Saturday, May 25, 2013

Yoani Sanchez: ¿Periodismo o Disidencia?

El miembro más prominente de la blogosfera cubana llega a término un viaje que la ha llevado a países de Europa, América Latina y Estados Unidos. Casi 80 días, como la conocida novela de Julio Verne, pero no precisamente alrededor de todo el mundo, aunque algunos piensen que el mundo se reduce precisamente a eso, al grupo de los miembros del G8. De todas formas, el viaje de Yoani Sánchez no ha dejado de tener aventuras y desventuras.

Una cobertura desmedida en su apertura, con tropiezos bastantes evidentes en Brasil, rectificaciones sobre la marcha, una excelente conversación con los estudiantes de periodismo en New York, para terminar en un agotamiento del tema en Europa. En una Europa que está más interesada en sus problemas económicos y en la crisis de la Unión, que en las peticiones de apertura de internet de un blogger cubano.

Cuba está muy lejos del viejo continente, y los abrumadores problemas financieros de griegos, italianos y españoles, mas la crisis general del sistema financiero europeo desplazó el foco de atención y la mirada hacia este miembro pequeño de un país minúsculo. Somos un peñasco en un gran islote de problemas universales.

Cuba no es prioridad para Europa, y mas allá de España, el viaje "alrededor del mundo en 80 días" de la señora Sánchez no ha sido noticia de grandes titulares como sucedió en América Latina y Estados Unidos. Entre cubanos, sin embargo, ha sucedido lo contrario: no deja de ser tema de polémica.

A Yoani Sánchez se le pide que emita opiniones sobre todo. Se le exige que mencione nombres, que justifique sus finanzas, cómo paga sus viajes, porqué se le recibe en algunos centros de poder y en otros no. Porqué hace turismo y publica fotos en su cuenta Twitter. Se burlan de su pelo largo y de su ropa, de sus gestos y palabras, de comprometerse con unos y de no comprometerse con otros. De hablar de Paya después de su muerte y no antes, de decir que quiere hacer un periódico en Cuba y no hablar de los que ya "existen". En fin, de todo.

Es curioso que dentro y fuera, disidencia y oficialismo, exiliados e “inxiliados” (emigración interna como la llama Hanna Arendt), todos critiquen y pregunten a la bloguera lo que no se le pregunta y critica a los miembros de la oficialidad castrista. A ellos no se les cuestiona quién le financia los gastos de hoteles y viajes, ni tampoco que acordonen conferencias de prensa ni se rodeen del servicio secreto norteamericano, como lo hizo la señora Mariela Castro Espín en Filadelfia hace unas semanas.

El caso de Yoani Sánchez genera las jaurías de estos autómatas útiles que la embajada cubana alimenta con impresos de preguntas cuyo único objetivo es desacreditar a la bloguera, pero no hacerla contestar. Lo esencial en estos actos bochornosos de gente manipulada que solo sabe disparar preguntas, dólares falsos y gritos, es que no esperan repuesta alguna: solo desean gritar, hacer su ruido e irse. Es sencillamente patético, un acto desesperado de indigencia política.

Por otra parte, los que critican a la bloguera que publique sus fotos, hable lo que le dé la gana, y tenga su propia agenda de trabajo se olvidan que su cuenta Twitter es de ella, y punto. No reclama Yoani Sanchez que sea una disidente, pero tampoco lo niega. He ahí la clave quizás del gran problema que enfrenta la bloguera cubana, su gran error. Pero es fácil entenderlo. Alguien le endilgó el apellido mediático que atrae la publicidad y enfoca con mas luminosidad su presencia en el mundo. El error, sin embargo, es que al no aclarar su posición, le genera más dudas entre los que deben ser su auditorio natural, los cubanos, generando de paso su rechazo.

Sin embargo, hay un olvido voluntario por aquí. La bloguera desde hace mucho dijo no ser disidente. Aceptémoslo, son sus palabras después de todo, y también los hechos. No ha creado ningún grupo disidente, ni ha generado un proyecto político (por Dios, ¿cuántos existen en Cuba entre la oposición?), ha llegado a decir que no es "suficientemente cínica para ser político". Y aceptémoslo también, son sus palabras.

Yo no creo que el cinismo sea la actitud correcta de un político, pero evidentemente no se puede pedir a nadie lo que no quiere ser. En cambio, yo sí le pediría que acabara de esclarecer con claridad meridiana estas posiciones. Que acabara de decir llanamente: no soy una disidente sino una periodista. Y punto. Porque después de todo han sido los medios los que le han añadido ese apellido... y ella con su silencio otorgador. Así que en este capítulo si yo le pediría una posición clara y vertical.

