Monday, November 24, 2014

La Jutía de la AP

En ocasiones es fascinante conocer qué es lo que las agencias de prensa extranjeras reportan desde Cuba, cuál es su contenido, qué temas abordan, con quienes hablan y cómo enfocan la problemática cubana.
Siempre he pensado que el periodismo es una de las profesiones más difíciles de enfrentar. Puede parecer una exageración, pero no lo es.
Porque el periodismo trabaja con la opinión, es difícil descamisarse de conceptos y preconcebidas inhibiciones que todos tenemos sobre países, áreas geográficas, asociaciones, gobiernos, religiones y filosofías. El ser humano opina desde la base espiritual y cultural que tiene. Desde sus conocimientos e ideas, y también desde sus limitaciones humanas.
Pero el periodismo debe funcionar desde la realidad, y saltar al papel o al medio virtual. Cuando surge desde una sociedad abierta, o medianamente abierta, la opinión fluye, y es claramente reconocible el contorno social de donde parte el reporte de prensa, o la opinión o simple noticia.
Pero cuando es de Cuba, una sociedad donde la información es casi una mala palabra, los contenidos se transforman hasta distorsionarse en proporciones pantagruélicas.
Y tenemos a “Granma” entonces.
Con los reporteros extranjeros sucede un caso peculiar.
Ya se sabe, están sometidos a presiones de todo tipo. Desde la constante alerta de sus casas matrices de no “molestar” indebidamente al patrón local, como para que lo saquen de patitas de aquella casa, hasta las advertencias siniestras, directas o veladas de esos mismos patrones.
Sin olvidar la autosugestión y el propio autocontrol, que son la consecuencia de ambas presiones.
Todo eso lo entiendo, pero…
¡Que un reportero de AP se dedique a hablar de jutías domésticas!
Vamos, ¿es esto una broma?
¿Qué noticia es esta? ¿Qué color local tiene? ¿Qué profundidad y a qué razón responde?
La periodista de AP Andrea Rodríguez acaba de publicar un pequeño reporte de prensa sobre una “jutía domesticada” en una casa cubana. Y ya está el desafortunado reporte en los canales de noticias, y proviniendo de Cuba, playa del traspatio canadiense, ya lo está reproduciendo coloradamente CTV, una agencia de noticias de este frio país con canales de televisión, y prensa escrita.
Jutías cubanas con colorido canadiense, para decirlo de algún modo.
Es triste saber que una ¿noticia? de este tipo recorre el canal virtual, electrónico y de papel en Canadá, mientras tantas otras historias se olvidan, se obvian o se esquivan por el celo patronal local, el celo patronal de las casas matrices de esas agencias de prensa extranjera, o el celo patronal propio.
La autocensura es la peor de todas, porque parte de la moralidad personal de quien la ejecuta: el mismo periodista.
Es triste conocer, como todo cubano conoce, los cientos de humanas noticias, o hechos e historias que pudieran develar realmente el contorno social cubano y no se dicen, para sacrificar el espacio que debieran ocupar esas noticias, hechos e historias… por estas, de jutías domesticadas.
Por cierto, algo que debiera haber dicho Andrea es que esas mismas jutías están en peligro de extinción en Cuba. Pero no lo dijo. Escapó el grano mínimo de realidad que pudiera haber dado una base de credibilidad a su reporte.
Lo siento tanto por la jutía, ese animalito que existió en abundancia en décadas pasadas y se han ido extinguiendo, por tantas razones. Pero los humanos de Cuba también se extinguen por otras tan importantes para que se digan, se cuenten y se reporten como la historia de esta jutía que se llama “Congui”, y el feliz destino de su prole en casa de esos cubanos.
¿Para esto es que van a Cuba los reporteros de la AP?
¿Vale la pena ser periodista entonces?
Quizás juzgue con demasiada severidad la labor de alguien que dice ser profesional de la información pero, en la escala de valores humanos, ¿vale tanto o más o menos una jutía o el humano que se extingue en un barrio insalubre de Cuba?
¿Por qué tantos reporteros coinciden en novelar las favelas de Brasil y no sus parientes caribeñas en La Habana?
¿Por qué en Canadá reportan sin pelos en la lengua, y en la punta del lápiz o del teletipo electrónico, la matanza indiscriminada de las focas y ni siquiera esta reportera de la AP hace el mínimo apunte de la casi extinción de esa pequeña especie roedora cubana?
¿Es que la extinción de un animal local cubano también tiene un carácter ideológico?
¿Implica esa línea en el reporte un llamado de alerta de la patronal local cubana de estado sobre el “reporte subversivo” de la AP?
Demasiadas preguntas.
Pero se hace ridículo encontrar, entre tantas cosas que pudiera decir una periodista de una agencia noticiosa internacional enclavada en Cuba, que el “único sabor local” de realidad que es capaz de apuntar es… la cría doméstica de jutías.
¿Y nada más?

