Friday, October 24, 2014

Turismo Paramilitar

En Cuba las FAR han "revolucionado" el concepto de lo que significa la defensa de un país. Ya no promocionan el odio antiimperialista, en su lugar promueven el turismo americano.
Ya no importan cohetes termonucleares para bombardear New York, sino importan turistas canadienses.
Ya no construyen polígonos de prueba de armas rusas, sino construyen campos de golf.
Ya no visten a sus generales de verde olivo, sino le regalan un traje civil, una corbata de Oscar de la Renta y le hacen brindar con el segundo Jefe de la SINA en algún resorte turístico de la isla.
Ya no construyen barracas para soldados, sino hoteles cinco estrellas para el turismo internacional.
Paraísos paramilitares para-turísticos. Especialmente diseñados para Canadá y con la esperanza del sueño americano.
Ya no se trata de defender a Cuba, hoy hay que defender los derechos de los turistas norteamericanos, de los ciudadanos de Estados Unidos a los que se les castra el derecho esencial de viajar libremente… al paraíso para-socialista.
Hoy se necesita vender a Cuba, mercadearla, cosechar el dinero apropiado para un futuro sin gorras militares, ni botas ni viejos carros de combate rusos.
En el país, la racionada cuota de información oficial tiene faltantes esenciales de estos detalles “turísticos”. La información nacional viene racionada por la libreta, aunque no abastece de nada. Cuotificada por la categoría del ciudadano y su acceso a internet. Es consecuencia de ese racionamiento informativo que la revelación de las “reformas” raulistas en las FAR no las suministra "Granma", sino la revista especializada "Hotels".
Resulta que hoy los tipos tienen más hoteles que unidades militares. Más habitaciones para turistas desesperados por nalgas tropicales, tabaco moreno y sol de salitre que barracas para soldados.
Todo "gracias" a una cierta agrupación tur-paramilitar de nombre GAESA. Pero, ¿qué es GAESA?
Según el Instituto Español de Comercio Exterior “es el mayor conglomerado empresarial del país y para hacerse una idea de su falta de transparencia baste decir que no publican sus estados financieros”. 
Comprende cadenas de hoteles, restaurantes, compañías de renta de autos como Havanautos y Havanatur, navieras como la Melfi Marine Corp y la Servinaves Panama S.A., el Banco Financiero Internacional (el banco comercial más importante de Cuba), la más popular cadena de tiendas en divisas, TRD Caribe.
Agréguese ANTEX S.A., empresa clave para la contratación de personal en el extranjero. SERMAR SA, que se ocupa de las reparaciones navales y del negocio de búsqueda de tesoros (bajo el mar, los de tierra ya los tienen garantizados). Aerogaviota, transporte aéreo para el turismo. ALMEST S.A., que construye instalaciones hoteleras y hace servicios de mantenimiento a las casas de los militares. SASA S.A., encargada del sector automovilístico con talleres especializados para equipos ligeros y pesados. TECNOTEX, utilizada para introducir tecnología de punta. Geocuba, geodesia y cartografía, así como Agrotex, dedicada a la agricultura y la ganadería, desde la cría de animales hasta una fábrica de caramelos, pasando por  la elaboración de mieles y alimentos en general.
GAESA, además, controla el muy estratégico Departamento VI y las compañías que lo soportan, como la llamada “Empresa de Servicios La Marina”, dirigida por un mayor de la contrainteligencia militar. Un detalle importante, a través de la ya mencionada ANTEX S.A., el gobierno de Cuba ha podido introducir operativos de inteligencia en algunos países extranjeros, al poseer oficinas en más de 10 países entre ellos Panamá, Angola y Suráfrica.
Se resume en una simple oración: GAESA controla el 80% de los negocios más suculentos del país.
¿Y quién entonces dirige GAESA?
Un nombre que en Cuba casi nadie conoce: Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, yerno de Raúl Castro, casado con la hija mayor del dictador II, Deborah Castro Espín, gracias a la cual subió a la montura del caballo castrista.
Con una carrera digna de una de las mejores novelas de espionaje de la época de la STASI en Alemania o la KGB en Rusia, la personalidad del señor López-Callejas encuadra perfectamente en una de esas novelas “socialistas”, no del realismo, sino del espionaje y contraespionaje oscuro que nos regalaban aquellos seriales a lo “Stirlitz" de Yulian Semionov, encuadernados rusos para describir las oscuras patrañas nazis teniendo en abundancia en la propia URSS.
El dandi López-Callejas no se deja ver nunca en público. No toma acción directa contra nadie, ni es ejecutor de ninguna de sus órdenes. No existe para la inmensa mayoría de los cubanos que pueblan la isla. No aparece al lado de ninguna de las figuras de su familia postiza. No los acompaña en actos públicos. No aparece en ninguna foto ni en ningún video junto a ellos.
Es un ser anónimo que existe sólo por sus cuentas offshore en Alemania, Panamá y España. A su nombre.
Porque su momento será mañana, el después, el poscastrismo. La época por llegar.
En La Habana no aparece mucho. Solo, eternamente solo, o acompañado en reuniones de sus acólitos y subordinados. Reuniones a las cuales no tiene acceso la prensa. Con pocos amigos, o ninguno. Vestido demasiado casualmente a pesar de sus gustos refinados, y su arrogancia dandi, sus Rolexs discretamente guardados y usados únicamente cuando viaja a España u otros lugares, su gusto aristocrático por autos de lujo a pesar de manejar un discreto “Lada” por algunas calles bien pavimentadas de La Habana del Oeste.