En mi opinión personal Yoani Sánchez sólo aspira a ser periodista. No es la Aung San Suu Kyi conque la comparaba Zoe Valdés (Ver post "Disintur" de Zoe). Tampoco puede reprochársele que salga a la calle con las Damas de Blanco y sea como Bertha Soler, porque ella no pertenece a ninguna agrupación disidente ni grupo político. Ni tampoco exigirle que tenga las opiniones de Rosa María Paya porque la bloguera creció en un entorno familiar diferente, fue la "pionerita" que creyó en el sistema y se decantó, lo ha dicho ella misma. Pertenece a una generación de desencantos que no cree en políticas y busca su propio desarrollo personal.

Pedirle peras al olmo es un absurdo. Lo único que se le puede pedir a una persona es ser coherente y que aclare ese pequeño aspecto que ya he señalado. Yo no le pido mas, porque para mí Yoani Sánchez es lo que es: una periodista en simiente. ¿Periodismo insípido occidental? Quizás.

Pero recuérdese que hemos sido, por muchos años, maltratados con un periodismo de trincheras, verde olivo, sesgado y desbordado de slogans, mentiras, medias verdades y mitos. Las sociedades no se cambian de la noche a la mañana, las personas actúan y piensan a la altura de sus intereses personales, su educación y el entorno familiar y social donde crecieron. Y cada cual también actúa de acuerdo a su conciencia, y las herramientas intelectuales que posee.

Yoani Sánchez es la persona de la sociedad civil cubana más reconocida y multipremiada en el mundo. Ignorarla no se puede, desdeñarla más que un error seria una estupidez, y tratarla de acorralar es tirarla contra las cuerdas del oficialismo. ¿Qué se ganaría con todo esto?

Si algo tenemos que aprender los cubanos es escucharnos todos y cada uno de nosotros. Somos una comunidad habladora, opinadora y que usa los epítetos y las etiquetas de manera muy liberal. Dejémonos de poner etiquetas tan libremente a las personas y concentrémonos en aunar los esfuerzos. Después de todo, ha sido práctica del oficialismo sembrar la duda, etiquetar actitudes, condenar el disentimiento.

Detrás de los ataques personales a Yoani Sánchez hay una actitud arrogante de cada uno de nosotros. Y, sí, es posible ella también la posea, no lo descarto, especialmente cuando se calla y no aclara estas dudas que he dicho, pero al final del falso problema “Yoani” existe el verdadero problema de Cuba: y ese es el castrismo.

Dejémonos de atacar a la bloguera y concentrémonos en encontrar un punto de reunión, un consenso. Sin él, no podremos encontrar la nueva Cuba.

Saturday, May 18, 2013

En defensa del derecho a la burla y la opinión


Google acaba de borrar una imagen de Nicolás Maduro rockambolero y gruñón, según agencias de prensa la Compañía alega, y cito:
“Cuando nos enteramos de un error o de un resultado ofensivo, lo evaluamos atentamente para asegurarnos de que nuestros usuarios puedan obtener siempre las respuestas mas relevantes a sus preguntas”
No sé cuál es la “respuesta más relevante” para los CEOs de Google, que además, no me importa. Por otra parte, no me gustan las censuras de ningún tipo, y las autocensuras mucho menos. Ningún presidente legítimo tiene derecho a subirse sobre los hombros de nadie, mucho menos un político que ha roto los mínimos estándares de legitimidad frente al poder. Los hombres no somos diferentes en estatura con respecto a Dios, somos iguales.
Quizás algunos tengan un poco mas de dinero, o bastante, y otros una posición privilegiada ante determinados mecanismos sociales. Pero ante la ley somos iguales. Y ya que abundan tantas imágenes distorsionadas de tantos seres pequeños pues también la de estos que intentan subirse como aves de rapiña sobre la de los demás tienen que existir.
Así, aquí la dejo. Para gustos y disgustos de quien quiera… y a pesar de todos los pesares.
¡Amén!