Nota: La Foto que encabeza el post acompaña el reporte de la jutía de Andrea Rodríguez de AP

Sunday, November 23, 2014

Cuatro F(uck)

Así al parecer se llamará el periódico del chavismo.
¿Para qué habrá nacido? Pues dejémoslo decir por ellos mismos, los que encabezan el fin de la libertad de prensa en Venezuela, y el establecimiento de un hito mas del castrismo.
Dijo Maduro en el lanzamiento del primer número:
"No nos escudamos en pretexto de imparcialidad, de objetividad; no, aquí está una visión revolucionaria, bolivariana, antiimperialista y profundamente chavista que va a derrotar la maquinaria de la mentira"
¿Son originales las palabras de Maduro?
Permítanme defraudarles, pero no. Las hizo, de una manera mucho más intelectualizada, con su verbo cínico,  su trabalenguas “desfrenillado”, siempre lo característico desde sus orígenes dudosos como figura de las letras ilustres “revolucionarias”, el ¿doctor? Armando Hart Dávalos, un 24 de Octubre de 1959, en una muy curiosa y temprana celebración del “Día del Reportero”.
¿Qué dijo Hart entonces?
“La objetividad es un mito de la civilización. La única base de la objetividad es aquella que refleja a la opinión pública. Y ¿dónde está la opinión pública? Cuando habla el doctor (Fidel) Castro lo hace en nombre del pueblo y expresa la opinión pública. Aquellos que ignoran la opinión pública defienden los intereses de la oligarquía”
¿Aclarada la falta de originalidad?
Pero no hacía falta, ya sabemos que lo que ocurre en Venezuela es la segunda parte corrompida de lo que ocurrió en Cuba, que nació con raíces de brutalidad y arrogancia. Y también de corrupción, valga agregar.
La “revolución” de Fidel Castro necesitó sólo año y medio para destruir la prensa libre. La misma prensa que ese líder utilizó para opinar, dar a conocer su amenaza de volver como guerrilla, denunciar una dictadura y utilizarla como escenario de su propio fallecimiento como órgano de información y opinión.
Órgano de alabanza. Trompetilla de prensa. Vodevil (des)informativo desde entonces.
Al amanecer del día 4 de octubre de 1965 salió impreso el primer número del diario “Granma” y su director era… Isidoro Malmierca, quien fuera mucho tiempo después Ministro de Relaciones Exteriores del régimen. Los cilindros del naciente régimen de credulidad imprimieron 498 784 ejemplares, muchos miles más que la tirada de la veintena de diarios capitalinos juntos antes de 1959.
“Granma” surgió luego de “fundir” dos periódicos con una supuesta común visión política: “El Mundo” y “Revolución”. Aunque “El Mundo” no era un diario esencialmente político, según las palabras de los gestores del nuevo libelo, es decir, de Fidel Castro. "Granma sólo ha tenido un editor, ya saben.
Años antes, el 15 de junio de 1960, Castro celebró “el Día de la Libertad de Prensa” en la isla, que duró poco. El 4 de julio del mismo año se le arrebataron las oficinas a “Prensa Libre”, edificación que había costado 3 millones de dólares, una cifra enorme entonces, y tenía una de las mejores rotativas de América. En el último piso se esperaba que funcionase una estación de radio. Tras la toma, Fidel Castro consideró que el lugar debía ser utilizado como el Ministerio de Información en el país. Y sitial para la nueva empresa propagandista del régimen.
El tiempo pasó, muy corto, y en Cuba sólo quedaron los restos de la prensa… silenciados. Un mes antes al fallecimiento prematuro de “Prensa Libre” – cuyo nombre ya es todo un poema – había desaparecido el otro competidor de los diarios “revolucionarios”: el “Diario de La Marina”.
Sucedió como esos actos de repudio a los disidentes que tantos conocemos. Con conga “revolucionaria”, pachanga de golpes y festín de gritería cuartelaría. Las revoluciones, al parecer, carecen tan poco de modales educados desde la época de la guillotina en Paris. Con la destrucción se fueron otros 4 millones de dólares invertidos en las rotativas modernas de un país que era, entonces, la avanzada en el periodismo. Todo eso lo rompieron los vándalos “revolucionarios” en su festín de ideas.
¿No les recuerda a ustedes mucho la repetición de estos gestos?
¡Destruir es tan fácil!
Quizás por eso surgen las revoluciones. Sólo conocen de destrucción, marginación e intransigencia… revolucionaria.
Los apellidos funcionan. También en Venezuela.
Por eso hoy que surge “Cuatro F(uck)” por allá, en maduradas intenciones castristas por sostener un partido de extremos “revolucionarios”. No se abalanzaron las masas para destruir los equipos, las rotativas modernas, quemar los 3 o 4 millones de dólares de entonces, hoy quizás multiplicados por 100. Una piltrafa para la cúpula petrochavista, ¿no es asi?
Les suprimieron el papel. Lanzaron a periodistas a la calle. Despidieron caricaturistas o analistas incómodos, o sencillamente los condenaron en públicos actos sin posible respuesta mediática. Compraron a través de operaciones oscuras a los medios de prensa más importantes y críticos al gobierno. Lanzaron medidas cautelares sobre directores y columnistas de la prensa opositora. Hoy Venezuela está al borde del silencio de su voz crítica.
Crearon la "Mesa Redonda Chavista". Sin esquinas angulares, sin espinas ni escollos. Sin opiniones.
La Sociedad Interamericana de Prensa ha denunciado varias veces estos intentos de secuestro de la opinión libre, pero de nada ha valido. Las dictaduras no les importa las voces libres, mucho menos la de los órganos de información.
En Venezuela se afinca un estado de sitio a la prensa. Ha demorado, es cierto, mucho más que aquella dictadura en Cuba. Pero cada vez quedan menos.
¿Qué será lo próximo?
¿Quizás la subida al poder en España de “Podemos”, y su ya clara amenaza de imponer medidas cautelares a su prensa?
¿Sucederá?
¿Nos estaremos acercando a un nuevo orden del mundo occidental al estilo estalinista?
Por lo pronto, este diario de letras y números me suena demasiado familiar a la voz que un día dijo esa prensa  reflejaría la realidad de Cuba. Me pregunto, ¿de cuál Cuba?
¿De la imaginaria y nunca existente, o de la que navega como una balsa hacia cualquier rincón del mundo?
Ya lo saben, lo aclaró tempranamente Armando Hart, en 1960: “La objetividad es un mito de la civilización.
Me pregunto ¿de cuál?