Este es el hombre “de los caballitos” de GAESA. El gigante Para-Militar Turístico de Cuba. La apuesta para el mañana de la familia Castro, y especialmente del que será su titular.
Pero, un momento, hemos hablado de las Turis-FAR y no acabamos de decir qué dijo la revista "Hotels".
Según el ranking de las 300 cadenas de hoteles de mayor tamaño elaborado por esa revista especializada, Cuba es el país latinoamericano con las empresas hoteleras más grandes del área, superando por segundo año consecutivo a México.
En la edición del 2014 de ese ranking, que toma como referencia los datos al cierre del 2013, la isla caribeña está representada por tres grupos hoteleros: Grupo de Turismo GaviotaGrupo Cubanacán y el Grupo Hotelero Gran Caribe.
Según esa revista el “Grupo de Turismo Gaviota” ocupa la posición 55, con 51 hoteles y 21 665 habitaciones. En el lugar 171 se encuentra el “Grupo Cubanacán” con 53 hoteles y 7 678 habitaciones. Y, finalmente, en el 287 el “Grupo Hotelero Gran Caribe”, con 26 hoteles y 4 349 habitaciones
Detalle importante: tanto el Grupo Gaviota como el Grupo Cubanacán pertenecen a ese selecto grupo del que le hablaba, GAESA. Sí, el mismo, la tur-empresa familiar del yerno de Raúl Castro, recién ascendido a general de brigada en Diciembre del 2013, de forma silenciosa.
Esto tampoco lo publicó oportunamente la prensa cubana. ¿Informa de algo?
Si sumáramos convenientemente estos dos grupos hoteleros podríamos ver que GAESA, es decir, el flamante yerno de Castro II, tiene en sus manos una bonita suma de 104 hoteles, con nada menos que 29 343 habitaciones.
Como pueden ver, aquellas “Fuerzas Armadas Revolucionarias” de inicios se han convertido en este emporio familiar de compañías, apostadas todas para el momento en que el comercio y las playas de Cuba, y los negocios, y la “Santísima Trinidad” estén abiertos al mercado norteamericano.
Y es aquí donde, muy posiblemente, se engarza la desesperada maniobra que el gobierno raulista ha apostado con respecto al embargo. Hoy, con Obama, más cerca que nunca de la posible apertura.
Desde hoy, sin embargo, esta firma “anónima” castrista es un bocado apetitoso. Imagínense si mañana el embargo desaparece.
Pongamos un ejemplo.
2013 acercó al arca castrista, y a los hoteles del patrimonio familiar de Castro, un total de 2.852.572 millones de viajeros. De ellos, Canadá aportó nada más y nada menos que 1 105 729, que es como si dijéramos casi la suma del resto de los para-turistas que visitaron la isla de otros orígenes.
Canadá es el usuario preferido del negocio para-turístico familiar de ese apellido que ya conocemos en Cuba.
Inevitablemente, si los generales dirigen el Ministerio de Para-Turismo, el grueso del bocado mili-dolarizado caerá en esas arcas verde olivo, de las cuales no se conoce, no se publica, no se dice ni se discute cuál es su destino final, en qué se utiliza y cómo, y para qué.
Sin olvidarnos, por supuesto, que el muy flamante ministro del ramo, Manuel Marrero, es también militar de carrera, y dirigió con anterioridad el Grupo Gaviota.
¿Coincidencias militares?
En este aspecto, no deja de resultar toda una joya de la ironía las palabras de este para-Ministro turístico castrense en una entrevista para la “Revista Excelencias”, en el 2010.
Dice Marrero:
“Nuestros socios tienen todas las garantías, aseguradas por esa ley (nueva Ley de Inversiones Extranjeras) y, además, tienen varias ventajas: total respeto sobre las inversiones y negocios … Además, hay que destacar la ventaja que implica la prioridad que ha dado el Estado cubano (GAESA-FAR-familia Castro) al desarrollo de la industria turística, que asegura el abastecimiento y logística necesarios para estos negocios, y el hecho de que estos empresarios alcanzan aquí, utilidades superiores a las que tienen en España y en otros países del Caribe.”
Me pregunto, ¿cuál sería el comentario que a estas palabras del Sr. Marrero haría hoy Cy Tokmakjian, en sus vacaciones obligadas en alguna cárcel cubana por 15 años?
El subrayado es mío… con toda intención.
Sobre todo, teniendo en cuenta que, prácticamente, la mitad de los para-turistas que visitan la isla son los compatriotas del señor Cy Tokmakjian. Muy convenientemente contribuyendo con sus taxes y sus dólares canadienses a las arcas militarizadas del turismo castrista. Y también con su cárcel.
En esta misma dirección podemos recordar la carta que Stephen Purvis le dirigió a la revista “The Economist”, a raíz de su liberación de las jaulas castristas en Cuba. El señor Purvis enfrentó un proceso similar al del canadiense en el 2010, pero pudo librar y salir ileso entonces.
Dice Purvis:
“A medida de que los hombres de negocios emerjan de esa horrible experiencia (en Cuba) y cuenten sus historias individuales, tal vez las verdaderas razones de este ataque concertado en contra de los negocios e individuos que históricamente han sido amigos de Cuba (de su gobierno) aparecerán un poco más claras. Mientras tanto sus intrépidos reporteros (The Economist) podrían útilmente investigar a los individuos y a las camarillas que se están beneficiando de la reorganización del mercado y sus activos (en Cuba) recién nacionalizados, resultantes de esta ‘guerra contra la corrupción’.”
Con toda seguridad, el asalto a las posesiones del Sr. Tokmakjian es parte de esa “reorganización del mercado y sus activos” en Cuba que señalara el Sr. Purvis en su carta.
Mi pregunta es, ¿en algún momento los intereses del Sr. Tokmakjian se habrán ‘encontrado’ en la misma acera, por esos infortunios de la mala suerte, con los verdaderos dueños de Cuba, es decir, con el Sr. López-Callejas?