Friday, May 10, 2013

El “emigrante interno” en Cuba


En Agosto del 2012 fui a New York, estuve cinco días recorriendo Manhattan, Ellis Island y la Estatua de la Libertad, “Lady Liberty” como la conocen los americanos. Son lugares que se han convertido en un ícono en el mundo. Sin embargo, lo que me tocó la fibra mas íntima en mi viaje a New York fue la mañana que pasé en Ellis Island.
Para aquellos que no conozcan el significado de esta pequeña isla solo diré una cosa: los emigrantes de todas partes del mundo que buscaban y añoraban la tierra prometida, América, el primer punto en suelo americano que plantaban sus pies era esta pequeña isla, de frente al mar y enclavada a la entrada majestuosa de Manhattan, donde se yergue hoy el Museo del Emigrante. Y es así que, aquel día de Agosto, viajé no solo a una isla, también viajé en el tiempo sin necesidad de la teoría de la relatividad y de Einstein.
Los rostros que me miraban desde las viejas fotos me hablaban un lenguaje conocido, conocido para mí porque yo también soy un emigrante, y ese emigrante se veía allí mismo, en aquellas paredes, rodeado de aquellos objetos llenos de una historia personal diferente pero parecida.
No era el mismo tiempo, ni el mismo lugar, pero emigrante al fin. Los rostros me lanzaban un grito que yo conocía muy bien, una ilusión que podía transformarse en lamento en algún momento por alguna desdichada casualidad. Yo no creo en las casualidades.
Esa foto en el encabezamiento del post es de allí. De aquel sagrado lugar que me trajo tantos recuerdos cercanos, diferentes, pero iguales a la vez. El hombre con la maleta pudiera haber sido yo, o quizás aquel niño levantando el pesado bulto entre sus pequeñas manos.
Hay pensamientos que se conectan por la perfecta temporalidad de su sucesión. Leyendo hoy un libro de Hanna Arendt que se llama “Eichmann en Jerusalen” – que recomiendo a todos – me encontré con una frase que se “enlazó”, no entiendo aún ni comprendo por qué ni cómo. ¿Dios?
Arendt hablando del juicio de Eichmann y de los horrendos crímenes ocurridos en Alemania con la complicidad de la inmensa mayoría de la población nativa durante el nazismo mencionó un término audaz: “emigrante interno”. Y lo definió tomando prestada la explicación que Hermann Jahrreiss da en su “Informe general de todos los defensores” ante el tribunal de Nuremberg. Jahrreiss explica ese término de la siguiente manera:
“… como exiliado entre las gentes de su propio pueblo, que vivía rodeado de una masa animada por una fe ciega”
¿Entienden ahora la conexión sigilosa, tenue, casi cómplice entre mis recuerdos de Ellis Island, mi condición física de emigrante y el libro de Arendt?
¿No?
Los cubanos hemos vivido 54 años en una sociedad “rodeada de una masa animada por una fe ciega” como dice Jahrreiss, y la gran mayoría del pueblo ha decidido ser un “emigrante interno”. Y es así, entonces, como usted puede ver esas imágenes donde una pandilla de facinerosos asaltan mujeres con una flor blanca en sus manos, o irrumpen violentamente en las casas de los disidentes, o les tiran piedras y huevos y le gritan “gusano” – otro termino nazi, ¡qué casualidad! - a todo aquel que se atreve a emitir una opinión ligeramente diferente a la oficialidad autoritaria, al discurso público, a la voz estridente del caudillo en la tribuna.
Si se detiene y mira alrededor de esa pandilla usted verá a esa inmensa masa de cubanos impávidos, que observa y calla. No protesta, ni dice nada por la salvajada, se esconde internamente, huye, escapa, emigra hacia su interior como lo hacían los alemanes durante los años de Hitler.
Miro entonces las fotos del Museo de la Emigración en Ellis Island y el mensaje oculto que me transmite los ojos tristes de un niño con el bulto de ropa, de la madre sosteniendo con su mano al pequeño mientras agarra con la otra sus pocas pertenencias en este mundo, y la sonrisa enigmática del hombre con su maleta me presenta un significado muy diferente.
¿Cuántos cubanos ya han “emigrado hacia su interior” en Cuba?
Los que piensan que alcanzaron esa categoría en el momento que en una balsa, o en un avión, o por cualquier otro caprichoso medio escaparon del cerco hostil de la “fe ciega” de Jahrress se equivocan.
Hace mucho miles y millones de cubanos viven en ese “exilio interno”. Se fueron de la realidad, escaparon del cerco, o al menos se esconden silenciosamente detrás de una mirada perdida, que no ve, que no oye, que no habla.
Cuba y los cubanos hace mucho viven en ese mismo “exilio interior” de que me hablaba el libro de Hanna Arendt. Alguien ya dijo antes que yo que para poder entender bien el presente hay que estudiar o leer o conocer el pasado.
¡Cuán Cierto!

