Saturday, March 6, 2010

Carta a Zoe Valdes.

Sra. Zoe Valdes

Desde hace semanas estaba por escribirle. He tratado de encontrar por todas las vías posibles su correo electrónico, alguna vía no publica de hacerle llegar mi humilde opinión de emigrante cubano. No digo exiliado, porque nunca hice gala de disidente, ni de opositor político en Cuba. Naci con eso que en Cuba llaman Revolución y todos sabemos es solo una tiranía.Carta a Zoe Valdes

Desde niño aprendí a honrar la valentía de los que, con espíritu libre, lanzaban su voz al viento y decían sus verdades al costo de su vida. Crecí en una familia profundamente arraigada a Dios. Mi padre un sencillo maestro de primaria, profundamente devoto a Dios, y lanzado a la calle por su profundo pensamiento católico. Mi madre una mujer valiente, profundamente honesta y rayana en lo contestataria, lanzando su verdad a los cuatro vientos no importara lo que le pudieran traer de vuelta. Yo herede de ellos una gran parte de mi padre, y una pequeña porción de mi madre.

Salí de Cuba buscando una vida que allá no se puede vivir: libertad para el pensamiento y posibilidades económicas para una vida digna. Nunca fui un disidente aun viviendo en una familia que disentía en casi todo con el régimen, por lo que no reclamo ese nombre a mi persona, ni ningún merito a mi vida de exiliado. No me llamo a mi mismo exiliado, aunque lo sea en todas los niveles de la vida: espiritual, humano y divino. Pero uno no puede reclamar lo que no fue capaz de hacer en su propia patria: yo soy sencillamente un emigrante.

Soy un gran lector de su obra, he leído todo y cada uno de sus escritos, aun los de menos brillo y pureza. Un artista es lo que es: un espejo que pasa por la vida, refleja la imagen que vivimos y la proyecta en mil fragmentos imaginados, divinos y transformados. Comercial y exitoso, humilde y olvidado, el arte no tiene sellos, ni parcelas divinas, todo es permitido y bienvenido, y usted es una mujer de talento. Yo admiro su obra, y admiro mucho de lo que ha hecho bondadosamente viviendo fuera de nuestra hermosa tierra.

Hoy, dolorosamente he leído unas líneas en su blog que me causan tristeza, una profunda decepción y una enorme pena por usted. Desde hace semanas he leído con incomprensión sus ataques personales a Yoani Sanchez. Palabras como “santa de la secta”, “bicho”, etc. Vivimos en este mundo, Señora Valdés, no para poner etiquetas a las personas, ni para señalar con el dedo el mal que encontremos en los otros. Estamos en este mundo para mirar la luz, como lo dijo Martí, y dejar atrás las manchas del sol que nos calienta.

Nadie es dueño absoluto de la verdad. Ni usted ni Yoani Sanchez. Solo Dios es omnisciente. Usted y yo y Yoani somos simples mortales en paso por este mundo para dar lo mejor a él. Los tres apuntamos con el dedo acusando a Castro de desigualdades, maldades y crímenes, acusándolo por lo que es: un tirano. Los tres reconocemos el objetivo común de nuestro paso por la vida: mejorar el país en el que vimos la luz por primera vez. Lo demás es solo la simple vestidura mortal que nos hace a cada uno diferente.

En su artículo de usted, el último que me ha causado tanta ira y pena, dos sentimientos tan profundamente ajenos uno del otro, lanza un venenoso ataque a la bloguera cubana, a Coco Fariñas en plena huelga de hambre y a toda la disidencia y el pueblo de Cuba que piensa diferente de usted. Usted, de facto, se ha hecho diferente al pueblo que hoy lucha por todos.

Señora Valdés, es usted la que reclama ser la “santa de la secta”. Reconózcalo de una vez y por todas y al menos encontrara paz espiritual con la vida y con Dios. Lo que ha escrito hoy en su blog es despreciablemente tan bajo, como el ataque bochornoso de la prensa castrista contra un hombre humilde como Zapata. Usted, se ha erigido en la Ubieta que tenemos por acá con esas palabras soeces sobre Fariñas.

Me pregunto yo, y le pregunto a usted frente a Dios: ¿sabe usted lo que es una huelga de hambre, y de sed además? ¿Ha experimentado el dolor, la fatiga, la mordida que el organismo siente cuando falta el agua, nos sobrecoge la sed y el alimento que nos hace vivir? ¿Ha hecho la prueba de estar 3 días, tres únicos días sin probar un ápice de una tostada de pan, del pan que debe ser nuestro cada día?

No se puede jugar con el dolor ajeno, ni cuando es involuntario en Africa por la miseria, ni cuando es por la libertad como hoy ocurre en Cuba. Soy uno de los tantos cubanos que en twitter ha retransmitido su mensaje de aliento a Cuba y al mundo en estos últimos días. Soy de los que ha transmitido su escrito en la letra de su amiga sobre su visita a nuestra amada tierra, aun cuando hay cosas con las cuales totalmente no coincido.