Sin embargo, aunque lo parezca, no son ni el canadiense ni el británico los que están en las peores condiciones, si no los cubanos y Cuba.

Lo peor para el cubano que trabaja en esas compañías son las condiciones contractuales a las que está sometido, y su indefensión ante las autoridades empresariales que actúan como en un cuartel. Ya se sabe, empresas militares disciplina de ordeno y mando. Súmese la inexistencia de uniones sindicales que representen al trabajador frente al general en mando.
Lo peor para Cuba es la total falta de transparencia en los balances financieros. No se sabe con certidumbre cuáles son los montos de las operaciones, las verdaderas ganancias, y sobre todo las pérdidas.
Las dictaduras de izquierdas, y sus montajes empresariales militares al estilo de GAESA, son paraísos fiscales para la corrupción de los peces gordos. Los pequeños quedan atrapados en el camino, en las madejas legales creadas para darle zancadillas cuando la necesidad lo requiere, por presiones políticas, y para lavar alguna cara. Y también los hombres de negocios occidentales, que se equivocaron al interpretar el "cambio de luz" en el semáforo del poder y cayeron desafortunadamente en desgracia.
Algo así sucedió con Tokmakjian y Purvis. Se equivocaron de señal.
Dejémoslo claro. Ninguno de esos dos son "santos" en el santuario comercial. Si fueron a Cuba y estuvieron contentos por un rato no fue por ser amigos de los cubanos y de Cuba, sino por serlo de sus dictadores y aprovechar la jaula social sin las leyes de la competencia para pescar en "aguas revueltas".
Hoy pagan su culpa. Lo que vuelve a demostrar que en una dictadura nadie es inmune, sólo sus dictadores.
Para redondear el negocio familiar, de manera muy conveniente con esa “nueva cara” de frescura y “tolerancia” sexual – que no política –, tenemos la muy reciente sumatoria de esas minorías marginales, y marginadas históricamente por las “comandancias” de las Fuerzas Armadas verde olivo, a la comparsa del turismo “reformista” Made in CENESEX, que es decir, “Made in otro miembro del clan familiar”: Mariela Castro.
La delfina acaba de anunciar la asistencia y participación de los LGBT ordenados a la Conferencia Mundial de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales (Ilga) en México, y su desesperado anhelo de obtener la sede para el 2016.
Para-Turismo Gay auspiciado y hospedado en las instalaciones de GAESA. Vamos, si el Gabo no hubiera inventado Macondo y escrito a tiempo “Cien Años de Soledad”, estos lo estuvieran escribiendo hoy con otro nombre.
¿Acondicionarán algunos de los campos de concentración de la UMAP para la ocasión?
¿Se lo adicionarán como hotel cinco estrellas al Grupo Gaviota del Sr. López-Callejas?
Hace falta preguntárselo a la delfina.
De todo este pastel para-turístico existe una “tajada” adicional que es necesario destacar: la convergencia militar entre Cuba y Venezuela.
¿Coincidencias? ¿Intercambio de experiencias? ¿Consejo de Ayuda Mutua Socio-Militarista entre la Gerencia de la Casa Matriz caribeña y su subsidiaria en tierra subcontinental?
Los gobiernos de Cuba, como sus seguidores venezolanos, han estado levantando una casta militar con traje civil, garantizando el futuro pos-castrista, para cuando el General de Ejército Raúl Castro ya no sea “Presidente”, su hermano superior esté completamente alienado, o en algún estado avanzado de descomposición parasitaria, y el señor Maduro no tenga los suficientes votos o alguien lo haya substituido convenientemente de su silla en Miraflores.
Sin que con ello signifique el fin del chavismo, ni el fin del castrismo, entiéndase.
La compra de la casta militar a toda costa, corrompiéndola, otorgándole migajas o algo más en negocios para-familiares, y comprometiéndola en represiones y crímenes de estado, es parte de una política de sustentación ilimitada del poder en tiempo y espacio.
Lo comenzó a hacer Chávez, lo ha acabado prácticamente de institucionalizar Maduro en Venezuela. En Cuba, sin instituciones democráticas, un Parlamento Nacional que no parlamenta ni dice nada, no se necesita “institucionalizar” nada.
El “Consejo de Estados y de Ministros decidió… BLABLABLA”, entiéndase: el dictador en jefe ordenó.
¡Punto final!
Mientras, en algún avión de Air Canada, o de Cubana de Aviación, los para-turistas canadienses se prestarán hoy, mañana y pasado, a tomar su avión y arribar al paraíso de los para-Castro convertido en Turismo Paramilitar.

Notas al Margen:
Letter  to "The Economist" by Stephen Purvis
Entrevista a Manuel Marrero en "Revista Excelencias"
Turistas extranjeros que visitaron Cuba en el 2013 según la ONEI

Thursday, October 23, 2014

A propósito de Ottawa

Lo ocurrido ayer en Ottawa no refleja el alma y el espíritu de lo que es Canadá.
Esas imágenes de personas aterrorizadas corriendo para escapar de balas, francotiradores en los techos de los edificios colindantes, políticos que se acantonan en oficinas, centinelas que mueren en cumplimiento pacífico del deber en un Monumento a los caídos en pasadas guerras mundiales, atrincheramientos, policías, personal de asalto altamente especializado, tiros y frenesí, no, no es Canadá.
No puede serlo y no lo es.
Evidentemente vivimos en un país muy ingenuo, con las puertas abiertas a los "astutos" que le gustan la maldad. Y seguimos sin darnos cuenta que estamos rodeados, literalmente.
Armas sueltas en la frontera sur.
Miles de emigrantes a los que aún no se les pide demasiado sobre su historia pasada.
Fronteras que son fáciles de cruzar.
Personas que vivimos saludando con una sonrisa al recién llegado.
Una mano amiga que siempre saluda, y siempre se extiende para ayudar.
Esa Ottawa de ayer no es la de todos los días.
No es una gran ciudad. Nunca lo ha sido. No quiere serlo.
No es esa “megalotrópolis” que es New York. Es un capital de campo. Un pequeño poblado donde aún la sonrisa y el buen humor adormecen los sentidos.
Las imágenes de ayer no son de Ottawa. Son de algún lugar en un futuro aterrador. Sin pertenencia a este país.
Son las imágenes de un terror que nos puede llegar si seguimos con la inocencia del mundo, la sonrisa benevolente del que no quiere ver las señales del cambio, la ignorancia caprichosa del que no quiere convencerse de que algo tiene que cambiar.
Canadá es este país sin rejas en sus ventanas. Con los juguetes de los niños, sus bicicletas y muñecos en los jardines verdes y blancos, floridos o con la sabana congelada de su nieve. Los autos en las entradas de las casas mientras los garajes se llenan de herramientas, enseres inútiles y viejos muebles.
Es ese reino de paz, donde a cualquier circunstancia se le responde con un gracioso “Sorry” y el “Buenos Días” aún sigue existiendo. Como en los buenos viejos tiempos.
No debe cambiar, pero algo quiere hacerlo cambiar.
Canadá ayer no perdió su inocencia. Y Ottawa quizás sigue siendo la misma, pero de todas formas, y de algún modo, algo cambió.
¿El conocimiento de que también nos pueden ocurrir las cosas malas? ¿De que un 11 de Septiembre puede llegar a suceder en aquella torre del Parlamento o en uno de los rascacielos de Toronto?
En 147 años de democracia nunca ha existido una revolución, ¡Gracias a Dios!. Ninguna guerra civil o invasión. No se han librado guerras de conquistas, ni se han tenido colonias. Ningún canadiense ha luchado solo en ningún lugar.
Se ha dicho, por otros, que Canadá ha sido uno de los principales sostenedores y guardianes de la paz en el mundo, y que esa paz interior del cual el país goza se proyecta al exterior con la sensación de compromiso que sus políticos ponen en práctica aquí, en casa.
Eso no puede cambiar.
No puede suceder.
A pesar de ideologías.
A pesar de religiones absurdas.
¡A pesar de nada!

Wednesday, October 22, 2014

Accidentes Ortográficos

Las críticas de la oposición venezolana a la presencia médica en Venezuela de profesionales de la salud cubanos a veces son abrumadoras, en todos los aspectos. Es su derecho expresar su criterio, su opinión. Es su derecho exigir una respuesta o acudir a la prensa, cuestionar y exigir una respuesta a sus preguntas.
Nadie cuestiona ese derecho.
Pero a veces creo se acude demasiado a los extremismos. Y tristemente se olvida que los cubanos están huérfanos de voluntad, y de mecanismos democráticos para ejercer su voluntad. Su presencia es una orientación política de su gobierno, que es una dictadura.
Aclarado ese punto esencial.
Dirimir la profesionalidad de los cubanos que trabajan en Venezuela en el programa “Barrio Adentro” no puede hacerlo alguien que vive en Canadá, y que desconoce personalmente a los que allí trabajan.
Pero viví en Cuba una gran parte de mi vida. Conocí sus médicos, y trabajé en un hospital neurológico: el CIREN. La doctora Molina era entonces su directora, y después lo fue un bizco llamado Julián Alvarez. Muchos de sus médicos eran excelentes. Y sus enfermeras magníficas.
Puedo, sin embargo, entender las dudas con respecto a la composición del personal que constituye ese contingente. Los venezolanos creen que es una infiltración de la inteligencia cubana, además de ser profesionales del sector de la salud e invadir su profesión. No habrá sido la primera, ni será la última, en que elementos de la seguridad del estado cubana se incluyan entre el personal profesional de alguna misión e, incluso, de que algunos de ellos sean miembros captados de esos órganos de seguridad.
Si tuviéramos la memoria muy corta hasta podríamos olvidarnos de aquel miembro del personal diplomático de Malta que era agente de la G2 cubana.
Pero de eso no quiero hablar aquí.
Recientemente he tenido un intercambio de opiniones sobre la competitividad de los médicos cubanos a raíz del envío de personal de salud de Cuba a Africa, por el ébola. Muchos en Venezuela, y en otras partes del mundo, cuestionan a los médicos con el objetivo de cuestionar la misión, su presencia, y el objetivo político de esa presencia.
Ya lo he dicho antes: el régimen mercadea con la salud pública, y con sus agentes, los médicos y enfermeras.
Pero no es culpa de ellos, en última instancia, la consecuencia política de ese mercadeo. En su lugar se debe cuestionar a las más altas autoridades cubanas, y en primera instancia al Ministro de Salud, que es quien debería objetivamente defender la misión puramente escolástica, humanitaria, de los cubanos.
No lo hacen. Son tuerca y tornillo del sistema, y de sus directores.
Las autoridades médicas son las poleas de transmisión de la política global del régimen. Responden a ellos, y es su función transmitir y apretar a los escalones inferiores para la consecución del objetivo final: la obtención del aval político del régimen.
Sin embargo, hay una cuestión más sutil, y mucho más inadecuada en algunas de las injustas críticas que venezolanos, y otros latinoamericanos, ejercen sobre los profesionales de la salud de Cuba: cuestionan su competencia profesional, su cultura y sus conocimientos médicos muchas veces a partir de su ortografía, su expresión oral, y su desenvolvimiento social.
Yo no puedo garantizar cuán veraz es esta imagen que encabeza el post, pero fue muy publicitada vía Twitter. Se la adjudicaban a un médico cubano en Venezuela. Si se fijan bien, escribió “descarsa” en lugar del correcto “descalza”.
No, no garantizo la autenticidad de la foto. Pero tampoco niego que haya sucedido. Perfectamente pudo ocurrir.
La pobre ortografía en Cuba es consecuencia de la masividad a que la educación fue sometida desde la época de los 70. La explosión demográfica de la población cubana en edades juveniles hizo imperioso la formación exponencial de nuevos profesionales de la educación. La solución del régimen fue, entonces,  la masividad en la creación de contingentes de maestros, la disminución de la edad para captarlos y la preparación expedita de ellos.
Consecuencia: falta de profundidad en los conocimientos de los que se graduaban con esa profesión, disminución de la diferencia de edad entre los que estudiaban y los que ejercían el magisterio a esos estudiantes, con la consecuente inmadurez espiritual y sicológica.
Lagunas de conocimientos y preparación profesional.
Y esto me recuerda a mi maestra de Literatura en décimo grado. Se llamaba Leonor. Más que de versos y libros, nos hablaba de su esposo, tan joven como ella, y su pequeño hijo. Como anécdota recuerdo que un día nos dijo su hijo, de un año, se llamaba “Raylé”. Consecuencia de unir las dos primeras letras de los nombres de su esposo y del suyo, Ramón y Leonor.
¡Como tantos locos nombres con que hoy nos bombardean con “Y”!
Nos daba clase siguiendo las notas apretadas tomadas, en algún momento de su instrucción de carrera y “a la carrera”, en una libreta con una letra desigual. “Escriban”, nos decía, y nos disparaba aquellos párrafos mal escritos, y mucho menos comprendidos. No conocía a Marinetti, pero hablaba de Mayakovsky. No sabía quién era Gastón Baquero, pero nos hablaba de Nicolás Guillén. No conocía a Guillermo Cabrera Infante, pero nos dictaba escuetas notas sobre Alejo Carpentier.
Yo dudo de que hubiera leído alguna de las obras de los escritores de los que nos hacia tomar aquellas rápidas notas, dictándonoslas.
No la culpo por nada. Tuvo la desgracia de tener un preguntón en clase, que con harta malicia preguntaba, honradamente lo confieso.
Maestras como esa, y profesores de ese estilo hemos tenido todos los cubanos en secundaria, pre-universitario y en la misma Universidad. A mi profesora de “Geometría Analítica” en el primer año de mi carrera, de nombre Zenaida, no se le podía esconder la libreta de clase porque se perdía en un campo de yerba… geométrica.
Por mucho tiempo la ortografía no influyó en las notas que obteníamos muchos de nosotros en matemáticas, ciencias y otras asignaturas que no fueran Español y Literatura.
Y teniendo los jóvenes profesores que tuvimos, la generación que me acompañó y las siguientes, incluidas las actuales, se puede comprender las carencias ortográficas de los que ejercen alguna profesión, con mucho talento, en cualquier lugar del mundo.
Yo he visto excelentes médicos firmar su receta, otorgármela con un letrero bien grande en letras rojas que decía “HOJO”, para que la técnica farmacéutica leyera con cuidado y comprendiera qué medicamento, y en qué proporciones debía prepararlo, y expenderlo.
Por supuesto, me apenaba aquella roja huella de ignorancia ortográfica de aquel excelente profesional de la salud. Amigo de mi familia, joven como yo, de un talento en su profesión incuestionable. Neuro-cirujano.
Hoy no reside en Cuba, como tantos otros.
Cada vez que oigo a alguien menospreciar a algún cubano me viene, inevitablemente, el nombre de mi amigo a la memoria. Y también los nombres de compañeros de estudios. Inteligentes, talentosos, personas que ejercen su profesión en instituciones reconocidas en Europa y Estados Unidos.
¡Hasta los más grandes talentos poseen lagunas en sus conocimientos y en su expresión sobre ellos!
Recuerdo a Gustavo – no digo su apellido para no abochornarlo públicamente –, posiblemente el estudiante de mi año en “Ciencias de la Computación” más inteligente, más talentoso. Desgarbado, delgado y mal vestido. Camagüeyano.
Para leer tenía que hacerlo en voz alta. ¡Cuántas veces lo sacamos de la biblioteca de la colina universitaria, por aquel murmurar continuo con que nos hostigaba en el silencio sepulcral de aquel lugar, mientras estudiábamos!
Era prácticamente un genio. Cuando los demás teníamos que estudiar, repasar nuestras notas, buscar en libros y manuales, Gustavo se echaba a leer un libro de física que no tenía nada que ver con nuestros estudios. Para el ya todo estaba resuelto. No escribía en clases. No tomaba notas. Y sus preguntas eran un dardo a los profesores.
¡Pobre Zenaida!
Despreciaba la literatura. ¡Cuántas veces me reprochaba mis lecturas de Dostoievski y de Rimbaud!
¡Eso no da nada!”, me decía.
Nadie le había enseñado el amor a la poesía. Nadie le había enseñado el amor a los libros más allá de los manuales y compendios de ciencia.
¡Lecturas inútiles!”, nos discutía.
En una época en que los maestros y profesores “enseñaban” poesía, literatura y composición escrita dictando desde sus libretas de notas del contingente de maestros formados por el régimen, muy pocos podían tomarse en serio, amar y desarrollar su amor por algo tan estéril como versos y palabras, historias hiladas en la imaginación fértil del artista que las escribía.
Las consecuencias de hoy son el resultado de aquellas faltas.
Hoy hay otras, más evidentes, mas desgraciadas. Salarios miserables. Irrespetabilidad de la profesión. Carencias de todo tipo. Y la misma masividad de entonces.
La ortografía es un reflejo de las carencias educacionales de una sociedad, de cualquiera. La tecnología no las suprime. Como tampoco la carencia de tecnología puede usarse como la inexistencia del talento natural, del deseo de conocimiento y de la profesionalidad de nadie.
¡El talento siempre florece… hasta en los lugares más insólitos!
Si así no sucediera, no hubiera sucedido, estuviéramos condenando a la inexistencia a Aristóteles, Leonardo da Vinci, el gran Galileo. O en Cuba a grandes nombres como Carlos J. Finlay, Félix Varela y nuestro José Martí, para hablar de tres nombres icónicos de nuestras ciencias y letras.
Lo que quiero decir es sencillo.
En Cuba tenemos muy buenos médicos. Faltan libros de medicina. Falta tecnología. Nuestros hospitales son un desastre. No existe una vitamina C y a veces ni un antibiótico. El mercado negro florece de aerosoles y drogas de primera generación, mientras los estantes vacios adornan las “boticas” locales. Y, sin embargo, los médicos no dejan de conocer las últimas adquisiciones de la ciencia en drogas, tecnología y tratamientos terapéuticos.
No se puede cuestionar a la profesión de lo que se le cuestiona a la política. Son los políticos los que manipulan a la profesión. Son ellos la causa fundamental del odio ciego a profesionales que únicamente cumplen su misión humanitaria.
Ayudar al que sufre.
No condenemos el talento en la ciencia y en las letras por culpa del talento malvado de la política y los políticos.
Ellos son los culpables. No lo contrario.

Monday, October 20, 2014

Desalojos Ideológicos

Los familiares de los deportistas José Miguel Fernández y de Lázaro Herrera, recientemente escapados de Cuba, han sido desalojados de sus casas. La respuesta de las autoridades de la isla es escueta: sus casas eran “medios básicos” del INDER.
La entidad deportiva gubernamental funciona, como todas las entidades del gobierno de Cuba, esencialmente como un instrumento de extorsión. En este caso a los atletas. Les concedieron la casa como “premio” a sus excelencias deportivas, en tanto en cuanto fueran herramientas útiles en el tramado “deportivo” del gobierno.
Pero decidieron escapar y buscar su futuro en alguna otra parte. Y el instrumento de extorsión ejerció su poder: les quitaron la casa a sus ocupantes, a sus familiares.
Esta es la forma sencilla, locuaz, con que el gobierno manipula a sus piezas en el tablero social.
Funciona así: eres un medio básico del gobierno, que te puede desalojar en cuanto dejas de ser útil, en cuanto te conviertes en ciudadano, ejerces tu independencia y decides tu destino. Sigues siendo la clavija automática, mantienes el pedacito de techo.
Pura extorsión.
A ellos, como tantos otros, les otorgan estas casas en este estatus de control, para extenderlos a sus vidas, sus opiniones, sus movimientos dentro del país y fuera, y su futuro.
Es uno de los tantos mecanismos que la dictadura utiliza, no sólo en el deporte, en cualquier segmento de la sociedad, para controlar al ciudadano.
Mientras, los generales, sus hijos y parientes, ministros y doctores ideológicos del gobierno, se les reparten casas cada vez que se divorcian, cambian de pareja, o sencillamente necesitan alguna para su sostenida de conveniencia. Para ellos no hay “llega y pon”.
Ese último plan es para el cubano común, que llega a La Habana, quizás de Oriente, escala algún rincón desocupado, abandonado y construye esos “bajareques” de madera que se dispersan en muchos rincones de la capital. Los nombres de esos “lunares oscuros del malvivir” son tan surrealistas como la convivencia en ellos.
Curiosamente, los gobernantes cubanos son también “palestinos”. Vinieron de Oriente, pero no son repatriados de las oficinas del gobierno.
El desalojo en Cuba nunca se terminó, aunque la historia que se enseña a los pioneros “por el comunismo” en la isla los “detuvo” en 1958, con la huida de Batista. Para la prensa internacional, tampoco existen.
Están sometidos al embargo del gobierno de Cuba… sobre la información, la verdad y la vida cotidiana del ciudadano normal del país.
Víctimas de un bloqueo del que nadie quiere hablar. Ni el “The New York Times”.
Sin embargo, ¿son esos los únicos desalojos conocidos?
Pensemos, ¿cuántas víctimas de desalojo cultural ha tenido nuestro país? ¿Cuántos escritores se les ha negado su voz, su palabra, sus versos? ¿A cuántos intelectuales les callaron sus pensamientos, se les prohibió sus libros, les condenaron al silencio?
Ponga nombres. Hay cientos. Eso es desalojo.
¿Cuántos estudiantes universitarios se les tronchó su carrera por llevar pelo largo, un jean de “diversionismo ideológico”, o una oreja perforada con un arete en aquellos años grises de Armando Hart como Ministro de “educación”?
A Hart le premiaron con una casa, construida con especial celo durante el peor momento del "periodo especial", con piscina climatizada.
O los hijos de opositores, disidentes, religiosos que no quisieron ser “pioneros por ningún comunismo” y no quisieron oír el nombre de aquel sinvergüenza argentino.
Desalojo de lo más esencial que debe garantizar un gobierno: tolerancia en la educación, diversidad en el pensamiento, respeto a la integridad física de la niñez y la juventud.
Eso también es desalojo.
¿Cuántos cubanos han sido echados de su trabajo por informaciones del CDR, de ese órgano de chismería desvergonzada, vigilancia del desparpajo y la inmoralidad? ¿Cuántos maestros fueron echados del sistema de educación? ¿A cuántos profesionales de la salud les han impedido ejercer? ¿Cuántas personas han sido vilipendiadas públicamente, sin derecho y posibilidad a la justa defensa de sus opiniones y criterios, para después quedarse en la calle, condenados al ostracismo?
Su “delito”: ser opositor, o siquiera tener una opinión diferente del gobierno, del que ejerce descaradamente la función de gobierno, y del que se presta al chisme político, a la chivatería ideológica, al desparpajo de estado.
Eso también es desalojo.
¿Cuántos supuestos militantes de la UJC y de ese partido único fueron desalojados de su militancia porque no quisieron embarcarse a Angola, Etiopia o a otros lugares?
Ellos también fueron víctimas de un desalojo ideológico, doblemente vergonzoso porque, supuestamente, ejercían el mismo pensamiento único. ¿O no?
Fueron también desalojados de su pertenencia.
¿Cuántos jóvenes, cubanos de cualquiera edad, que nadie conoce pero existen, han sido multados, llevados a la fuerza a una movilización militar, o a la cárcel por negarse a ir, o por pertenecer a eso que llaman FAR y es obligatorio?
La voluntad de pertenecer, defender un país o incluso vivir en él y sentirse parte de él es personal. Nadie tiene derecho a la coacción, a la influencia ideológica, y a la presión física contra los miembros de una sociedad que no quieren o deseen ser parte de esa comunidad.
Es también desalojo de la libertad de elección.
Para los que vivimos lejos de Cuba, que emigramos o nos exiliamos, la absurda exigencia a un permiso de entrada es un desalojo de nuestro derecho a visitar a nuestro país. Las naciones no son pertenencias ideológicas de ningún partido, filosofía o grupo de poder.
Eso es también desalojo.
La imagen que encabeza este post pertenece a un fotógrafo y periodista independiente cubano, William Cácer Díaz, que desde su cuenta en Twitter (@willysincensura) mostró algunas de las imágenes del desalojo de una familia en La Habana, por varios agentes de la Seguridad del Estado, en Mayo de este mismo año.
En ese desalojo el padre de familia fue arrestado y conducido a un lugar desconocido. Estas son imágenes que ocurren muy cotidianamente en Cuba. No aparecen en la prensa del gobierno, tampoco en la prensa internacional. No ocupa una línea en ningún editorial del “The New York Times”
Son los desalojos escolásticos que todos conocemos. Los que ocurren en los “llega y pon” de la Ciudad Deportiva, o por algún rincón de Centro Habana y el Vedado. O los que existen en ciudadelas como “El Palenque”, al lado del “flamante” hospital ortopédico “Frank País”.
¿Han visto sus imágenes alguna vez en la prensa cubana, o en la internacional?
Nunca.
Los desalojos cubanos no interesan a los periodistas. No son noticias. Son parte de la hipocresía silenciosa de la prensa alrededor del apellido mediático de Castro.
¡Cómplices!