Saturday, May 4, 2013

Lobotomía Chavista


“Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías”  -  Pablo Neruda
Esta fue la respuesta que le di a un comentario en Twitter de un chavista, lo pueden ver ahí en la copia de la imagen que logré sacar de la pantalla de la “conversación” de esta persona conmigo. Digo conversación, pero debería poner comillas de oficio. Si se fijan bien lo único que hizo este señor fue copiar y pegar tres veces algo que ya me había dicho… ¡ah!, y le había dicho a otros.
El nombre de la persona no importa, tampoco importa la cuenta Twitter ni el átomo de “inteligencia” que pudiera esconderse detrás de ese avatar y de esa cuenta. Como mismo le dije en la respuesta, con el mediocre libreto no lograría vender nada en ninguna parte.
¿Qué cuenta esta persona? ¿Qué forma de responder es esta? ¿Cómo es posible que a esta altura del siglo XXI existan seres como este señor?
Yo no puedo creer, ni entender, ni por muy descabellado que tenga el día pensar que él mismo se crea lo que me responde… tres veces, ¿o sí?
Si decir semejante tontería sobre la agresión de los “parlamentarios” chavistas en la Asamblea Nacional a los de la oposición ya es un insulto a la inteligencia, repetirlo tres veces es enfermizo y dice algo más de los “argumentos” de esta bancada de gamberros virtuales.
Alguien dijo, creo que fue Santo Tomas de Aquino, que la iteración era Divina, pero hablaba de la iteración del pensamiento lógico y de la presencia omnisciente de Dios, no de una estupidez. Si decir una vez una tontería es esa estupidez necrológica, repetirla tres veces  es mas que un sin sentido una soberana idiotez. ¿O no?
¿Es que el chavismo está practicando entonces la lobotomía?
Decirlo con tiempo para acudir con la denuncia a las más importantes organizaciones de siquiatría del mundo: la norteamericana, la francesa y la inglesa, con amplia experiencia acumulada. La lobotomía ya no se practica en el mundo, está prohibida.
En 1928 el doctor John Fulton realizó las dos primeras lobotomías a chimpancés: ninguno sobrevivió. A partir de entonces otros, por décadas, intentaron hacerla e hicieron, todos con desastrosos resultados. Hoy la lobotomía se considera un barbarismo en la historia médica de la siquiatría.
Dicho todo esto, ¿lo hace el gobierno de Venezuela con estos tuiteros?
No me burlo gratuitamente. El señor tiene unos cuantos cientos de seguidores. Por Dios, ¿cómo es posible? Y además, ¡qué lenguaje! ¿En que idioma hablan estas personas?
Y es así que, a la luz de este simple guiño en Twitter, puedo llegar a “comprender” (ni modo) por qué agredieron salvajemente a parlamentarios opositores en el seno de la Asamblea Nacional de Venezuela, entre ellos a una mujer, María Corina. Puedo entender (ni modo) el rostro de pandillera de mala catadura de la señora Ministra de Prisiones. Por cierto, nunca había oído eso de “ministro” para las prisiones. Pero viendo el lenguaje, el rostro de odio y la vitriólica masculina postura de este personaje pienso que tiene muy bien merecido el lugar dentro de la escalera de poder del chavismo. Nadie merece mejor estar sentada entre los presos que esta figura de “El Sueño” de Gustave Courbet.
Salvajada, sí. Ignorancia, también. Idiotez, elevada a la millonésima potencia.
¿Cuánto más tendremos que presenciar entonces?

Sunday, April 28, 2013

El espejismo de internet en Cuba



Acabo de leer un artículo de Eric Schmidt, CEO de Google, donde predice, con cierta presunción de prestidigitador virtual, que en el 2020 todos los que nos llamamos humanos tendremos una conexión física o virtual a internet. Por supuesto, yo no conozco al Sr. Schmidt personalmente y no tengo forma de poderle hacer algunas preguntas necesarias después de leer su artículo, y saber que las leería y contestara entiéndase. Vivimos en realidades diferentes, es lo más que puedo decir. Pero puedo cuestionar lo que él escribió esperando que el libro donde hace sus vernáculas predicciones salga a la venta y lo pueda leer, para ver si logra contestar algunas de mis preguntas.
Pero en otra secuencia de pensamientos se me antoja también que lo que Eric Schmidt predice es solo ese espejismo de su elevada estatura sobre nosotros, simples mortales. Después de todo él, a diferencia de muchos de nosotros, viaja en la clase ejecutiva de los aviones - si es que no posee uno -, no se reúne con los Mursi de Etiopía ni los Botocudos de la Amazonia, no tiene el temor de morir lapidado por un tribunal de Irán ni enfrentar actos de repudio del gobierno cubano por solo levantar una flor en su mano.