Nota: La foto que encabeza este post se corresponde con la "pachanga revolucionaria" para destruir el "Diario de La Marina", un 11 de Mayo de 1960, en La Habana. A continuación otra que muestra equipos destruidos por el “festín revolucionario” de esas masas "fervorosas de ideas". (Fotos tomadas del Blog de Tania Quintero).

Después del trabajo, turismo político

Ernesto Londoño está “feliz” en La Habana, “en un viaje de trabajo”. Me pregunto si ahora el turismo político es trabajo, o los términos en este mundo nuestro, o en la redacción del “The New York Times”, han cambiado.
Cabe esperarse que el régimen le abra risueñamente las puertas. Londoño es uno de aquellos jóvenes que visitaba Cuba con la barriada de estudiantes de Colegios norteamericanos. Un turismo político que patrocinaba el régimen, con esa hambruna de influenciar políticamente las futuras fuentes del mundo académico norteamericano.
Con el colombiano, sembraron la raíz. Hoy cosechan sus frutos en la campaña publicitaria del periódico neoyorquino.
El periodista comenzó a pertenecer al equipo editorial del NYT después del 16 de Julio de este año. Pertenecía a la redacción el “The Washington Post”, otro gran ícono del periodismo en los Estados Unidos, pero en contraste con el NYT de diferente enfoque político.
Los que les gustan etiquetar dirían, pasó de la derecha a la izquierda en el periodismo. Quizás por aquello de que no podía ejercer su función de agente de influencia en ese periódico conservador.
En realidad pasó de ser un sencillo corresponsal del Post, que cubriera sobre las guerras de Afganistán e Irak, a ser miembro del equipo editorial del NYT. Ganó en salario, en prestigio y en rango como periodista. Hoy analista.
Es curioso, sin embargo, que el Washington Post haya dicho de Londoño:
“Whether from Washington or overseas, Ernesto has time and again demonstrated an uncanny ability to see stories where the competition did not and to execute those stories with intelligence and grace. [Traducción: Ya sea desde Washington o en el extranjero, Ernesto ha demostrado una y otra vez una capacidad extraordinaria para ver historias donde la competencia no lo hizo y para ejecutar esas historias con gracia e inteligencia]” 
Es decir, siguiendo la ¿lógica? del Post en sus palabras de despedida al colombiano, que ha visto el problema Cuba desde los ojos del castrismo. Porque de eso es lo que trata los editoriales del NYT. Basta repasarlos.
No habla de la oposición en la isla. La ignora, como lo hacen casi todos los reporteros de las agencias internacionales de noticias. No habla de las políticas erradas en el sector económico por parte de la dictadura, que son las verdaderas razones del descalabro económico del país y de las cuales hay por donde hablar e informar a los Estados Unidos.
No habla de la explotación de los trabajadores cubanos del turismo en los hoteles de las cadenas extranjeras ancladas en La Habana, un tema que debería ser, por principios de humanidad, centro de atención de todo periodista que tenga “una capacidad extraordinaria para ver historias donde la competencia no lo hizo”, citando al Post, y si realmente el periodista – devenido “analista” – le interesara la humanidad detrás de la más larga dictadura del hemisferio occidental.
Un tema extraordinariamente escandaloso, del cual nadie habla en occidente. Quizás por las ganancias que da a las compañías hoteleras internacionales. Muchas de ellas trabajando con el heredero financiero del poscastrismo: Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, yerno de Raúl Castro.
Pero, ya se sabe, el señor Londoño estará visitando esos hoteles.
No habla de las razones fundamentales por la que los cubanos se marchan del país, y las estadísticas de su escape. No habla de la situación de la vivienda, de la improductividad del trabajo, del abandono de la agricultura, de la infinidad de problemas que enfrenta la red de abastecimiento fitosanitario del país, en todas sus ciudades y regiones, incluida la capital. No habla del básico derecho a la diferencia de opinión, de palabra.
¿Cuántos otros temas?
Muchos, que no tienen nada que ver con la existencia de leyes americanas, “robos de cerebros” y “embargos”, que no sean los del propio gobierno castrista.
Sobre todo esto nadie habla. No conviene, al parecer. O no importa, que es otro parecer.
A propósito del “robo de cerebros”. ¿Por qué este “analista” cierra los ojos al uso mercantilizado del régimen de sus profesionales con objetivos vergonzosamente políticos?
La alucinación sobre Cuba es, desde tiempos inmemoriales, de que negociando con una dictadura ese mismo régimen va abrir las puertas a la democracia. Otra alucinación: que el “debate” tiene que ser sobre las políticas occidentales, especialmente americanas, para combatir la dictadura.
Y no al revés.
¿Es que alguna dictadura ha sobrevivido el acercamiento, el “debate” de las políticas occidentales y el restablecimiento de las relaciones con las democracias?
Sí, todas.
Vietnam, China, Irán, Namibia, Angola, Corea del Norte. ¡Póngales nombre!
No creo, sin embargo, que el principal objetivo de Londoño en La Habana sea analizar imparcialmente la realidad de Cuba. Sólo hace turismo, después del trabajo. Va al país con la nariz respingada del “analista del gran diario”. Ya hizo su trabajo en el grupo editorial del NYT, y sucio: hablarle a la competencia… desde la mirada del castrismo.
Por supuesto, nadie más lo había hecho.
Y sobre esa proyecciones históricas del diario neoyorquino, unas palabras. Pocas.
¿Se acuerda muy bien el colombiano, ahora que es miembro privilegiado del paquete periodístico editorial, de las “predicciones” del diario de marras sobre Corea del Norte a principios del 2013?
Kim Jong Un era, para este rotativo icónico, la “voz de las reformas” en Corea.
Daria risa, si no fuera una tragedia.
Pero, así estamos, alucinando en New York, con algunos disfrutando de turismo en La Habana.
Político, turismo político.