Sunday, October 19, 2014

Venezuela: un país de Inseguridad en un Consejo de Seguridad

El diputado chavista Robert Sierra fue asesinado a cuchilladas en su casa, para robarle armas largas y dólares que guardaba en su caja fuerte. El juicio espurio a Leopoldo López sigue su curso con más dilaciones, violaciones a su propia defensa y descargos públicos. Y una flamante hija de Chávez se sienta en el Consejo de Seguridad de la ONU.
¿Qué de común tiene estos tres sucesos en la Venezuela de hoy?
¿Cuál es su importancia y su significado?
La caja fuerte de Sierra descubre un matiz secular en la actual Venezuela chavista: convivencia de armas y dólares en las casas de los petro-diputados. ¿Cuántos más Robert Sierra abundan en ese país? ¿Incluirá también a los Diosdado Cabello y al propio Maduro?
No se sabe.
No se conoce hasta que no ocurre un suceso como el crimen de Sierra. Y entonces la Venezuela de hoy, violenta y corrupta, se descubre y se sienta en un Consejo de Seguridad internacional.
¿Cómo el representante de un país inseguro puede hablar en un consejo de una llamada seguridad?
¿Cómo es la Venezuela de hoy?
He aquí una telegráfica imagen de ese país a través de los ojos internacionales, reportes y cifras, de organismos independientes, gobiernos y la propia organización que sienta a María Gabriela Chávez en aquella silla.
La inflación de Venezuela es 8,1 veces superior a la de América Latina según datos a finales del 2013. Ya no sólo es la tasa más alta de la región, sino que ahora es la más alta del mundo, al menos entre los países de los que se tiene información estadística oficial. Sus importaciones cayeron un 13% durante el primer cuatrimestre del año 2014, como consecuencia de la escasez de divisas.
La fuga de capitales financieros y humanos se ha disparado durante el chavismo. Miles de millones de recursos en divisas han salido por la puerta trasera para alcanzar la cifra de 177,5 billones de dólares.
14 años de bonanza de fuga chavista.
En lo que respecta a capital humano las cifras oficiales son difíciles de conseguir. Los gobiernos “bolivarianos” juegan también la ruleta cubana de ocultar sus estadísticas, pero un estudio universitario muestra que alrededor de 1,6 millones de venezolanos han dejado su país desde que Chávez llegó al poder en 1999.
Si de corrupción gubernamental e institucional hablamos, “Transparencia Internacional” posiciona a Venezuela en el lugar 160 en su último Indice Mundial de corrupción publicado. Según ese reporte, la institución pública venezolana  más corrupta es la policía.
Y así lo vemos en el caso Sierra.
Global Financial Integrity (GFI), por su parte, coloca a Venezuela entre los 25 países con mas alta salida de flujo ilícito hacia el exterior, ocupando la posición 22, con 38.97 billones de dólares en el período 2002-2011.
El informe del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública, Justicia y Paz de México reveló que 5 de las 50 ciudades más violentas del mundo están en Venezuela, ocupando Caracas el segundo lugar, superado sólo por la de San Pedro Sula, en Honduras. En la capital venezolana ocurrieron 4.364 homicidios el año pasado, lo que da una proporción de 134,3 casos por cada 100.000 habitantes. 15 más que en 2012.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) – ¿has oído, María Gabriela? –reveló que Honduras, Venezuela, Belice, El Salvador y Guatemala son los países con la tasa de homicidios más alta del mundo. Esa misma entidad internacional coloca a la republica “bolivariana” en el 3er lugar de América Latina, después de Brasil y Argentina, en el uso indiscriminado de estimulantes entre los jóvenes de 15 y 16 años, con un 1.2% de la población de esas edades en el país.
Según el último Informe del Centro Internacional para el Estudio de las Prisiones (CIEP), Venezuela tiene 161 presos x cada 100 mil habitantes, pero sólo con los datos suministrados del año 2012. El gobierno ha dejado de informar desde entonces.
Es así que no es extraño entender por qué para la consultora internacional FTI Venezuela, junto con Honduras y Guatemala, está entre los países más peligrosos de Latinoamérica para hacer negocios.
Por su parte, para Freedom House, la Venezuela chavista ocupa la posición 171 de su Indice de Libertad de Prensa mundial. Del otro lado del espectro, el Informe anual del Departamento de Estado del gobierno de los Estados Unidos sobre Venezuela señala que las principales violaciones de derechos humanos se concentraron, en ese país durante el 2013, en la "corrupción, politización del sistema judicial, y las acciones por parte del Gobierno para impedir la libertad de expresión y restricción de la prensa".
“Reporteros sin Fronteras”, a su vez, coloca a Venezuela en el lugar 116 de su “Clasificación Mundial de Libertad de Prensa” del 2014 y señala:
“El espacio audiovisual nacional está dominados casi por completo por el gobierno y sus anuncios obligatorios, denominados cadenas.”
En cuanto a internet, el gobierno de Maduro ha impuesto graves censuras a diarios online, sitios web como los de “Infobae” y “La Patilla”, e incluso a redes sociales como Twitter en ocasiones de grandes protestas en Venezuela. Freedom House, por ejemplo, ha señalado:
"La manipulación de los contenidos en línea por el partido gobernante y sus partidarios ha puesto en peligro el ambiente de debate en internet. Ese manejo cuidadoso de los contenidos ha incluido manipular las conversaciones a lo largo de las líneas pro-gubernamentales, la piratería online, desacreditando las voces de oposición a través de imitaciones de cuentas Twitter, y fomentando la autocensura."
Lo que no ha dejado de incluir también la manipulación artificial de la crisis de papel en Venezuela para provocar la salida de periódicos de tradicional oposición al gobierno, o de contenido crítico al mismo, así como el despido de periodistas y reporteros, las compras dudosas de medios de comunicación por grupos comerciales oscuros pero de evidente filiación chavista, y la interrupción del servicio de internet en zonas conflictivas como el Táchira.
La existencia de un cuasi-monopolio de suministro de internet en Venezuela por una sola entidad, CANTV, en manos del gobierno y que controla más de la mitad de las conexiones de internet en el país, ha provocado que informes internacionales coloquen a Venezuela dentro del rango de naciones donde la libertad de internet es muy frágil y de fácil desconexión.
En lo que a la población penal se refiere, Amnistía Internacional en su Reporte Mundial de la Población Penal señala:
“El Presidente Chávez y sus partidarios han utilizado sus poderes en una amplia gama de casos que involucran el poder judicial, los medios de comunicación, y los defensores de los derechos humanos.”
Un retrato telegráfico no muy halagador, ¿no es así?
Y este es el país que acaba de sentarse en una silla del Consejo de Seguridad de la ONU. El mismo país al que esa entidad internacional acaba de reprochar el encarcelamiento de Leopoldo López, y pedir su liberación.
¿Cuál será el propósito del gobierno de Maduro en aquel puesto?
Entorpecer, manipular, callar la voz disidente dentro del país en el coro internacional de voces. Esto es en el plano nacional. En el internacional es servir de labios de quien es su tutor intelectual: el régimen cubano.
Sin lugar a dudas.
Seremos testigos muy pronto de críticas y oposición a la lucha internacional contra los terroristas del ISIS. Veremos acusaciones contra cualquier dirección de la política exterior del gobierno norteamericano. Apoyo a las organizaciones terroristas palestinas. Ayuda a Hamas. Apoyo a los gobiernos regionales, en cualquier parte del mundo, que conforman la alianza anti-americana, por ejemplo, las dictaduras islámicas del cercano y oriente medio. Apoyo a Irán en su programa de armas nucleares. Confraternidad con Corea del Norte.
Y, por supuesto, toda suerte de línea de ataque que se redireccione desde La Habana: embargo a Cuba, política oportunista cubana sobre el ébola, el cultivo del ALBAcianismo regional, integración de la dictadura cubana en el consenso de naciones democráticas de la región y en las reuniones cumbres de los organismos políticos regionales, como la de Las Américas y la OEA.
Hay, sin embargo, un objetivo último a lograr, y que quizás se le escapa a algunos analistas. Tiene que ver con quien ocupa la silla en aquel consejo de Seguridad.
María Gabriela Chávez. La hija de Chávez.
El nombramiento significa el cultivo internacional necesario para un posible cargo presidencialista en Venezuela. Con Chávez muerto y Maduro en cuesta abajo en encuestas de opinión, la Venezuela chavo-madurista cosecha a una hija con ese apellido para el futuro de su “revolución” bolivariana.
Este es el sentido medular de la compra, con petro-intereses entre sus aliados, de la silla de “seguridad” en el Consejo de la ONU.
No se le escapa a Maduro su caída de la gracia popular. Cultiva la muy cercana y sanguínea chavista. Después de todo, los favores se devuelven, especialmente si el peligro se logra apreciar con tiempo en el horizonte.
Maduro soñará con “pajaritos” que le hablan y le cantan canciones, rezará un “padre de-ellos chavista”, instalará falsos ídolos en el santuario nacional, tendrá la inteligencia de un “guagüero cacharroso” en su ruta con baches rumbo a la Habana del Oeste, pero no deja de ser astuto. Encierra hoy a Leopoldo López, castiga a María Corina a no poder salir de Venezuela y le quita el derecho a su silla en la Asamblea Nacional, persigue a cuanta figura de “Voluntad Popular”: cierra el paso a quien lo arrolle en su timón camino a MiraFlores.
Por eso hoy intenta enroscar a López en la conspiración sobre Robert Sierra. Lo necesita hacer, como necesita a María Gabriela Chávez en su Consejo de (in)Seguridad.
Defensa y ataque.
Amarrar hilos, destruir posibles timoneles del estado opositor, acallar voces, eternizarse en el poder a cualquier costo: político, económico y de credibilidad.
Después de todo su tutor intelectual nunca ha tenido esa última garantía de poder, credibilidad, y ya lleva 56 años de vida. Aprendió a mentir, se hizo con la memoria ineludible e imprescindible de la mentira, y se convirtió en su propio rey.
No se puede olvidar una verdad ineludible de Alexander Pope: “el que dice una mentira estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de la primera”.