Las prioridades del Sr. Schmidt en los momentos que hace estas declaraciones pueden ser vender muy bien su preciado libro, e incluso podemos hasta predecir que el buen señor conceda lo ganado de esa venta a alguna causa de caridad en algún lugar en el mundo... para después presentar su correspondiente contribución a la caridad pública en su reporte al fisco del año, entiéndase.

No estoy siendo cínico. Cada persona piensa, desgraciadamente, como vive y el sr Schmidt no conoce lo que es el hambre en África, ni una cárcel en Bahréin o un confinamiento en solitario en una cárcel en Cuba. Y para decir todo lo que pienso sobre las declaraciones del famoso CEO, tengo que decir que hay demasiadas cosas de qué preocuparse en este mundo real con 4.6 billones de seres humanos sin internet, casi el 68% de la población de este planeta, como para que nos estemos preocupando por el mundo virtual de su famosa compañía. 

Pero por otra parte este señor le sirve en bandeja de plata a un espejismo que los cubanos estamos sufriendo en estos días: el espejismo de internet en Cuba.

Ya se sabe toda la historia del cable ALBA-1 entre Venezuela y Cuba. No voy a hablar de eso, hay suficiente páginas virtuales dedicadas al asunto como para ir a Google sin necesidad del Sr. Schmidt y buscarlas. Pero es importante hacer algunas aclaraciones a ambos lados del espectro político del problema cubano: la dictadura.

Los voceros del gobierno cubano insisten en achacarle al embargo y al atraso técnico la baja conectividad a la red de redes. Ya sabemos que en virtud de internet, y gracias a ella, el castrismo ha ganado el campeonato de las quejas internacionales sobre el embargo. Suponiendo que esto fuera así, ¿cómo se explica las horas de privilegio de voceros oficialistas en las redes sociales, su velocidad en sus conexiones y el acceso continuo a internet de estos depredadores de opinión?

Y sobre el embargo, ¿qué respuesta se le da a la decisión de permitir que las compañías de telecomunicaciones hagan negocios con Cuba por parte de la Administración Obama? Los términos del embargo no funcionan en este asunto de las telecomunicaciones. El pueblo de Cuba desconoce abrumadoramente esas declaraciones y decisiones ejecutivas de la presidencia de Obama, pero el mundo tiene a Google y puede buscarlo ahí sin necesidad del Sr. Schmidt y muchos gracias a él. Por supuesto, están los que nunca buscan nada, de esos no vale ni la pena gastarse un segundo de tiempo útil.

Y en cuanto al cuento técnico. Sí, existe atraso tecnológico en las redes de telecomunicaciones de Cuba para hacer llegar al usuario final internet con los estándares actuales de velocidad de dicha red. Las redes telefónicas en Cuba no resistirían el tráfico de internet, aún cuando Cuba cuenta con una pobrísima cobertura de computadoras domésticas en su población común, esa que muy poco se asoma al mundo virtual. Hay que agregar, además, que las redes de telecomunicación de la capital cubana también difieren abismalmente de las del resto del país en tecnología, cobertura y servicios. Todo esto es cierto, sin embargo, ¿es ese el real escollo para internet?

No, en lo absoluto. La respuesta real es que el gobierno cubano NO QUIERE invertir en el sector de las comunicaciones para llevar internet al usuario final. Es estrictamente la voluntad política lo que detienen las inversiones tecnológicas en Cuba. Y de hecho sus autoridades han recordado más de una vez que, internet y el mundo virtual, tendrá "un uso social" y punto.

¿Que significa "uso social"? 

Inversión en universidades, clubes de computación, escuelas tecnológicas y sector educacional, determinado sector productivo, periodismo que en Cuba significa oficialismo, y sectores de la política oficial del gobierno. Es decir, todos los lugares donde puede internet ser monitoreada, vigilada, censurada… pero NADA en el sector privado, en la población.

No se puede olvidar además, hecho importante, que hace dos años el gobierno de Cuba le compró a la compañía italiana que tenía una parte de ETECSA (monopolio de comunicaciones del país) el porciento que tenía para tener el monopolio ABSOLUTO de las comunicaciones en Cuba.

Este último paso viene a demostrar a las claras que el gobierno de Cuba NO QUIERE inversiones extranjeras en el sector, factor determinante para modernizar el país y hacer llegar a los cubanos internet. Como se ve, es VOLUNTAD POLITICA lo que detiene a la red de redes y no inversión, tecnología, ni embargo. ¡Fin del mito castrista!

Ahora volvamos al otro lado del estrecho virtual de la Florida: el sector disidente. Aquí también nos llueve sobre lo mojado en los espejismos.

Hay un grupo de disidentes virtuales que restringen su accionar a las redes y al mundo tecnológico. Quiero aclarar antes de seguir en este punto, y en orden de eliminar suspicacias, que yo soy informático y veo con mucha simpatía el conjunto de cubanos que ofrecen la alternativa real al mundo falso inmutable del oficialismo. Pero de ahí a pensar de que internet sería el factor decisivo para la liberación del cubano va un enorme trecho. No es, ni puede ser, una prioridad en ninguna agenda.

Las tecnologías pueden ser usadas para alcanzar la libertad, pero también para esclavizar y ahogar el grito de libertad. Es la forma de utilizar el sector tecnológico lo que determina su utilidad porque son herramientas... PERO NO PUEDEN SER EL FIN.

Veo con verdadero asombro que hay un grupo de cubanos que claman por internet otorgándole un papel divino al logro de la libertad espiritual, social y política del ciudadano puntual cubano. Les recuerdo que lo esencial es lograr la libertad porque las tecnologías son solo mecanismos transmisores de esa misma estructura social, espiritual y política de cualquier país.

Yo se que internet y la tecnología es un mundo asombrosamente atractivo, vamos, es mediático y glamoroso, pero me causa filosófica tristeza ver que se levanta el altar divino a la virtualidad en vez de luchar por el altar humano a la libertad del individuo como ser puntual físico.

Sí, SOMOS+ los que creemos que Cuba sería mejor sin Castro, pero SEREMOS- si invertimos las prioridades, nos dejamos deslumbrar por solipsismos tecnocráticos y sucumbimos en lo alto de la torre como Segismundo, el héroe de Calderón de la Barca. Sucumbiríamos al mismo sueño tecnocrático del que nos habla el Sr. CEO de Google pero en un universo político y social distinto.

Hay que retornar a la esencia del asunto cubano, la dictadura de Cuba, que no es un tecnicismo ni habita un mundo virtual y replantearse los objetivos esenciales.

No se puede luchar por una libertad tecnocrática sino existe una LIBERTAD REAL.


