en nuestro país. Por 50 años esos libros de historia han estado repitiendo una historia falseada, manipulada y escrita con una profunda corrupción ideológica.

Nuestro país ocupaba en 1959 el lugar número 22 del Atlas de la Economía Mundial de Ginsburg de las 122 naciones examinadas. El 80 porciento de la población cubana estaba alfabetizado. El ingreso percápita de los cubanos era similar en 1953 al de los italianos. Miles de esos italianos, de españoles, chinos y japoneses emigraban a Cuba para alcanzar un nivel de vida que no podían alcanzar en sus propios paises. El 60% de los centrales azucareros eran de propiedad cubana y solo un 14 porciento de la economía estaba en manos norteamericanas. Cuba tampoco era el burdel norteamericano que tanto repiten nuestros niños en las escuelas cubanas.

¿Qué decir entonces de los 50 años de castrismo en Cuba? ¿Qué le dice la historia escrita en las cátedras cubanas de hoy a los niños en las escuelas del país?

No le hablan de que el 85 porciento de la economia cubana estaba dominada por el comercio sovietico en la epoca castr-soviética. No le hablan de que Cuba tiene una deuda de 25 billones de dólares a la extinta Union Soviética, y que esa deuda la heredó Rusia. No le hablan que de ser un país donde entraban emigrantes, Cuba se convirtió en uno de los más grandes centros emisores de emigrantes del mundo con respecto a su población. No le dicen que los centrales azucareros y el azúcar, la industria más importante del país, fue destruida por Fidel Castro. No le dicen que de ser exportador Cuba hoy es importador de azúcar. Y no menciono el hecho de que hoy si es nuestro país considerado un gran burdel para los extranjeros que participan del turismo sexual, aprovechando la pobreza del país, porque eso seria inadecuado para la edad de los infantes.

Nuestros niños de hoy en la isla tampoco saben ni se explican por qué hoy su país tiene una silla vacia en el Parlamento. O por qué un hombre desde su silla de enfermo controla los destinos de 11 millones de cubanos, y de la gran masa de niños. No se puede explicar por qué ese mismo parlamento es convocado sin una agenda prevista para Diciembre y el Congreso del único partido político permitido no se le concede agenda política.

La silla está vacia. Y donde ayer fue ocupada por un hombre que hizo de Cuba un feudo de Rusia, puede que mañana vea sentado a un gregario político llegado de un país del sur que hoy compite por la silla presidencial junto al hermano del muribundo.

Este es el precio que tiene nuestro pequeño país por recibir la dádiva del generalato venezolano. En 50 años hemos ido de ser un islote ruso para venir a caer en un charco petrolero venezolano, controlado por un cacique inculto que organiza la nación sureña a ritmo de dedo, como lo hizo Castro durante todos estos años en Cuba.

Pero eso tampoco se lo enseñan a nuestros niños allá en Cuba. La historia del país es la historia de una monarquía de estado castrada de nacionalidad y de referencias propias. Somos un apéndice del que nos compra. Hoy sí somos un burdel para el turista extranjero, los centrales azucareros de Cuba no existen y, para no variar, la silla presidencial de la República la sigue ocupando un tirano.

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