Saturday, November 22, 2014

Se marchan

Cubano detenido en el Centro de Aprehensión de Extranjeros en Costa Rica
Recientemente el “The New York Times” arremetió contra el socorrido “robo de cerebros” del gobierno de los Estados Unidos con respecto a los supuestos “privilegios” que tiene la captación de médicos cubanos en ese país. No abordó el famoso diario la andanada de otros profesionales, y cubanos en general, hacia esa nación. Y lo más grave, sobre todo para un medio informativo que quiere reclamar seriedad y credibilidad, ignoró las reales causas detrás del socorrido “robo”.
Lo que lo hizo acercarse, peligrosamente, a la terminología del periodismo castrista. ¡Que no es periodismo!
Los cubanos se marchan, lo siguen haciendo y lo continuarán en el futuro.
¿Es una tendencia mundial la emigración?
Sí, de las zonas pobres a las áreas de riqueza y bienestar. El problema reside en la concientización de esas zonas pobres tengan del fenómeno, y su accionar político para frenar la tendencia.
Si se miran las predicciones económicas generales de Cuba hasta el 2050, se podrá observar el cuadro de deterioro que se espera de la misma si esas tendencias de la política interna se mantienen, lo que es de esperar.
El poscastrismo llevará en el 2050 a que la isla tenga un millón menos de habitantes, que la tasa de desempleo no disminuya sino se duplique (6.4) y que el balance comercial también lo haga de manera negativa (-120 220 millones de dólares).
¿Cómo se explica entonces que perdiendo Cuba un millón de habitantes aumente su tasa de desempleo?
¿Cuáles son las causas de esta disminución drástica de la población?
Dos razones: la disminución de la tasa de natalidad y la emigración. Ambas han sufrido distorsiones drásticas que reflejan la apreciación del cubano de la realidad nacional. Y especialmente los jóvenes.
Porque son los jóvenes los que crean familia, buscan pareja y tratan de formar un hogar. Pero no quieren tener hijos en Cuba, por la tragedia de mantenerlos, por las consecuencias no sólo económicas sino también políticas e ideológicas de hacerlos crecer en un país que no refleja sus expectativas, ansiedades y esperanzas.
Y son los jóvenes también los que emigran. Las mismas agencias internacionales enclavadas en la isla lo han informado. Muchos no desean atender universidad porque una profesión no les procura bienestar evidente, y otros se gradúan y sólo piensan en marcharse del país. El proyecto de la mayoría joven en Cuba es marcharse.
¡Y se marchan!
Recientemente autoridades costarricenses han expresado que 3 733 cubanos han ingresado de manera ilegal por los puestos migratorios de ese país en lo que va de año, una tendencia que les preocupa. Su deseo era únicamente cruzar Costa Rica, y llegar a los Estados Unidos. Es el país natural de la emigración cubana: por las leyes que lo protegen, es cierto, pero también porque es allí donde existe la mayor comunidad cubana, exitosa y vibrante, que también les sirve como una fuente segura de empleo.
Kathya Rodríguez Araica, directora de Migración y Extranjería de Costa Rica, ha dicho que “con las medidas que tome Costa Rica, no vamos a eliminar ese flujo; debe ser una estrategia regional”.
Sí, debe haber una estrategia regional que proteja al que emigra de los traficantes humanos, pero también de los gobiernos depredadores como el de Cuba, que recibe a los deportados y los encarcela para terminar, algunos de ellos, en un calabozo de la seguridad del estado y optar por su suicidio como solución a su desesperación. E incumpliendo compromisos internacionales contraídos con terceros por su deportación.
¿No es esto también tráfico humano como política de estado?
La realidad es mucho más siniestra y compleja con el sistema de comercialización humana que el castrismo tiene con sus profesionales y sus fuerzas laborales. Las exporta como aval político para su sobrevivencia como gobierno. Con ellas compra políticamente a las autoridades internacionales de la salud, la OMS, los altos estamentos directivos de la ONU. Compromete la credibilidad de las estadísticas internacionales de los órganos de las Naciones Unidas como la FAO y la UNICEF. Ellos son también cómplices en este tráfico humano de profesionales.
Engañan a beneficio propio y perjuicio del crédito universal del sistema internacional.
Y esto es lo que oculta la cara desvergonzada de un editorial en el periódico mas icónico del mundo: el “The New York Times”.
Es peligroso mentir, es doblemente peligroso mentir a favor de una dictadura. Pero lo peor de las mentiras es no buscar, o esconder,  las verdaderas respuestas a las mentiras, los hechos reales que suceden, la avalancha de profesionales y de cubanos en general hacia los Estados Unidos.
La primera respuesta, y la única está en el país que se abandona.
Si los profesionales cubanos percibieran su futuro de manera positiva. Si su salario les diera un estatus de vida honorable, si no tuvieran que mentir, tener una doble moralidad, si tuvieran acceso a viviendas, comodidades humanas normales, una prosperidad, de las que algunos periodistas de agencias extranjeras en La Habana prostituyen sus reportes con mentiras, la tendencia escapista no fuera alta, la población no disminuiría por la emigración incontenible, la tasa de fecundidad aumentara y las tendencias predecibles para el 2050 no fueran de menos de un millón de cubanos de lo que existe hoy.
Las condiciones en los demás países, especialmente los de economía desarrollada, no cambiarán significativamente. Y siempre habrá un grupo que deseara emigrar para cualquier parte. De lo que se trata es de garantizar que los nacionales cubanos tengan un futuro en su propia nación, que es lo que no quiere decir, por conveniencia política, el diario de marras de la ciudad de los rascacielos.
Encontrar la culpa en los demás ha sido la política estatal del gobierno de Cuba para justificar las consecuencias desastrosas de sus políticas locales.
No es Estados Unidos quien “roba” cerebros, es el gobierno de Cuba quien los exporta.
Y en condiciones miserables, vale aclarar.

Thursday, November 20, 2014

La toma de La Habana por Margallo

Tres factores, evidentemente, “justifican” la visita del ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, a Cuba: la cartera de inversiones ofrecida por Raúl Castro de 8 mil millones de euros en 246 proyectos, la acreditación de la dictadura como proyecto viable dentro del sistema democrático de América Latina y el resurgimiento de la extrema izquierda en España con “Podemos”.
Ninguno de esos factores incluye los derechos humanos de los cubanos. Y se comprende.
España desde hace mucho tiempo apostó por el continuismo de la política socialista de Zapatero y Morantinos. No le ha prestado ninguna importancia a la oposición cubana, cuya circunstancia más evidente ha sido el desprecio a las denuncias de Carromero sobre la muerte de Oswaldo Payá. Incidentalmente, Margallo menciona al infeliz español enredado en la trama oscura de la muerte del cubano, de refilón, para hablar de “éxitos” de la política española en la isla.
Visto desde esta óptica casi puede parecer que el gobierno de España se alegra de la muerte de Payá, que pudiera haber sido una piedra incómoda en el zapato de Margallo. Mirado así, ¿estará encubriendo el gobierno de España alguna evidencia en esa muerte? ¿O es simplemente el suspiro de alivio ante la desaparición de lo que hubiera sido un elemento perturbador en las futuras relaciones entre España y la dictadura cubana?
Es difícil decirlo, pero estoy convencido que un Payá con vida hubiera sido un elemento desafortunado en la política de desprecio a la comunidad de cubanos, no sólo en España, en los Estados Unidos y en el mundo democrático, sino también en Cuba por parte del gobierno español.
Incidentalmente, García- Margallo declara, cínicamente, que "España tiene que estar presente en Cuba si quiere ayudar a Cuba a labrar su futuro". Es decir, tiene que estar en La Habana para ayudar a labrar el camino del poscastrismo, que no es precisamente sin el elemento-Castro.
Y aquí se enlaza, de manera muy conveniente, la suculenta cartera de 8 mil millones de euros que, recientemente, el dictador de turno ha lanzado al mercado internacional. Evidentemente, y con las recientes palabras de la administración Obama de no dar un paso para diluir el embargo, las manos ansiosas del gobierno español se frotan de alegría. Especialmente en una España bajo circunstancias particularmente complicadas.
¿Qué ha pasado en España para que Margallo salga a la Toma de La Habana, no precisamente por los ingleses?
Tres factores: la crisis económica que aún golpea al país ibérico, no tan tensa como antes pero todavía presente, los graves escándalos de corrupción dentro del partido en el poder, el Partido Popular, que ha hecho resurgir de manera veloz un grupo de la extrema izquierda y financiado por el chavismo, que es como decir La Habana, “Podemos”. Este es el tercer factor, sin olvidar las ansias separatistas de Cataluña.
Margallo cree que La Habana puede servir de interlocutor con “Podemos”. Casi se pone en evidencia cuando expresa que el régimen cubano tiene un "papel fundamental", no sólo en la alianza bolivariana ALBA, sino también en la UNASUR y ha presidido la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
El gobierno de España, a todas luces, se ha lanzado a la conquista del “corazón tierno” de los dictadores caribeños con la esperanza de conquistar la paz en su propio país. Quiere decir: que La Habana neutralice, o trate de hacerlo, a “Podemos”.
¿Podrá hacerlo?
Nadie puede decirlo, y no creo sea una tarea fácil. No sólo porque Pablo Iglesias tiene su propia agenda, es inteligente, no le importa meter las manos hasta el codo donde sea para agarrarse al poder, es en espíritu y cuerpo un personaje donde la arrogancia, el nihilismo y la audacia se mezclan en estado puro para consolidar una personalidad muy cercana a lo que un día fue, en el trópico, un Fidel Castro.
No creo que La Habana desee detener a Pablo Iglesias, ni que siquiera lo intente. Pero las dobles agendas nunca han estado ausentes del régimen cubano.
¡Jamás!
El ministro del exterior de España ha intentado darle a su zapateo español por las tierras caribeñas un “sabor humano”. Ya sabemos, ha hablado de que, en virtud de la ley de Memoria Histórica, se ha multiplicado por 10 el número de españoles en Cuba. Lo que no dijo es que, muchos de esos cubanos que reciben ese pasaporte, marchan a España y saltan de allí a los Estados Unidos.