Saturday, April 20, 2013

El mar que nos separa


No, no tiene que ver con las fronteras marítimas de nuestro país, Cuba. Tampoco voy hablar de esos magníficos escritos de Hemingway sobre sus aventuras en las aguas del Caribe, ni la de su conocido viejo en el mar que rodea nuestra isla. No voy a hablar de la geografía acuática que separa Miami de La Habana, donde tantos cubanos han perdido la vida en una desventurada travesía hacia la prosperidad y la libertad.
Hay un mar mas allá de las aguas, de las coordenadas geográficas, físicas, de nuestro verde archipiélago encadenado. Un mar de ideas, filosófico e ideológico que nos separa mucho más a los cubanos que las corrientes espumosas de esas 90 millas entre el punto más al norte de Cuba, y la primera ensenada en suelo norteamericano. Ese es el mar que más nos divide y separa, que más nos convierte en enemigos del que en la isla piensa diferente a nosotros mismos, que señala un camino alternativo al largo sufrimiento social y familiar por 54 años.
Me duele pensar, y cada vez lo pienso con más dolor, que somos nosotros mismos, enclavados en nuestra intransigencia al régimen, pero también agarrados a un egotismo ancestral que arrastramos al exilio, lejos de la Patria, lejos del pequeño promontorio de tierra que nos vio nacer. Y entonces, agarrados a esa tabla acusamos a unos y a otros porque piensan en un camino diferente, o dibujan un enfrentamiento distinto a la dictadura cubana. Nos convertimos en peñón donde las aguas espumosas de otros alcanzan sus ensangrentados argumentos.
No menciono nombres porque es un mar lleno de ellos. Desde aquel en la isla que crea un proyecto nuevo porque quiere escribir con su letra su propio nombre autoral en él, hasta el que mas acá se ofende porque alguien declara querer abrir un nuevo periódico digital en Cuba, ignorando algún otro que ya existe en esa isla digital, virtual, la isla que nadie lee ni puede leer por el cerco de aislamiento y el embargo de internet por el gobierno de La Habana.
Me han bloqueado en Twitter, otros se han ofendido y se han marchado de mis seguidores, algún nombre me ha disparado una ofensa para nunca más contestar. No, el mar que nos separa está en nosotros mismos. Desde aquel que no quiere ceder en lo trivial para asumir el centro neurálgico de nuestro problema: la existencia después de 54 años de la misma tiranía que encendio sus faroles rojizos en La Habana de 1959.
Resulta curioso, desalentador a veces, que amigos venezolanos, españoles, argentinos y de cualquier otro punto geográfico de este planeta me tiendan la mano, me salude con simpatía y amistad y acepte mis diferencias,  y el cubano decida huir, bloquearme la cuenta, como si al no oírme o leerme en Twitter provocara mi no-existencia. Pero aun estoy aquí, existo.
No es un suceso aislado a mi persona. Yo soy una minúscula partícula de eternidad cubana en el exilio de nuestro país en el planeta. Algún otro nombre con mas luz, brillantes o aderezo y cuya autoría acapara mas titulares, menciones en televisoras y diarios, así como aplauso generalizado en la masa virtual internauta como Yoani Sánchez también se encalla en este mar de divisiones y aislamiento.
Acusamos al castrismo de los insultos, pero ¿nos escuchamos nosotros? ¿Por algún momento callamos nuestra voz, cerramos sigilosamente el capítulo y recomenzamos a leer ese libro que hemos escrito en nuestra vida para ver qué hemos hecho mal, de qué debemos arrepentirnos o al menos re-escribir y tratar de escribirlo mejor?
Yo lo he hecho, no me apena confesarlo. Me arrepiento y me arrepentiré todas las veces necesarias que entienda necesario hacerlo hasta que mi curso llegue a final feliz. La vida no es una línea recta entre dos puntos trazados en el espacio y en el tiempo. No somos componentes inmutables de ninguna geometría analítica social. Rectificar en un concepto no es una ofensa ni es un bochorno a nuestro nombre. Nadie es dueño absoluto de la verdad y es correcto equivocarse y enmendar. Los cubanos no seremos dueños de nuestro destino hasta cuando no aprendamos las lecciones que la democracia enseña: a escuchar, compartir criterios y opiniones con serenidad y altura intelectual, pero sobre todo con inteligencia.
El castrismo, sin embargo, nos enfrenta indivisible, sin brecha visible mas allá de las palabras. Ya sabemos que es artificial y es producto de la propaganda, pero es consistente en el núcleo principal: dividirnos. Y lo consigue.
Cada vez que un cubano libre ofende, acusa a alguien en cualquier espectro de la disidencia con algún epíteto grosero, bochornoso, despreciativo, está empujando esa corriente impetuosa que nos divide. Le está poniendo gratuitamente en las manos a los cancerberos del régimen la fruta codiciada de la división.
Repito una vez más: no quiero mencionar nombres, no quiero contribuir con mi soplo a esa corriente perversa. Al menos, no lo quiero hacer… ahora. Prefiero esperar, dar una segunda oportunidad. Después de todo, la paciencia es la sabiduría de los dioses, alguien dijo eso en algún lugar que no recuerdo.
Quiero pedir un minuto de unidad esencial para construir un puente invisible sobre nuestras diferencias triviales. La única forma de reconstruir nuestro país es hacer un culto del respeto al derecho a la diferencia de cada cual. Sin esa llave esencial no podremos entrar en la Cuba del futuro… al menos no en la Cuba democrática que todos queremos.

