Sunday, November 21, 2010

50 años de comedia sin ser Cantinflas

Desde pequeño disfruté grandemente de ese gran comediante y gran mexicano que fue Cantinflas. Sus películas fueron ese oasis entre tanto filme soviético de guerra y tantas películas japonesas de Ichi.

El renombrado actor mexicano logró estampar, además, en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española el termino cantinflear, que según ese mismo diccionario significa:

Cuba y Mex. Hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada. Actuar de la misma manera.”

En aquel entonces lo que nunca imaginé es que el término podia asociarse a otro muy diferente personaje, nada comediante y si mas tenebroso y siniestro, que desde hacia mucho tiempo habia perdido la capacidad para la risa: Fidel Castro.

Los muy jovenes entonces, menos jovenes ahora, no nos podemos disociar de la conocida cara pegada a la tele interrumpiendo cada programa, con sus largas peroratas políticas sobre cualquier tema, en un laberinto de frases, cifras e histrionismo. Fidel Castro nunca fue un personaje de risa, ni nunca permitió que la burla y la broma lo tocara en el cine y la comedia. Habia desterrado el humor político de Cuba. Eso que llamaba revolución habia condenado la risa.

Pero el término cantinflear, tan sano y jocoso en Cantinflas, se le pegaba a su oratoria como la mejor definición que cualquier ilustre académico español pudiera darle a su verbo. No lo ha abandonado. Aún al pie de la silla de inválido, cuando solo puede rellenar espacios leyendo viejos libretos de aquella época, dice cosas tan semejantes al personaje del extraordinario Mario Moreno. Unos días atrás, por ejemplo, en ese redivivo discurso cantinflezco, Castro afirmó:

“Entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante era creer que alguien sabía de socialismo o que alguien sabía cómo se construye.”

Creo que es la declaración más honesta que podremos sacar de este Cantinflas de carne y hueso anclado en La Habana como monarca absoluto. Para no traicionar al personaje de opereta del actor mexicano, el mismo Castro cantinfleó con la posibilidad de su futuro papel en el próximo Congreso de Generales a celebrarse en Cuba el próximo año.

Resumen. Como el viejo Cantinflas, dijo lo mismo sin decir nada. Nadie sabe a estas horas si quedará per secum seculorum como el primer secretario de ese partido monárquico, o si fué solo un guiño para ver como reaccionaban las agencias noticiosas del mundo.

Ah, siempre hubo por ahi alguna ex-funcionaria de una institución castrista, anclada hoy en Paris, que se apresuró a decir que el señor Castro habia renunciado a su puesto. Pero no hay nada de cierto. Son 50 años de un Cantinflas que no es de comedia y que sigue manipulando los hilos detrás del nuevo inquilino en la silla monárquica de Cuba. Hasta el final, tendremos a este Cantinflas haciendo el tonto pero robándole la voluntad a un país … y también la risa.

0 comments: