Thursday, November 20, 2014

La toma de La Habana por Margallo

Tres factores, evidentemente, “justifican” la visita del ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, a Cuba: la cartera de inversiones ofrecida por Raúl Castro de 8 mil millones de euros en 246 proyectos, la acreditación de la dictadura como proyecto viable dentro del sistema democrático de América Latina y el resurgimiento de la extrema izquierda en España con “Podemos”.
Ninguno de esos factores incluye los derechos humanos de los cubanos. Y se comprende.
España desde hace mucho tiempo apostó por el continuismo de la política socialista de Zapatero y Morantinos. No le ha prestado ninguna importancia a la oposición cubana, cuya circunstancia más evidente ha sido el desprecio a las denuncias de Carromero sobre la muerte de Oswaldo Payá. Incidentalmente, Margallo menciona al infeliz español enredado en la trama oscura de la muerte del cubano, de refilón, para hablar de “éxitos” de la política española en la isla.
Visto desde esta óptica casi puede parecer que el gobierno de España se alegra de la muerte de Payá, que pudiera haber sido una piedra incómoda en el zapato de Margallo. Mirado así, ¿estará encubriendo el gobierno de España alguna evidencia en esa muerte? ¿O es simplemente el suspiro de alivio ante la desaparición de lo que hubiera sido un elemento perturbador en las futuras relaciones entre España y la dictadura cubana?
Es difícil decirlo, pero estoy convencido que un Payá con vida hubiera sido un elemento desafortunado en la política de desprecio a la comunidad de cubanos, no sólo en España, en los Estados Unidos y en el mundo democrático, sino también en Cuba por parte del gobierno español.
Incidentalmente, García- Margallo declara, cínicamente, que "España tiene que estar presente en Cuba si quiere ayudar a Cuba a labrar su futuro". Es decir, tiene que estar en La Habana para ayudar a labrar el camino del poscastrismo, que no es precisamente sin el elemento-Castro.
Y aquí se enlaza, de manera muy conveniente, la suculenta cartera de 8 mil millones de euros que, recientemente, el dictador de turno ha lanzado al mercado internacional. Evidentemente, y con las recientes palabras de la administración Obama de no dar un paso para diluir el embargo, las manos ansiosas del gobierno español se frotan de alegría. Especialmente en una España bajo circunstancias particularmente complicadas.
¿Qué ha pasado en España para que Margallo salga a la Toma de La Habana, no precisamente por los ingleses?
Tres factores: la crisis económica que aún golpea al país ibérico, no tan tensa como antes pero todavía presente, los graves escándalos de corrupción dentro del partido en el poder, el Partido Popular, que ha hecho resurgir de manera veloz un grupo de la extrema izquierda y financiado por el chavismo, que es como decir La Habana, “Podemos”. Este es el tercer factor, sin olvidar las ansias separatistas de Cataluña.
Margallo cree que La Habana puede servir de interlocutor con “Podemos”. Casi se pone en evidencia cuando expresa que el régimen cubano tiene un "papel fundamental", no sólo en la alianza bolivariana ALBA, sino también en la UNASUR y ha presidido la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
El gobierno de España, a todas luces, se ha lanzado a la conquista del “corazón tierno” de los dictadores caribeños con la esperanza de conquistar la paz en su propio país. Quiere decir: que La Habana neutralice, o trate de hacerlo, a “Podemos”.
¿Podrá hacerlo?
Nadie puede decirlo, y no creo sea una tarea fácil. No sólo porque Pablo Iglesias tiene su propia agenda, es inteligente, no le importa meter las manos hasta el codo donde sea para agarrarse al poder, es en espíritu y cuerpo un personaje donde la arrogancia, el nihilismo y la audacia se mezclan en estado puro para consolidar una personalidad muy cercana a lo que un día fue, en el trópico, un Fidel Castro.
No creo que La Habana desee detener a Pablo Iglesias, ni que siquiera lo intente. Pero las dobles agendas nunca han estado ausentes del régimen cubano.
¡Jamás!
El ministro del exterior de España ha intentado darle a su zapateo español por las tierras caribeñas un “sabor humano”. Ya sabemos, ha hablado de que, en virtud de la ley de Memoria Histórica, se ha multiplicado por 10 el número de españoles en Cuba. Lo que no dijo es que, muchos de esos cubanos que reciben ese pasaporte, marchan a España y saltan de allí a los Estados Unidos.
Evidentemente, porque no le convenía decirlo.
¿Recibirá García-Margallo a la oposición en Cuba?
Casi que hasta lo dudo. No creo que le interese mucho, en un viaje para atrapar mariposas, enredarse con las moscas. Así es como lo ve el español.
España ve en La Habana una de las salidas apetitosas de la crisis en su infraestructura de pequeños y medianos negocios. Obligados por la crisis en casa, pequeños y medianos empresarios buscan desesperadamente mercados en el exterior, y Cuba es uno de los más apetecibles porque necesita capital, equipamiento y tecnología… y porque no hay competencia americana.
Los cálculos son sencillos, la ganancia seguro... o así piensan en Madrid.
Los españoles no desembarcan ahora en Cuba. Ya lo hicieron desde los primeros días de 1990, cuando la economía cubana enfrentó la salida de los rusos, el desmoronamiento de la URSS y la peor crisis de toda su historia. Entonces, como hoy, el gobierno español ha sido el cómplice del castrismo para enfrentar el embargo.
Los sucesivos gobiernos españoles han sido los aliados de la dictadura para enfrentar la política americana, y esto viene desde la era de Franco, del cual son herederos de sangre el Partido Popular y su actual gobierno.
Así no hay nada nuevo que hallar en la política española. Sólo continuismo. El mismo Morantinos ha hablado, con visible orgullo, de su satisfacción con los acontecimientos. En sus propias palabras: "Lo que nosotros defendíamos ahora los otros lo hacen, y podemos decir que hay continuidad".
¡Más claro ni el agua!
Hoy en Cuba las firmas españolas cuentan con 228 sucursales, y 32 operan en empresas mixtas. Las más importantes cadenas hoteleras españolas aterrizaron hace más de dos décadas, y controlan el 90% de las camas, muchas de ellas en instituciones turísticas en manos de GAESA, que es decir, de la familia Castro.
Poscastrismo asegurado, y con sabor a caramelo ibérico.
Margallo podrá darle su vuelta al asunto, pero su visita a Cuba es para afianzar al régimen de los hermanos Castro, sus sucesores, o la claque que quede al frente en el momento en que la partida histórica de ese apellido ya no exista. Apuesta al poscastrismo, no a la democracia.
Lo demás es puro cuento, palabras necesarias para no descubrir el juego turbio en que ha quedado la posición española en la mancomunidad europea de naciones. Desgraciadamente, y aunque no nos guste decirlo mucho, esto es el fruto inevitable de no haber hecho nada los cubanos, de adentro y también de afuera, para despojarnos de la mafia política que, por más de cinco décadas, nos corrompe el alma de Cuba.
¡Infeliz España!
Retorna a Cuba no como colonizador, aunque intente hacerlo, sino como herramienta propicia de una dictadura.

Wednesday, November 19, 2014

De los vivos y los bobos

Emigrados de vacaciones en Varadero
Un nuevo servicio ha entrado en la paleta del buscón estado que se llama castrismo: la cena en Cuba de familiares de cubanos emigrados, y su pago en el extranjero. Suerte de remesa culinaria.
Así estamos los cubanos. Sufragando el castrismo, porque de esto es lo que se trata.
De alguna forma esto me trae a la memoria a Israel, ese país del oriente cercano recibe una inmensa cantidad de remesas de la comunidad judía internacional. Sólo que allí los judíos construyen su país, ayudan a construir una nación que estaba perdida en las edades de la historia y lo hacen sobre una estructura de democracia, sin inventar el pago de las comelatas de sus ciudadanos. Israel ha hecho lo que ninguna otra civilización: revivir una lengua que había desaparecido de la geografía filológica de este mundo nuestro.
En Cuba, los cubanos sufragamos zánganos.
Les enviamos remesas por más de 2 600 millones de dólares, de suerte que es un negocio mejor que el mismo turismo para ese buscón estado. Y no se cuente las importaciones emigradas de tecnología, comida, víveres, ropa y alimentos, medicinas y artículos electrónicos, memorias flash que parecen convertirse en luchadoras por la democracia más que los humanos.
Todo, menos una gota de entusiasmo para que luchen por lo que deben luchar: su libertad.
La emigración se ha constituido en el proveedor monopolista del estado castrista. Financiando sus aventuras y su politica, contribuyendo a la campaña de liberación de los cinco espías, y hasta sosteniendo l;a finquita agropecuaria donde el dictador en jefe pasa sus últimos días, alucinando que está creando nuevas maravillas alimentarias. 

Y son ellos, casi ellos mismos, los oficiales ejecutivos del castrismo. Sin contar que hay muchos emigrados que son, nominalmente, castristas en su ADN. Algunos merodean por New York y se hacen pasar como buenos masones, sin serlos de corazón y mucho menos de pensamiento.
Otros cabalgan las pampas argentinas, visitan en la cárcel a escritores disidentes y se enorgullecen de su proeza en burlar la vigilancia “gedocista”. ¡Como si el G2 fuera el tonto de las aventuras de aquella televisión en blanco y negro de los 70!
Burlones de burlados, los cubanos creen hasta el cuento de la buena pipa proviniendo de pronombres que, diciéndose luchadores de humanos derechos, tienen ADN de Díaz-Canel y otras cornucopias, y lo propagan como proeza de su disidencia. ¡Y se los creen!
Hasta la inteligencia se les ha escapado de la isla, y de sus propios cerebros. Nos creemos el primer cuento y ahora les pagamos hasta el plato en el restaurante de lujo.
Turismo de alpargata.
¿Es esto combatir el castrismo?
¿Alguien puede defender este turismo financiero?
Porque los habrá. Aparecerán justificaciones oportunas. Respuestas benevolentes. La misma receta de siempre: los vivos viviendo de los bobos. Y los bobos, rápidos en su bobería, siguen encontrando respuestas adecuadas para seguir en la misma bobería.

No es un trabalenguas.
Esta suerte de vivos que se escapan de Cuba para retornar al mes, después de tener asegurada alguna residencia, o refugio por una “persecución” que no existe.
Tiempo ha pasado que la emigración era exilio. Hoy la inmensa mayoría de la emigración cubana es una emigración castrista, pasiva o activa. Los hay que son simples agentes, ha ocurrido desde siempre. Ahí están los “cinco” torpedos de espías, escapados como los balseros, quedados, refugiados, emigrados en avionetas “secuestradas”.
Se llevan a cuesta su castrismo.
Y están los otros. Los que sacuden “huelgas de hambre” en México, pero no tienen los pantalones bien ajustados a sus cinturas para reclamárselas al gobierno de La Habana. Figurines. Trompetilleros. Babalawos de santos ajenos.
Otros, bueno, otros hacen disidencia de papelitos. Que reclaman levantamientos de embargos para que suceda esta receta financiera: pago en Miami, comelata en La Habana.
Y están los demás, los que nada les interesa. Justificándolo todo. Dándole la vuelta al trompo de las preguntas para encontrar una respuesta cómoda a su castrismo pasivo.
¿Se molestan?
Sigan haciéndolo. Las instituciones académicas están llenas de estos “trompetas” de bolsillos calientes, plantados por el castrismo, amancebados para su labor de pesca virtual de idiotas útiles. Aplaudidores de cuanta “apertura” al poscastrismo, pero no a la democracia. Se creen que levantando algo se levantan ellos mismos, pero no el país. ¡No se levantan ni ellos mismos!
El país sigue de rodillas con estos inventos a los que corren refugiados que no tienen nada de que refugiarse, emigrados de bolsillos, y areneros de cubeta. La Habana ha logrado sembrar el fruto necesario para recoger estas fórmulas de usurerismo estatal. Es triste y desolador observar el panorama que ofrece la sociedad cubana. Descorazonador ver que algunos disidentes hacen proyectos políticos de "comedores populares"... y reciben premios internacionales.
¿Qué inventarán mañana?
¿Qué nueva invención creará el catsrismo para que sus emigrados sigan ejerciendo su dolosa función de soporte económico, financiero y hasta politico de su proyecto de dictadura?
¿El pago de las fabricación de desodorantes en las sovietólogas fábricas estatales que se caen en pedazos? ¿La pavimentación de las calles habaneras, el bacheo, la impresión de libros escolares con la historia del castrismo romántico, los uniformes y pañoletas?
Perdón. ¡Ya esto último lo han inventado!
Las recetas y fórmulas que aparezcan sólo intentarán remediar el castrismo, aplatanarlo aún más, contenerlo en el nuevo paquete de acaramelada ponzoña, pero nada hará sembrar la democracia. No se lucha pagando la comelata en el “Gato Tuerto” a familiares y amigos, ni con la habitación en Varadero y hoteles de primera, ni en paseos en bote por clubes turísticos, ni vendiendo uniformes escolares en Miami e inventando la fábrica rusa de desodorante en Hialeah.
Se habla de la Cuba que no protesta ni dice nada. Hablemos también de esta emigración castrista que se le “parten las patas” corriendo para pagar el último invento de los hermanos Castro.
Sencillamente, ¡damos lástima!

Sunday, November 16, 2014

¿Reajuste a la Ley de Ajuste?

Me han estado llegando una inusual cantidad de correos electrónicos desde los Estados Unidos refiriéndose a la posibilidad de cambios, o reajustes, a la "Ley de Ajuste cubano". Específicamente, en lo referido a los viajes a Cuba de los recién acogidos a dicha ley.
Todos, o casi todos los correos, mencionan legisladores federales, pero sin referirse a nombres ni develar identidades. De acuerdo a esas fuentes anónimas, de las cuales no confió – nunca he confiado en fuentes anónimas, para decirlo definitivamente –, se está haciendo un cambio minucioso en dicha ley que entrará en vigor el próximo 1ro de Enero del 2015.
Las fuentes afirman que los cambios no favorecerán a los que al año y un día se acojan a la misma para aplicar por una residencia permanente, afirmando que todo aquel que se haya favorecido y después de haber sido permitida su entrada, después de haber obtenido dicha residencia, regrese a Cuba por las razones que sean serán despojados de sus privilegios.
Según las mismas fuentes, el gobierno norteamericano destinará un presupuesto para cuando sean detectados los infractores por violar el estatus de asilado político, sean puestos inmediatamente a disposición de los agentes de inmigración para su posterior deportación.
Las fuentes claman que se ha tomado esta medida extrema por la enorme cantidad de quejas recibidas en los últimos diez años por parte de la comunidad latina, incluyendo a los exiliados políticos cubanos.
Hasta aquí la información según “fuentes legislativas anónimas”.
Antes de continuar con unos pocos comentarios quisiera volver a repetir que esto es lo que clama casi todos los correos que he recibido hasta ahora, y según fuentes anónimas.
¿Será verdad?
Y si lo es, ¿hasta dónde se extiende aquí la verdad?
La Ley de Ajuste cubano no legisla sólo cómo se otorga la residencia, y ya con anterioridad ha tenido reajustes, sobre todo a cuanto se refiere a “pies secos y pies mojados”. Es decir, a los que tocan suelo americano que sí pueden acogerse a sus beneficios, y a los que son interceptados en alta mar.
Sí es cierto que la comunidad latina, exceptuando la de origen cubano, ha protestado y siempre se ha quejado de esta legislación, que es un privilegio del exilio cubano. Pero hoy ese exilio es exiguo, aunque muchos siguen acogiéndose a las “cualidades de exiliado”, para después retornar por avión a visitar La Habana, y toda la extensión castrista de la isla.
El espíritu del “chisme político” que estos correos demuestran es una verdad que muchos conocemos. Esa ley ya no cumple ningún cometido, y en mi opinión debe ser abolida.
Totalmente abolida.
Los emigrados cubanos deben tener los mismos privilegios que el resto de los emigrados latinos, las mismas condiciones y requisitos, lo cual no significa desamparar al verdadero refugiado. Pero, desgraciadamente, lo que ha ocurrido es el relajo cubano. Los escapados se han acogido a la ley como tabla de salvación para reclamar privilegios que deberían ser exclusivos de los verdaderos perseguidos políticos, que nunca han regresado ni han podido regresar a Cuba.
El relajo ha hecho su zafra, además, para introducir la emigración castrista en los círculos de poder de los Estados Unidos, en los centros académicos, en lugares donde el castrismo puede influenciar la conducción de la política americana. Y para introducir los espías, y los elementos de influencia entre la misma comunidad cubanoamericana.
También para llenarlos de oportunistas, que ni son refugiados, mucho menos perseguidos ni han tirado un chícharo de opinión contra el poder en Cuba.
Sencillamente, es hora de que se acabe esa ley que, además, no cumple el cometido de promover ninguna democracia, ni libertad ni nada en el seno de la sociedad cubana, y que origina esencialmente el espíritu escapista de los estamentos jóvenes en ese país.
El régimen cubano, además, la utiliza para culparla de las muertes y ocultar en ella las verdaderas causas de la huida de su juventud hacia los Estados Unidos. Es, para colmo, una ley que debilita el embargo inyectando esta sangría oportunista que no acabada de recoger sus documentos de residencia está preparando sus maletas para el viaje de regreso turístico a la isla.
Curiosamente, a la par de haber estado rechazando los editoriales del “The New York Times”, la administración Obama ha dicho que introducirá cambios a su política hacia Cuba, que no incluye ningún derrocamiento del embargo ni el intercambio de los espías.
¿Cuáles serán esos cambios?
¿Será este reajuste uno de ellos?
No lo sé. No creo que lo haga, pero puede suceder.
El actual presidente ya está solo. Se ha acabado la administración, y hoy navega contra la misma corriente de su partido que se separa de su Presidente con vistas a las futuras elecciones. Si agregáramos la victoria republicana reciente podemos decir categóricamente que Obama está en una encrucijada política en lo que respecta a Cuba.
O legislan cambios, como lo pide el NYT, o sencillamente los ignora. Si los hace será recordado, para bien o para mal, en dependencia de cuáles sean esos. Si no los hace no habrá hecho mucho para añadir a su resumé de presidente.
De todas formas, si la elección de cambios fuera hacerlos en esta ley, y de esta forma como sugieren los correos que he recibido, sería una buena oportunidad para la administración del olvido Obama tener algo que agregar a su expediente sobre Cuba.
Para mí la opción sería derogar esa ley. Y punto. Pero yo no soy presidente, y mucho menos puedo influir en la administración Obama. Y confieso, además, que mi posición sobre esta ley no es muy popular.
Mientras tanto, sólo queda esta suerte de correos especulativos sobre palabras, rumores y extrañas fuentes anónimas.
Cuidado con darle demasiado crédito. No los tiene.
Es mi opinión.

El regreso de Rusia al Caribe

La Crisis de los Cohetes, que es como occidente conoció lo que en Cuba se llamó la “Crisis de Octubre”, comenzó por el deseo de los gobernantes soviéticos de instalar una base de ojivas nucleares a la puerta de los Estados Unidos, su mismo traspatio. No funcionó entonces por muchos factores, entre ellos la existencia de unos Estados Unidos fuertes, influyentes, que dirigían los compases de las democracias occidentales.
También la situación política del hemisferio occidental, y especialmente de América Latina, fue factor decisivo, a pesar de los “encantos” románticos de la revolución castrista. O, quizás, a pesar de esos mismos “encantos”. No es lo mismo una “revolución” que se enfrenta con voluntad popular y casi nada más, que una “revolución” con ojivas nucleares.
De alguna forma, la crisis de los cohetes destiñó de romanticismo, una vez más, otra de las revoluciones.
El comienzo del final.
Desde entonces Cuba sirvió por lo que es, su estatus de colonia. Así lo veían los sucesores soviéticos en el Kremlin. Generoso dinero, generosa ayuda en tecnología atrasada, generosa instrucción tecnológica, visitas de ayudas, estudios universitarios y tecnológicos en los campus universitarios rusos, armas, víveres, tecnócratas y bases de vigilancia electrónica.
Cuba era lo que se alistó a ser: una colonia soviética, destinada a ser punta de lanza del imperialismo ruso en América. Ya que hablan de tanto imperialismo, ponerlos todos sobre la mesa es importante.
Todo se acabó en 1991, o quizás un poco antes. Hoy retorna.
¿Por qué?
La razón principal puede hallarse en dos factores fundamentales: Putin y Ucrania.
De alguna forma, y con no mucha sutileza, la tradición rusa nunca la ha tenido desde Rasputín, la democracia rusa nunca ha sido tal democracia, sino una suerte de club de mafiosos jugando al golf de la democracia en un campo de tiro. El mismo Putin fue miembro de la KGB, y nunca abandonó su espíritu de suspicacia. De ahí su aspiración al retorno de la grandeza rusa, aquella de la época de los cohetes, la guerra fría y el juego de los dos imperios.
Hoy la situación es distinta a entonces. Estados Unidos es débil, con un presidente que parece más un dandi de Hollywood invitando a fiestas musicales en la Casa Blanca. Una Europa que se desgrana en problemas, conflictos y cuyo euro ha estado perdiendo poder. Y una China que se agiganta artificialmente, extiende sus tentáculos a América Latina, también para invadir territorio que fue tradicionalmente americano.
Entonces surge Ucrania, y su respuesta es Cuba.
Putin sale a retornar la mano “amiga” a Cuba para amenazar, evidentemente, el retorno a los tiempos coloniales rusos en Cuba y su estancia como punta de lanza en las puertas de América. Y la estación radioelectrónica de Lourdes, el fantasma de los cohetes nucleares del 62, la financiación a través de las venas cubanas de cuanta desestabilización latinoamericana podía aventurarse Cuba, vuelven a jugar un contrapeso en la política del Kremlin.
Putin está en La Habana, retorna a su vieja colonia como el antiguo monarca que se fue, y hoy retorna. No es ni el hijo pródigo, tampoco el padre pródigo. Perdona deudas, ofrece contratos ventajosos para deslumbrar el poscastrismo, vende viejas naves aéreas a una industria cubana altamente hambrienta de una necesaria renovación. Precios baratos, tecnologías viejas, sí. Viejos amigos en el campo del coloniaje.
Es lo mismo. Para el ruso la sicología es simple. “Si América juega en su traspatio con Ucrania, yo también se hacerlo con Cuba”.
El retorno ruso es aritmética geopolítica. Y así se inserta las declaraciones del ministro ruso de defensa, Sergei Shoigu, de las negociaciones sobre el patrullaje de bombarderos putinescos por el Caribe. Entre los países que apoyarán el reabastecimiento de esos bombarderos está Cuba, y sus acólitos. Esos que son la sombrilla de su sostén económico, pero que también son sus rehenes diplomáticos, especialmente Nicaragua y Venezuela.
Y Putin conoce de esto, por supuesto.
Lo que viene a agravar la problemática de este retorno, no sólo para los cubanos, sino para la región, es precisamente la debilidad norteamericana, la payasería musical de un individuo que, en la Casa Blanca, ha sabido ser más huésped de musicales fiestas que de verdadera diplomacia política.
Para Cuba tiene una doble consecuencia.
Por una parte el gobierno de Castro recibe a su antigua metrópolis de vuelta, lo que le da seguridad militar, estratégica. Por otra, expande su importancia diplomática. El raulismo ha entendido que el regreso de Moscú no es por otra cosa que por su posición estratégica frente a las costas americanas. Lo supo bien desde un inicio, desde aquellos cohetes nucleares de entonces.
Hoy no los necesita. Es mucho más peligrosa una base cubana abasteciendo combustible a bombarderos que las mismas cabezas nucleares. Y no tienen el sesgo que disolvió el “encanto” romántico de aquella revolución que se fue a bolina un día de Octubre de 1961.
Sin olvidar que el combustible será bien pagado. Operación doble, entiéndase.
Pero Rusia vuelve por el peso diplomático de Cuba en sus neo-satélites latinoamericanos. Los necesita en su bolsillo chejoviano.
El reverso de la moneda es, con muchas posibilidades, el desprecio a cualquier diplomacia occidental en los organismos internacionales por el recrudecimiento posible de las acciones contra la disidencia interna.
Con el banco financiero en Venezuela, el apoyo estratégico de la contraparte imperial rusa, la diplomacia de la sonrisa con China y su inyección en la economía cubana, el gobierno raulista tiene lo que necesita para abrirle las puertas al poscastrismo.
En cierta medida, el retorno de las botas rusas es más importante que la misma Venezuela, sobre todo en las condiciones en que está hoy Maduro.
¿Significara esto el retorno de la “danza de los millones” rusos de los 70 en Cuba?
No. No volverán. Putin puede ser generoso en lo estratégico, pero no tonto como sus antiguos jefes soviéticos. Los mafiosos no regalan dinero, pagan favores.
Nada más.
Para aquellos que piensan que Cuba no es una amenaza para los Estados Unidos, deberían tomar bien en cuenta las palabras del ministro de defensa ruso. Equivocarse puede costar caro, especialmente si es por segunda vez.

Friday, November 14, 2014

Así no Podemos, España

Cada vez que reviso la prensa y tropiezo con declaraciones de Pablo Iglesias, o noticias sobre como "Podemos" surge como una de las primeras fuerzas políticas de la península, no puedo evitarlo, pero pienso en Cuba.
Pienso en la Cuba de la que podría haber sido testigo si hubiera tenido la edad de mis padres. La Cuba de 1959.
En aquel romántico momento político donde todos creían que la palabra de un tal mesias resolvería los problemas reales, y ficticios también, de una república que había caído en un bache en su ensayo democrático… para hundirse definitivamente en dos dictaduras.
Una corta, y una muy larga que se pierde ya en la edad de muchas generaciones de cubanos.
Discursos con el mismo sesgo. Movimientos políticos con la misma intención destructora. Líderes de palabra dulce para engañar, corromper la verdad. Soporífero de totalitarismo envuelto en una fragancia de caramelo.
Entonces Castro fascinó a los cubanos, ha fascinado a tantos, y hoy esta pálida sombra de aquel, con mas acento español, mas de verdadero hispano en su sangre, colita al viento, apechugada gallardía de modernidad, pero con la misma intención de poder, se asoma a los periódicos, se escucha en alguna televisora, desgarra el mismo grito de veneno en las redes del mundo virtual.
Las intenciones palidecen con las semejanzas.
Y es que no quiero conocer a un Madrid al estilo de como conozco a una Habana. Sembrada de edificios en ruinas, reconvertidos en tristes parques, donde asolan un grupo de viejos esperando un único periódico, que no dice nada.
Ni de sus vidas, ni de las de los demás. Ni de esa otra España que empobrecerá con fritangas y barbacoas, mientras una aristocracia ideológica "puede" viajar en limosinas, asistir a conciertos oficiales sin pagar su entrada, su asiento, su fiesta. Visitar oficiales de la SINA sin ser llamado “gusanos”, traidores y “vende patrias”.
Hoy, que todos quieren venderla en el mestizaje de ese apellido en el Caribe.
Al mejor postor, pero al gringo odiado de entonces mejor.
No quiero ver la Moncloa transformada en un polvoriento y ruinoso museo de recién estrenada historia, donde una enorme empedrada estatua de una diosa comunista, descansa su sonrisa de mármol. Y a sus pies, una frase de depedradora historia: “la pasionaria”… para matar infieles.
A los pocos pasos del recién estrenado museo, el nuevo castillo feudal, la nueva cárcel del poder omnímodo, con su muy de moda estilo neo-soviético, donde un divino mesías devora modernidad de finos caviares de izquierda.
España tiene formas de resolver todo sin destruir, sin arruinar al país, sin repartir la pobreza.
Porque destruir es fácil. ¡Tan fácil!
Expropie. Prohíba palabras, opiniones y actitudes. Genere burocracia represora, chivatería oficial y oficiosa vagancia. Controle sindicatos, federaciones de mujeres españolas, uniones de reconvertidas princesitas reales en pioneras comunistas. Politice hasta la hoja de papel del retrete antes del necesario acto fisiológico humano. Establezca dobles monedas y comportamientos, hipocresías políticas y marchas voluntarias, con banderita en mano por la Puerta de Alcalá los 1ros de Mayo. Partido único. Periódico único. Revista, opinión, libros y papel únicos.
Diríjase al monarca en jefe con el nuevo estamento cuartelario: "Compañero Rey". A la reina camarada, consorte, esposa, mmilitante fervorosa, "Companera Reina". Y a esas princesitas de caritas dulces hágales jurar frente a su bandera, cada viernes, antes de cantar la “Internacional” comunista: "Pioneritas Princesas porque 'Podemos', seremos como Pablo Iglesias".
El “che” ya está muerto, refrito, reusado demasiado. Hay que reinventar las nuevas liturgias.
Y ya estará todo arreglado, aplanado, jodido.
¿Ven que fácil es?
Puede parecer una broma, lo admito, puede parecerlo.
Pero no lo es.
Los venezolanos hoy sufren el grave error de haber sido demasiado benevolentes con quien no lo fue con ellos cuando llegó al poder. Lo mismo sucederá con España.
Ahora es la hora de actuar. Ahora es cuando todavía hay tiempo para resistir la destrucción, el destajo, la parcelación y la secesión de familias por política corrupta, después ya no lo habrá. Después no podrán, no surtirá el “podemos” porque ya habrá podido quien quiere poder, sin repartirlo.
La corrupción no se enfrenta con una corrupción mayor. Los poderes no se tumban para establecer uno mayor, más oneroso y bastardo. Uno que no tendrá misericordias con el disentimiento, la opinión y la honradez de pensamiento.
Podemos es una propuesta comunista, que es decir fascista. Son lo mismo, no nos equivoquemos. Cometieron los mismos holocaustos, los mismos crímenes, y el comunista peor, porque criminalizó a su propio pueblo.
Desbordará el plato de la democracia. La ahogará. Destruirá una a una cada esperanza sembrada en sus propuestas. Las palabras hermosas se las lleva el viento en tanto el nuevo poder se instala. ¡No lo sabremos tan bien los cubanos!
Quien habla hoy en Madrid habló ayer en Caracas, pero lo hizo primero en La Habana. Se dan las manos, se las frotan de placer por el denuesto.
Entregarle poder a Podemos es olvidarse de la historia de España, de lo que costó que se convirtiera en el país que es. Sí, complejo, con problemas, ningún paraíso, pero democrático.
Podemos no es Democracia, es Dictadura. Podemos no es banal populismo, es totalitarismo enmascarado de abuelita. Podemos es autocracia enraizada con moneda chavista en función del castrismo de estado. ¿Dejarán los españoles hundir su propio barco?
Así no se puede España. ¡Así no!

Thursday, November 13, 2014

Amigos en la criminalidad

El  régimen de La Habana, que estuvo envuelto en una flagrante violación de las sanciones impuestas a Corea del Norte por exportarle armas, le vuelve a tender la mano a la dictadura criminosa de Kim Jong Un, esta vez dentro del mismo recinto de la ONU, y utilizando su poder de compra diplomática con sus aliados.
La resolución, presentada por Japón y un grupo de naciones europeas, será votada en el Comité de Derechos Humanos de el Asamblea General de la ONU la próxima semana. Impulsa la presentación del régimen de Corea del Norte a la Corte Internacional de La Haya por delitos contra la humanidad.
Debió haber sido presentada muchos años atrás. Pero nunca es tarde aunque la dicha nunca es buena para las víctimas.
Las razones por las que el gobierno de Cuba está al frente de la ofensiva diplomática para salvar a su amigo en crímenes son dos muy evidentes.
Primero, los coreanos del norte son bastante torpes negociando en el centro de las Naciones Unidas, y no tienen el “aval político” cubano, ganado a base de la diplomacia-del-ebola y otras aventuras desvergonzadas castristas, especialmente con los países claves que pueden dar al traste a la resolución presentada en contra el gordo Jong Un.
En segundo lugar, y mucho más importante, el régimen de Pyongyang no tiene relaciones diplomáticas con muchos de los estados importantes para presentar batalla a la resolución de Europa y Japón.
La enmienda filibustera cubana quiere introducir un texto donde se señala que, la presentación de un régimen criminal ante de la corte de delitos contra la humanidad de La Haya, podría implicar “un precedente peligroso que podría ser aplicado en el futuro contra cualquier país en desarrollo”.
La pregunta importante que habría que hacerle a la diplomacia pirata del régimen de La Habana es ¿por qué se encarga ahora de defender un régimen que aplica el hambre como política de estado para eliminar su población nacional?

¿Será porque también el castrismo lo aplica?
La resolución que se discutirá la próxima semana ofrece, en detalles, las prácticas criminales que ejerce el régimen de Kim Jong Un contra sus nacionales. Estos son algunos de los crímenes descritos:
  • La policía y las fuerzas de seguridad de Corea del Norte emplean sistemáticamente la fuerza y el castigo en orden de crear un clima de terror para adelantarse a cualquier desafío civil en contra de su sistema de gobierno. Los funcionarios y las instituciones involucradas en el régimen de terror no tienen que rendir cuentas. Reina la impunidad. [¿No les suena conocido esto?]
  • El uso de la tortura es una característica establecida del proceso de interrogatorio en el régimen de Pyongyang, especialmente en casos de “delitos políticos”. Entiéndase “oposición” a la dictadura.
  • Las personas que son encontradas “culpables” de haber participado en los principales “delitos políticos” son desaparecidas, sin juicio ni orden judicial, en los campos de prisioneros políticos de los que nunca más salen con vida.
  • En los campos de prisioneros políticos de Corea del Norte, la población reclusa ha sido eliminada gradualmente a través de la inanición deliberada, los trabajos forzados, las ejecuciones, la tortura, la violación y la negación de los derechos reproductivos forzados a través del castigo, el aborto coercitivo y el infanticidio. Se estima que cientos de miles de presos políticos han muerto en estos campos en los últimos cinco decenios.
  • La resolución describe como existe una completa negación al derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, así como de los derechos a la libertad de opinión, expresión, información y asociación.

[Cualquier parecido con el régimen castrista no es una casualidad]
Explícitamente la resolución japonesa-europea describe a Corea del Norte como un estado estilo Nazi.

Nada mas cierto.
Es a esta clase de régimen que La Habana hoy le está tendiendo, una vez más, la mano criminal negociando en la ONU que un régimen nazi-comunista sea exonerado de ser presentado en la Corte Internacional de La Haya por lo que es: un estado criminal que practica un holocausto contra su propio pueblo.
¿Queda alguna desvergüenza por defender a los diplo-ideólogos de la tiranía cubana?

Quizás muy poco.
Y no nos olvidemos de la hipocresía cubana con respecto a las violaciones de los derechos de los terroristas detenidos en Guantánamo, ni tampoco sus críticas histéricas sobre los abusos de poder de ciertos soldados americanos en las prisiones de Irak. Hoy esa hipocresía cierra sus ojos ante el crimen de Corea. No importan los millones muertos por el hambre en el “paraíso” comunista coreano. Para el castrismo esos no valen lo que la docena de terroristas de Al Qaeda en Guantánamo.
Pero, para contestar la lechuga del representante en la ONU de la oficina de las FAR en La Habana, a La Haya el régimen de Kim Jong Un no va por ser un país subdesarrollado, sino por ser un país cuyo régimen practica un holocausto contra su propio pueblo.
Peores que los propios nazis. Peores que sus compañeros de crímenes en la Rusia de Stalin. Peores que los fusilamientos del desvergonzado argentino en La Cabaña.
Pero volviendo a la enmienda cubana, según analistas la misma puede ganar adeptos y rendir a la propuesta original japonesa-europea. Así de jodido está este mundo. La desvergonzada diplomacia cubana ha ofrecido, incluso, una visita del alto comisionado de Derechos Humanos a Pyongyang.
Ya se sabe, a Cuba también fueron los “onuneros” por allá por los noventa. Tomaditos de la mano, bien vigilados y contenidos en lugares con todas las medidas de vigilancia electrónica y humana posible. Hasta los jardineros, supuestos jardineros, del hotel Komodoro, que sirvió de recinto a las oficinas de la ONU de entonces para el gambito cubano, eran miembros (in)voluntarios del pueblo seguroso.
¿Se acuerdan los cubanos de esto?
No son datos inventados. Así ocurrió. Así fue.
Es este el tipo de jugada que Cuba sabe montar con habilidad, con astucia y que ha sido propuesta para su compinche criminoso coreano.
Honradamente, a la desvergüenza castrista no le queda nada por abrazar ya. Quizás tenderle la mano a ISIS, si ya no lo ha hecho. No hay un delincuente internacional, un terrorista palestino, un criminal de las FARC, un Narco-diplomático venezolano que ya no haya estrechado esta mano caribeña.
¿Qué estará ofreciendo el embajador cubano en Naciones Unidas?
¿Más médicos para combatir la diplo-ébola?
¿Más técnicos cubanos baratos para suplir alguna carencia táctica de los países africanos?
¿Quiénes son los que doblegarán su vergüenza para tenderle una mano al régimen nazi de Corea del Norte?
Evidentemente, aquellos a los que ya no le queda ninguna, como a Cuba.

Wednesday, November 12, 2014

Homosexualidad de Estado

Desde los días iniciales de lo que se hizo llamar "revolución" cubana existió, entre la "nata y crema" de la aristocracia revolucionaria, el homosexual castrista. Acompañó la “revolución”, participó de hechos y usuras, convivió con héroes, pronombres que subsistieron purgas revolucionarias, o fueron removidos de la memoria histórica en esas mismas purgas.
Algunos acompañaron a componentes de la ranciedad castrista en asaltos a televisoras privadas para reconvertirlas al sainete revolucionario del momento, como Alfredo Guevara, y así se transformaron en esas aves plumíferas que prestidigitan veleidades en conversatorios y encuentros en recintos académicos occidentales. Se convirtieron en diplomáticos de una intelectualidad plegada al poder, prostituida a la nueva clase, transgenizada al castrismo del sur al norte (ya me entenderán al final lo que quiero decir).
Los mas sucumbieron o se enquistaron en instituciones, agazapados en puestos burocráticos y oficinas de organismos estatales, lugares donde se quería catalogar la cultura, la intelectualidad, la academia y la intelligentsia como se hace con las fichas de libros, discos y periódicos en una biblioteca pública de un estado celoso, cuartelario. La frontera de esta reconversión puede situarse en aquellas “Palabras a los Intelectuales” celebrada en una de esas bibliotecas, la Nacional de Cuba.
Desde entonces muchos se auto silenciaron. Escritores inconvenientes pero imprescindibles en la cultura, como Lezama Lima o Virgilio Piñera, se encerraron en su mundo intelectual. Enclaustrados, aislados por su sexualidad y sus ideas políticas, lejanas a la corriente de simpatía de destrucción revolucionaria, la cultura cubana oficial los vio olvidarse, los quiso olvidar, e intentó olvidarlos, ignorar su existencia.
Ocurrió entonces un doble olvido, voluntario y oficioso. El régimen no los condenó públicamente, tampoco los intentó entramparlos en procesos legales o tramas políticas. Decidió creerles su no-existencia. Su silencio se transformó en su no-vida.
Así mismo transcurrió la vida paralela, oculta, de muchos intelectuales que compartían la sexualidad prohibida, que no reverenciaban el machismo castrista, ni la arengada cojonuda masculinidad de barbas, uniformes y botas.
Otros decidieron simpatizar, aplaudir, convertirse en tuercas o tornillos transmisores de la corriente ideológica del momento, aunque el uniforme verde-olivo les venía mejor en un perchero que en sus geografias corporales. Fueron “soportados”, algunos permitidos, otros elevados a santos espirituales de instituciones culturales como el ICAIC. Sargentos políticos intelectuales como Guevara, con un muy buen expediente homosexual, pero también con una memoria peligrosa para los nuevos jerarcas del machismo revolucionario, se convirtieron en intocables.
La homosexualidad en Cuba, desde la acera oficial, ha vivido tres etapas. La etapa de la definición ante la “revolución macha”, como la definiera “Bola de Nieves”. La etapa UMAP, o de la reconversión de los cubanos “defectuosos” para la ideología masculina del castrismo. Y la etapa pos-UMAP, a veces mas traumática que las dos primeras.
Callado, agazapado en instituciones culturales, veloz en agregarse a la línea política del momento o, en su lugar, transformándose en un componente "invisible" del grupo social que aplaudía al régimen. Así transcurrió la vida de muchos componentes de esos grupos homosexuales en la Cuba pos-UMAP.
Y es que, como se sabe y ha sido repetido más de una vez, en los inicios todo régimen comunista insiste y persiste en la doctrina de la reconversión con el aislamiento. Y así apareció la UMAP.
Pero la "solución" temporal se convirtió en la propia trampa del régimen. Las minorías sexuales se encontraron con otras minorías: políticas, religiosas, grupos de personas que no estaban Castro-centradas, que se encontraban en la orilla o alienadas del proceso destructor. Les ayudó a reconocer que no eran los únicos blancos de la discriminación social, que no estaban solos.
Pero, y sobre todo, la UMAP constituyó un precedente de resonancia mediática fatídica para el régimen, que ha intentado todo, absolutamente todo, para borrarlo de su historia, o re-escribirla, o transformarla en un cuento de lo real-maravilloso del comunismo romántico-científico. Sus actores protagónicos, por ser los mismos siguen detentando hoy el poder, han trasvertido aquella experiencia en una mueva institución con una nueva política, esta vez de asimilación.
Y así aparece el CENESEX con la transexual ideológica de apellido dinástico: Mariela Castro.
Si entonces quisieron alienarlos, olvidarlos o sencillamente ignorarlos, hoy los quieren asimilar como instrumento útil para la disuasión política internacional.
Suerte de marxismo cultural, asimilado de la teoría de Gramsci, aplicado como política de estado.
Fue Gramsci el primero que supo comprender, con amargura, que el comunismo estaba destinado al fracaso desde su modelo económico. Y entonces su propuesta fue, lejos de competir con el capitalismo, intentar corromperlo, destruirlo desde las mismas instituciones democráticas, sus grupos sociales, sus minorías, su cuerpo social.
El resultado lo estamos viendo hoy, en nuestras propias sociedades occidentales. En Canadá, en Estados Unidos, en la Europa unificada.
En todas esas sociedades occidentales los grupos homosexuales han pasado de ser discriminados, apartados e ignorados a constituir un fuerte lobby mediático, altamente vocal, aparatoso y, aunque minoritario, poderoso, que está ejerciendo, bochornosamente, otra suerte de discriminación, y en esta ocasión contra la mayoría heterosexual que no comparte sus gustos, su sexualidad e incluso que hasta los rechaza.
El rechazo siempre existirá en toda sociedad, por un grupo, un estamento, una porción del cuerpo vital de cada país. No hay nada denigrante, oneroso e impúdico en el rechazo, lo denigrante es ejercer el rechazo como política coercitiva contra otros grupos sociales. Ayer se ejerció contra la homosexualidad y los homosexuales. Hoy estas minorías, en orden de defender sus derechos, ejercen su mediática vocalización contra toda suerte de rechazo, incompatibilidad de estilos de vida e, incluso, disidencia social sin que siquiera signifique discriminación de ningún tipo.
Después de todo la discriminación sólo puede ser ejercida desde una posición de poder, de cualquier poder y a cualquier nivel.
Es aquí donde se engarza la reconversión política de la homosexualidad estatal cubana.
La astucia ha estado en comprender que ni la reconversión, ni el olvido, ni la discriminación ejercieron ninguna influencia para acallar esa minoría social, y en consecuencia, han querido instrumentar su regulación, su control estatal. El CENESEX, como tantas otras instituciones y organizaciones estatales de la Cuba castrista, trata de encauzar una porción de la sociedad dentro de las fronteras de su ideología. El resto, los que no se agregan y se suman a la comparsa, los intolerables, son reprimidos.
Es así como, por ejemplo, la princesa de la homosexualidad de estado en Cuba, Mariela Castro, sale a formar su sainete los días de la “Parada Gay” en La Habana, una ciudad que no tolera ver caminar a mujeres con gladiolos blancos, para vocalizar la liberación de los “cinco”, ya saben, héroes=espías. El cartel, la escenografía de fondo y la claque rumbera es el arcoíris de la tolerancia… de la cintura para abajo, de ciertas cinturas para abajo.
De la cintura para arriba el CENESEX no le interesa defender la tolerancia, después de todo es sólo un organismo sexo-ideológico, y el sexo se encuentra allá en el sur, apartado de ideas políticas “incestuosas”, no en el norte, donde se adjuntan pasiones democráticas y anhelos libertarios. En resumen, al sur de la cintura no están los peligros, al menos ciertos peligros siempre que estén controlados, sino en el norte, allá, donde se timonea la vida social de cada ciudadano y cada cual puede reclamar parte de su individual aporte a alguna razón, alguna idea, algún desencuentro con la oficialidad.
La homosexualidad estatal es otra de esas herramientas útiles, al estilo de Gramsci esta vez, para insertarse en la vocalidad internacional de los grupos LGBT en nuestras sociedades occidentales, y abrirle la puerta a la dictadura, darle aval político, sentarla como compañera en el conjunto de naciones libres, aún cuando todos sabemos que ese sainete de tolerancia sigue siendo una dictadura.
Dictadura con arcoíris de escenografía, tolerancia de cintura, e intolerancia de inteligencia y cerebro. Una bonita y muy astuta jugada de ajedrez político.
Así de sencillo.