Saturday, October 18, 2014

La hora del oportunismo

Fidel Castro acaba de publicar su nueva alucinación en el diario en jefe, Granma, con un muy sugestivo título, que creo que merece, “La hora del deber”. Por supuesto, que en el caso de este personaje es la hora del oportunismo. No pierde el tiempo en decirlo, los dos primeros renglones ya lo demuestran:
“No tardó nuestro país un minuto en dar respuesta… BLABLABLA”
Demuestra, además, que no ha perdido, ni en sus alucinaciones mediáticas, esa arrogante pretensión de seguir hablando en nombre de un país, incluso cuando supuestamente ya se fue de su escena, se despidió de un puesto, se bajó de su montaña y dice que sólo se dedica al estudio intensivo de la agricultura… para lograr una “producción de alimentos en cantidad y calidad suficientes”.
¡Por Dios!
Esperemos que no sea para una “zafra de 10 millones” en “un anillo de La Habana” sembrado de moringa.
La alucinación demuestra que el tipo no se ha ido, a pesar de que algunos proclaman a Raúl Castro de jefe de gobierno, otros lo llaman presidente, y algunos promueven llamadas “reformas” en el centro de la ciudad de los rascacielos: New York.
La única “reforma” que ha realizado este tipo es la destrucción total del país. No hay otra forma de llamarlo, porque no se “reforma” lo destruido, se construye o reconstruye. No se “reforma” lo demolido y desaparecido, se crea o se restaura.
Sigamos con el telegrama del dictador de estado.
Para que no quede dudas de su prosapia de usurero de mentiras, agrega rápidamente en el segunda parte de su telegrama:
“Es lo que siempre ha hecho nuestro país sin excluir a nadie”
No, no se equivoquen. No habla de la “inclusividad” en las fronteras internas del país. Las alucinaciones de “Granma” son para la prensa extranjera, recuerden.
Sabemos, además, que el señor entró en La Habana ordenando fusilar en La Cabaña, encarcelando y persiguiendo enemigos imaginarios, menos imaginarios e inimaginables, enviando amigos a guerras en Africa (no guerras bacteriológicas contra el ébola, no era mediático entonces el tema), condenando al paredón a supuestos héroes de Angola y Etiopia, firmando pescadillas presurosas que condenaban a muerte a otros mientras el desfallecía en ese lugar que llaman “Cero y Punto”, donde hoy subscribe unas líneas telegráficas dando órdenes (hasta a los planetas de Hawkings), con la pluma de Robespierre afirmando pacifismos mientras observa escrupuloso como limpian el polvo de la hoja filosa de la nacional guillotina…frente a la ventana de su oficina en aquel rincón del planeta, su planeta.
Sin embargo, al menos comprende que no puede seguir engañando por tanto tiempo y vale una gota de verdad, aunque sea una gota, ¿o no?:
“Gustosamente cooperaremos con el personal norteamericano… y no en la búsqueda de la paz entre los dos Estados”
Parece se acordó de aquel día en que le escribió a Khrushchev diciéndole que lanzara los misiles atómicos sobre New York, durante la crisis de los cohetes. O tal vez escribió ese renglón en un instante de insensatez mental, total alucinación, o el revisor ortográfico era “un agente imperialista”. Lo más probable, sin embargo, fue que no pudieron esperar más tiempo por el escrito: la edición de Granma y del resto estaba detenida esperando que acabara de “parir la era”.
Quizás por eso ya le resolvieron el “problema” a Silvio.
Al final no pudo resistir la tentación de seguir sintiéndose la diva de la cosecha de estos inútiles ordenados que nos depredan América Latina:
“Los caribeños y latinoamericanos estaremos enviando también un mensaje de aliento y de lucha a los demás pueblos del mundo”
Ya saben: armas y financiamiento a la narco-guerrilla en Colombia, visitas de Tymoshenko a recibir entrenamiento estratégico en La Habana, barquitos con armas para Corea del Norte a través del canal de Panamá, ayuda para los terroristas palestinos de Hamas, oposición a la coalición contra los yihadistas de ISIS, lazos de amistad esotérica con lo peor de Irán para apedrear homosexuales y mujeres disidentes, recibimientos y sonrisas para el gobernante más corrupto de Africa, a quien ayudó a sentar en esa silla presidencial de donde no se ha ido, José Eduardo dos Santos.
Todo en nombre de una “Paz para el Mundo” a la que nunca contribuyó, ni contribuye, a construir.
Como dice el refrán popular: “Dios le da barba al que no tiene quijada”.
Literalmente.

Friday, October 17, 2014

¿Qué hay detrás de las palabras de Kerry?

Ha sido una semana de muchas señales, especialmente negativas para la democracia en Cuba. Comenzamos con el editorial esencialmente oportunista del “The New York Times”, y al parecer la terminaremos con la “marea del orgullo cubano”, con estas palabras de Kerry que reproduzco al dedillo a continuación:
“There is no country that is exempt from being able to do something, to be able to contribute to this effort and help make a difference. And everything we do depends on how we coordinate our efforts as partners in how we contribute together… Cuba, a country of just 11 million people, has sent 165 health professionals, and it plans to send nearly 300 more.”(Traducción: No hay país que esté exento de la posibilidad de hacer algo, para poder contribuir a este esfuerzo y ayudar a hacer una diferencia. Y todo lo que hacemos depende de cómo coordinamos nuestros esfuerzos como socios en cómo contribuimos juntos… Cuba, un país de sólo 11 millones de personas, ha enviado 165 profesionales de la salud, y planea enviar alrededor de 300 más)
Por supuesto, Kerry no acota en qué condiciones, y bajo qué circunstancias el gobierno de Cuba envía esos trabajadores de la salud. Como recientemente el “Diario de Cuba” ha señalado, los cubanos van con indefensión legal, si enferman y fallecen no retornarán a Cuba. Ni sus cenizas.
Sin embargo, a pesar de que el reconocimiento del rol del gobierno cubano será campana de toque de sus órganos de prensa, la realidad no irá más allá del retoque de sus tambores de exaltación orgiástica.
No lo creo.
Colocando cada ficha en su puesto como merece, las palabras de Kerry era el colofón que esperaba recoger el régimen. No hay sorpresa aquí. No se tiene que estar levantando la marea del descontento por un resultado previsible. Es oportunista, es manipulador, es una propaganda cuyos resultados ya vemos de manera temprana.
Es lo mismo de ayer cuando Haití, hoy multiplicado por la histeria mundial del ébola.
¿Significa esto un reconocimiento al gobierno de Cuba?
Sí y no.
El SI se deriva de la realidad: un país pequeño ha enviado una delegación grande de personal sanitario. Un país pobre, sin los recursos de la gran nación americana u otras naciones europeas y del primer mundo. Kerry sólo usa el recurso de comparación para hacer un llamado al esfuerzo. No importa en esta ecuación que en Cuba, por ejemplo, los hospitales se vacíen, o falten medicamentos en las farmacias e instituciones médicas. No importa que el dengue en Cuba sea endémico, y que se sigan reportando los casos de cólera.
Eso no ganará espacio en la prensa, demasiado ocupada con el ébola.
El NO viene a hacer la contraparte a la moneda amarga. No es tan evidente, pero todo el mundo sabe que el régimen mercadea con sus servicios médicos, lo ha hecho en el pasado y lo hizo ahora. No debemos sobredimensionar, sin embargo, las palabras de Kerry. El Secretario de Estado norteamericano sólo ha hecho una petición desesperada para obtener más ayuda. Mencionó también a Francia junto a Cuba.
Cada gesto tiene que ser colocado con sobriedad en la mesa política internacional, y no hay que estar sacando conclusiones apresuradas donde no las hay, ni implicaciones inexistentes.
Quizás la sobredimensión viene acompañada por el campanazo inicial, en el día de la hispanidad, del editorial del NYT. Y tal vez, no dejo de reconocerlo, Kerry le está haciendo un guiño cómplice a ese retoque de campana. Y también un desfavor a sí mismo, para decirlo todo y no se me quede nada en el tintero.
Solamente un guiño.
¿Es feliz el gesto?
No lo es, porque los cubanos sabemos qué hubo en la ecuación de mercado que el castrismo hizo con esta jugada del ébola. Es una de las tantas, no será la última.
¿Tendrá consecuencias para el debate del mañana próximo respecto al embargo en la ONU?
Lo más seguro. El régimen acudirá a él como un gancho, quizás hasta le recordará a la representante norteamericana las palabras del secretario de estado, y Kerry volverá a estar en la prensa otra vez en el lado feo del asunto.
Estas son las consecuencias de los políticos y demócratas que, ajustándose plenamente a la verdad, reconociendo los factores reales aunque sean dolosos a la salud de la democracia en los países totalitarios, no entienden que han apostado con un contendiente tramposo en la ruleta rusa. Y juegan, y se disparan ellos mismos.
Y siguen perdiendo.
Los cubanos estamos atrapados en esa trampa… desde hace mucho rato.