Evidentemente, porque no le convenía decirlo.
¿Recibirá García-Margallo a la oposición en Cuba?
Casi que hasta lo dudo. No creo que le interese mucho, en un viaje para atrapar mariposas, enredarse con las moscas. Así es como lo ve el español.
España ve en La Habana una de las salidas apetitosas de la crisis en su infraestructura de pequeños y medianos negocios. Obligados por la crisis en casa, pequeños y medianos empresarios buscan desesperadamente mercados en el exterior, y Cuba es uno de los más apetecibles porque necesita capital, equipamiento y tecnología… y porque no hay competencia americana.
Los cálculos son sencillos, la ganancia seguro... o así piensan en Madrid.
Los españoles no desembarcan ahora en Cuba. Ya lo hicieron desde los primeros días de 1990, cuando la economía cubana enfrentó la salida de los rusos, el desmoronamiento de la URSS y la peor crisis de toda su historia. Entonces, como hoy, el gobierno español ha sido el cómplice del castrismo para enfrentar el embargo.
Los sucesivos gobiernos españoles han sido los aliados de la dictadura para enfrentar la política americana, y esto viene desde la era de Franco, del cual son herederos de sangre el Partido Popular y su actual gobierno.
Así no hay nada nuevo que hallar en la política española. Sólo continuismo. El mismo Morantinos ha hablado, con visible orgullo, de su satisfacción con los acontecimientos. En sus propias palabras: "Lo que nosotros defendíamos ahora los otros lo hacen, y podemos decir que hay continuidad".
¡Más claro ni el agua!
Hoy en Cuba las firmas españolas cuentan con 228 sucursales, y 32 operan en empresas mixtas. Las más importantes cadenas hoteleras españolas aterrizaron hace más de dos décadas, y controlan el 90% de las camas, muchas de ellas en instituciones turísticas en manos de GAESA, que es decir, de la familia Castro.
Poscastrismo asegurado, y con sabor a caramelo ibérico.
Margallo podrá darle su vuelta al asunto, pero su visita a Cuba es para afianzar al régimen de los hermanos Castro, sus sucesores, o la claque que quede al frente en el momento en que la partida histórica de ese apellido ya no exista. Apuesta al poscastrismo, no a la democracia.
Lo demás es puro cuento, palabras necesarias para no descubrir el juego turbio en que ha quedado la posición española en la mancomunidad europea de naciones. Desgraciadamente, y aunque no nos guste decirlo mucho, esto es el fruto inevitable de no haber hecho nada los cubanos, de adentro y también de afuera, para despojarnos de la mafia política que, por más de cinco décadas, nos corrompe el alma de Cuba.
¡Infeliz España!
Retorna a Cuba no como colonizador, aunque intente hacerlo, sino como herramienta propicia de una dictadura.

Wednesday, November 19, 2014

De los vivos y los bobos

Emigrados de vacaciones en Varadero
Un nuevo servicio ha entrado en la paleta del buscón estado que se llama castrismo: la cena en Cuba de familiares de cubanos emigrados, y su pago en el extranjero. Suerte de remesa culinaria.
Así estamos los cubanos. Sufragando el castrismo, porque de esto es lo que se trata.
De alguna forma esto me trae a la memoria a Israel, ese país del oriente cercano recibe una inmensa cantidad de remesas de la comunidad judía internacional. Sólo que allí los judíos construyen su país, ayudan a construir una nación que estaba perdida en las edades de la historia y lo hacen sobre una estructura de democracia, sin inventar el pago de las comelatas de sus ciudadanos. Israel ha hecho lo que ninguna otra civilización: revivir una lengua que había desaparecido de la geografía filológica de este mundo nuestro.
En Cuba, los cubanos sufragamos zánganos.
Les enviamos remesas por más de 2 600 millones de dólares, de suerte que es un negocio mejor que el mismo turismo para ese buscón estado. Y no se cuente las importaciones emigradas de tecnología, comida, víveres, ropa y alimentos, medicinas y artículos electrónicos, memorias flash que parecen convertirse en luchadoras por la democracia más que los humanos.
Todo, menos una gota de entusiasmo para que luchen por lo que deben luchar: su libertad.
La emigración se ha constituido en el proveedor monopolista del estado castrista. Financiando sus aventuras y su politica, contribuyendo a la campaña de liberación de los cinco espías, y hasta sosteniendo l;a finquita agropecuaria donde el dictador en jefe pasa sus últimos días, alucinando que está creando nuevas maravillas alimentarias. 