He sido de los que sobre bases diarias he transmitidos vía twitter notas de su blog, del de Yoani y del de cada cubano que he encontrado con un pedacito de su verdad en este mundo que es internet. Somos casi 3 millones dispersos alrededor del mundo, pero muy pocos se toman el esfuerzo de dedicarle un minuto de su pensamiento a Cuba y lanzar ese sentimiento a través de los redes sociales en internet.

Cada movimiento disidente y pro-democracia en este mundo ha tenido hombres valerosos, de acción, personas humildes que engrosaban su nombre en la gran marea contra el opresor, y también ha habido oportunistas, segundones y aprovechados. Los movimientos democráticos en el mundo que han obtenido el éxito han sido los que han sabido sumar, olvidándose de las espinas y las manchas de algunos de sus afiliados. El momento de la lucha es momento de unir, no de señalar con el dedo al que se cree culpable. Culpable somos todos: usted y yo y cada cubano que no ha levantado su voz en Cuba.

Los que están en nuestro país cualesquiera que sean, incluso el más oscuro oportunista de filas, que los hay entre bloggers y la tradicional disidencia, se juegan mucho más que su libertad, su vida. Los que están allá no tienen la oportunidad de la democrática replica a sus acusaciones: cada día tienen a un ejército de espías, desacreditadores y cazadores de margaritas cortándoles las alas. Esta no es hora de desunir, sino de aunar voluntades.

Esta no es hora de clamar para nadie quien es el blog de la oposición y quien no lo es. Los que están allá, así hablen de “papas” o de vidas sacrificadas por la libertad de Cuba son más importantes que todos los 3 millones de cubanos que vivimos fuera del monstruo. Una letra de cualquiera de ellos: disidentes y blogueros, son más importantes que sus palabras en su blog, en sus libros y en las entrevistas que consigue en los medios.

Los que vivimos fuera no podemos reclamar nada para nosotros mismos. Somos nosotros los que tenemos que reclamar la voz de los que se alzan dentro de Cuba. Si uno de ellos, como la señora Yoani Sanchez, es el centro de reunión y comunión de los cubanos tenemos que sentirnos orgullosos y profundamente conmovidos, no por Yoani ni por ninguno de ellos, sino porque por primera vez en mucho tiempo los cubanos hemos encontrado un punto común de encuentro.

La polémica entre usted y la bloguera de Cuba es, sencillamente, un aparte a lo que es imprescindible preservar hoy para la disidencia. Me pregunto, ¿es que usted no estuvo en Cuba? ¿Por qué sencillamente no se dirigió personalmente a Yoani y aclaro privadamente sus diferencias?

El venir hoy, después de los sucesos tan tristes de la muerte de Zapata, a estar reclamando lo que no se es se puede clasificar redondamente como espurio, desgraciadamente oportunista y profundamente despreciable. Mucho más cuando la otra parte implicada en su polémica no tiene ni la más remota oportunidad de su merecida replica. Y, eso, señora Valdés, se llama en mi país que es el de usted, y en el mundo: cobardía y oportunismo.

De una vez y por todas, es mejor que de continuar por la trayectoria oblicua por la que se encamina se dedique a su labor literaria y podamos disfrutar de algunos otros de sus libros y definitivamente deje de abrir la boca cuando se hace inoportuna la ocasión: Cuba ya ha tenido demasiadas disensiones para acabar el cerco de Castro, no haga más difícil y dolorosa esa tarea.

Y no olvide, un artista siempre es y será un ciudadano, y como ciudadano será valorada su obra. Preferible es su silencio que la herida mortal que causa la inoportuna interferencia. Recuerde siempre las palabras sabias de Tagore: La elocuencia es una cualidad que sería más apreciada si se pudiera demostrar en silencio.

Yo la invito a que se una al coro por una Cuba unida con todos y para el bien de todos, como dijo el Apóstol, y deje sus rencillas particulares para cuando la tengamos en nuestras manos.

Sinceramente, si usted se une a ese común objetivo continuara teniendo el preciado placer de un asiduo lector suyo. De otro modo, lo siento señora, me duele demasiado mi país para corresponder con su egoísmo.

Sinceramente,

Juan Martin Lorenzo

3 comments:

bendeasis said...

perfecto

Lazaro Gonzalez said...

valiente, oportuno y necesario. grcias.

BARBARITO said...

Oportuno, acertado, correcto y muy educado.

Esta es la hora de unir, no la de dividir.

Solidaridad con TODA la disidecia cubana -de dentro y de fuera-, independientemente de su tendencia.
Si alguien actua por ocultos o torcidos intereses ¡allá cada cual con su conciencia!
La Historia, el futuro democrático de Cuba se encargará de poner a cada uno en su sitio.