Friday, March 29, 2013

Cuba y la alegoría de la caverna de Platón


Si de algo sirven los clásicos de la antigüedad es para volver a ellos y ver, con ojos frescos pero a la vez lúcidos, la realidad con un nuevo sentido. Ver la luz quizás por primera vez, o percatarse de ese pequeño pedazo de realidad de la que antes no nos dimos cuenta o nos perdimos en el laberinto de causas y consecuencias.
Los cubanos llevamos 54 años tratando de encontrar un camino común, algo que nos una a todos para enfrentar una historia de fracturas, destierros, heridas y ausencias. No lo hemos encontrado, y en el camino nos hemos quedado encadenados a esa cueva que Platón describía en su clásico “La Republica”. ¿Qué decía el filósofo griego?
En la alegoría de la caverna Platón nos describe una cueva en la cual se encuentra un grupo de hombres, prisioneros desde su nacimiento por cadenas que lo sujetan a las paredes de la caverna por el cuello y las piernas, imposibilitados de moverse y mirar a sus lados sólo pueden mirar al frente, a la pared del fondo, sin poder jamás observar el mundo que los rodea a sus lados, la gente encadenada que comparte su destino, el resto de la caverna poblada de hombres.
Detrás de ellos un muro los separa de la entrada de la cueva y entre ellos una hoguera (ver imagen del post). Entre la hoguera y el muro una procesión de elegidos circulan portando objetos cuyas sombras, gracias a la luz intensa de esa hoguera, se proyectan en la pared del fondo, única visión que pueden percibir esos hombres encadenados, aislados en su vida por esa pared, prisioneros a esas sombras que le cruzan a sus ojos como única visión de vida en la caverna.
Esas sombras son sus únicas verdades, la única realidad imaginada y conocida y, “gracias” a las desgraciadas circunstancias de su encadenamiento, son las únicas verdades universales en sus vidas. Unas verdades eternas, rotundas, definitivas. Nada que acontezca a sus espaldas le es conocido. Nunca verán la luz del sol a la salida de la caverna.
Platón cuenta lo que ocurriría si uno de esos hombres fuese liberado y obligado a volverse hacia la luz, salir de esa cueva para contemplar de ese modo una nueva realidad, un nuevo mundo que no es de sombras, una realidad más profunda y completa, causa y fundamento de aquella a la que estaba encadenado de por vida, y que solo estaba compuesta de apariencias sensibles, sombras de algún otro tras la pared.
Una vez libre, desatado del muro de las apariencias, ese hombre es obligado a encaminarse hacia la salida de la caverna, al mundo exterior que nunca ha visto, a través de una dura y áspera subida, un camino escarpado y peligroso, pero cuyo final es un mundo nuevo, brillante y verde, luminoso.
Entonces, solo entonces, el prisionero libre es obligado a retornar a la cueva para liberar a sus antiguos compañeros en suplicio. Cuenta Platón que a la voz del hombre libre sus compañeros se burlan, se ríen, no quieren creerle, le consideran peligroso. Sus ojos se han estropeados por la claridad del sol, argumentan.
Y así, cuando ese primer hombre libre intenta desatar al primero de sus compañeros para hacerlo subir y compartir su nueva visión, su nueva luminosa realidad, los hombres encadenados intentan matarlo o lo intentarán en un futuro… cuando tengan la oportunidad de atraparlo.
Así termina la alegoría de la caverna de Platón.
¿No les suena conocido? ¿No les parece ser parte de una historia que todos compartimos y llevamos dentro en nuestro espíritu desde que nacimos en esa pequeña isla, en aquella pequeña cueva, atados a la conocida pared, encadenados de manos y cuello?
Para mi Cuba es la re-encarnación de esas palabras de Platón. No hay que agregar ni una más. Todo está allí. Sin embargo…
Más de dos millones de cubanos viven fuera de esa cueva en forma de isla y, aparentemente, han escapado de la cueva y miran la luz, caminan libres por el mundo, son incluso capaces de retornar para liberar a sus compañeros encadenados.
Pienso, sin embargo, que de este lado de acá, ya fuera de la cueva hay un grupo de cubanos que se han encadenado, a sí mismos, a otra caverna diferente. Como sus compañeros en Cuba comparten una pared, unas sombras, unas cadenas, no miran alrededor, no creen en el hombre libre que sale de todas las cuevas, y son capaces de matar, ofender, herir hasta lo profundo del espíritu a quien intente liberarlos de sus cadenas… una vez más.
Pobres y ricos, letrados y hombres sencillos, escribientes y escribas, intelectuales e iluminados. Muchos, aunque no tantos como se piensa y ellos mismos creen. Encontrarlos y encontrarse ellos mismos es parte de su liberación. Porque esta vez, y para su propia desgracia, nadie vendrá en su rescate.
O se salvan a sí mismos o desaparecen en vida encadenados a su propia cueva.