Y son ellos, casi ellos mismos, los oficiales ejecutivos del castrismo. Sin contar que hay muchos emigrados que son, nominalmente, castristas en su ADN. Algunos merodean por New York y se hacen pasar como buenos masones, sin serlos de corazón y mucho menos de pensamiento.
Otros cabalgan las pampas argentinas, visitan en la cárcel a escritores disidentes y se enorgullecen de su proeza en burlar la vigilancia “gedocista”. ¡Como si el G2 fuera el tonto de las aventuras de aquella televisión en blanco y negro de los 70!
Burlones de burlados, los cubanos creen hasta el cuento de la buena pipa proviniendo de pronombres que, diciéndose luchadores de humanos derechos, tienen ADN de Díaz-Canel y otras cornucopias, y lo propagan como proeza de su disidencia. ¡Y se los creen!
Hasta la inteligencia se les ha escapado de la isla, y de sus propios cerebros. Nos creemos el primer cuento y ahora les pagamos hasta el plato en el restaurante de lujo.
Turismo de alpargata.
¿Es esto combatir el castrismo?
¿Alguien puede defender este turismo financiero?
Porque los habrá. Aparecerán justificaciones oportunas. Respuestas benevolentes. La misma receta de siempre: los vivos viviendo de los bobos. Y los bobos, rápidos en su bobería, siguen encontrando respuestas adecuadas para seguir en la misma bobería.

No es un trabalenguas.
Esta suerte de vivos que se escapan de Cuba para retornar al mes, después de tener asegurada alguna residencia, o refugio por una “persecución” que no existe.
Tiempo ha pasado que la emigración era exilio. Hoy la inmensa mayoría de la emigración cubana es una emigración castrista, pasiva o activa. Los hay que son simples agentes, ha ocurrido desde siempre. Ahí están los “cinco” torpedos de espías, escapados como los balseros, quedados, refugiados, emigrados en avionetas “secuestradas”.
Se llevan a cuesta su castrismo.
Y están los otros. Los que sacuden “huelgas de hambre” en México, pero no tienen los pantalones bien ajustados a sus cinturas para reclamárselas al gobierno de La Habana. Figurines. Trompetilleros. Babalawos de santos ajenos.
Otros, bueno, otros hacen disidencia de papelitos. Que reclaman levantamientos de embargos para que suceda esta receta financiera: pago en Miami, comelata en La Habana.
Y están los demás, los que nada les interesa. Justificándolo todo. Dándole la vuelta al trompo de las preguntas para encontrar una respuesta cómoda a su castrismo pasivo.
¿Se molestan?
Sigan haciéndolo. Las instituciones académicas están llenas de estos “trompetas” de bolsillos calientes, plantados por el castrismo, amancebados para su labor de pesca virtual de idiotas útiles. Aplaudidores de cuanta “apertura” al poscastrismo, pero no a la democracia. Se creen que levantando algo se levantan ellos mismos, pero no el país. ¡No se levantan ni ellos mismos!
El país sigue de rodillas con estos inventos a los que corren refugiados que no tienen nada de que refugiarse, emigrados de bolsillos, y areneros de cubeta. La Habana ha logrado sembrar el fruto necesario para recoger estas fórmulas de usurerismo estatal. Es triste y desolador observar el panorama que ofrece la sociedad cubana. Descorazonador ver que algunos disidentes hacen proyectos políticos de "comedores populares"... y reciben premios internacionales.
¿Qué inventarán mañana?
¿Qué nueva invención creará el catsrismo para que sus emigrados sigan ejerciendo su dolosa función de soporte económico, financiero y hasta politico de su proyecto de dictadura?
¿El pago de las fabricación de desodorantes en las sovietólogas fábricas estatales que se caen en pedazos? ¿La pavimentación de las calles habaneras, el bacheo, la impresión de libros escolares con la historia del castrismo romántico, los uniformes y pañoletas?
Perdón. ¡Ya esto último lo han inventado!
Las recetas y fórmulas que aparezcan sólo intentarán remediar el castrismo, aplatanarlo aún más, contenerlo en el nuevo paquete de acaramelada ponzoña, pero nada hará sembrar la democracia. No se lucha pagando la comelata en el “Gato Tuerto” a familiares y amigos, ni con la habitación en Varadero y hoteles de primera, ni en paseos en bote por clubes turísticos, ni vendiendo uniformes escolares en Miami e inventando la fábrica rusa de desodorante en Hialeah.
Se habla de la Cuba que no protesta ni dice nada. Hablemos también de esta emigración castrista que se le “parten las patas” corriendo para pagar el último invento de los hermanos Castro.
Sencillamente, ¡damos lástima!

Sunday, November 16, 2014

¿Reajuste a la Ley de Ajuste?

Me han estado llegando una inusual cantidad de correos electrónicos desde los Estados Unidos refiriéndose a la posibilidad de cambios, o reajustes, a la "Ley de Ajuste cubano". Específicamente, en lo referido a los viajes a Cuba de los recién acogidos a dicha ley.
Todos, o casi todos los correos, mencionan legisladores federales, pero sin referirse a nombres ni develar identidades. De acuerdo a esas fuentes anónimas, de las cuales no confió – nunca he confiado en fuentes anónimas, para decirlo definitivamente –, se está haciendo un cambio minucioso en dicha ley que entrará en vigor el próximo 1ro de Enero del 2015.
Las fuentes afirman que los cambios no favorecerán a los que al año y un día se acojan a la misma para aplicar por una residencia permanente, afirmando que todo aquel que se haya favorecido y después de haber sido permitida su entrada, después de haber obtenido dicha residencia, regrese a Cuba por las razones que sean serán despojados de sus privilegios.
Según las mismas fuentes, el gobierno norteamericano destinará un presupuesto para cuando sean detectados los infractores por violar el estatus de asilado político, sean puestos inmediatamente a disposición de los agentes de inmigración para su posterior deportación.
Las fuentes claman que se ha tomado esta medida extrema por la enorme cantidad de quejas recibidas en los últimos diez años por parte de la comunidad latina, incluyendo a los exiliados políticos cubanos.
Hasta aquí la información según “fuentes legislativas anónimas”.
Antes de continuar con unos pocos comentarios quisiera volver a repetir que esto es lo que clama casi todos los correos que he recibido hasta ahora, y según fuentes anónimas.
¿Será verdad?
Y si lo es, ¿hasta dónde se extiende aquí la verdad?
La Ley de Ajuste cubano no legisla sólo cómo se otorga la residencia, y ya con anterioridad ha tenido reajustes, sobre todo a cuanto se refiere a “pies secos y pies mojados”. Es decir, a los que tocan suelo americano que sí pueden acogerse a sus beneficios, y a los que son interceptados en alta mar.
Sí es cierto que la comunidad latina, exceptuando la de origen cubano, ha protestado y siempre se ha quejado de esta legislación, que es un privilegio del exilio cubano. Pero hoy ese exilio es exiguo, aunque muchos siguen acogiéndose a las “cualidades de exiliado”, para después retornar por avión a visitar La Habana, y toda la extensión castrista de la isla.
El espíritu del “chisme político” que estos correos demuestran es una verdad que muchos conocemos. Esa ley ya no cumple ningún cometido, y en mi opinión debe ser abolida.
Totalmente abolida.
Los emigrados cubanos deben tener los mismos privilegios que el resto de los emigrados latinos, las mismas condiciones y requisitos, lo cual no significa desamparar al verdadero refugiado. Pero, desgraciadamente, lo que ha ocurrido es el relajo cubano. Los escapados se han acogido a la ley como tabla de salvación para reclamar privilegios que deberían ser exclusivos de los verdaderos perseguidos políticos, que nunca han regresado ni han podido regresar a Cuba.
El relajo ha hecho su zafra, además, para introducir la emigración castrista en los círculos de poder de los Estados Unidos, en los centros académicos, en lugares donde el castrismo puede influenciar la conducción de la política americana. Y para introducir los espías, y los elementos de influencia entre la misma comunidad cubanoamericana.
También para llenarlos de oportunistas, que ni son refugiados, mucho menos perseguidos ni han tirado un chícharo de opinión contra el poder en Cuba.
Sencillamente, es hora de que se acabe esa ley que, además, no cumple el cometido de promover ninguna democracia, ni libertad ni nada en el seno de la sociedad cubana, y que origina esencialmente el espíritu escapista de los estamentos jóvenes en ese país.
El régimen cubano, además, la utiliza para culparla de las muertes y ocultar en ella las verdaderas causas de la huida de su juventud hacia los Estados Unidos. Es, para colmo, una ley que debilita el embargo inyectando esta sangría oportunista que no acabada de recoger sus documentos de residencia está preparando sus maletas para el viaje de regreso turístico a la isla.
Curiosamente, a la par de haber estado rechazando los editoriales del “The New York Times”, la administración Obama ha dicho que introducirá cambios a su política hacia Cuba, que no incluye ningún derrocamiento del embargo ni el intercambio de los espías.
¿Cuáles serán esos cambios?
¿Será este reajuste uno de ellos?
No lo sé. No creo que lo haga, pero puede suceder.
El actual presidente ya está solo. Se ha acabado la administración, y hoy navega contra la misma corriente de su partido que se separa de su Presidente con vistas a las futuras elecciones. Si agregáramos la victoria republicana reciente podemos decir categóricamente que Obama está en una encrucijada política en lo que respecta a Cuba.
O legislan cambios, como lo pide el NYT, o sencillamente los ignora. Si los hace será recordado, para bien o para mal, en dependencia de cuáles sean esos. Si no los hace no habrá hecho mucho para añadir a su resumé de presidente.
De todas formas, si la elección de cambios fuera hacerlos en esta ley, y de esta forma como sugieren los correos que he recibido, sería una buena oportunidad para la administración del olvido Obama tener algo que agregar a su expediente sobre Cuba.
Para mí la opción sería derogar esa ley. Y punto. Pero yo no soy presidente, y mucho menos puedo influir en la administración Obama. Y confieso, además, que mi posición sobre esta ley no es muy popular.
Mientras tanto, sólo queda esta suerte de correos especulativos sobre palabras, rumores y extrañas fuentes anónimas.
Cuidado con darle demasiado crédito. No los tiene.
Es mi opinión.