Friday, August 1, 2014

Algunas palabras imprescindibles sobre Angel Santiesteban

Las noticias sobre el laureado escritor, en prisión por una supuesta acusación de violencia doméstica, son contradictorias. La escasa información de que se dispone tiene un único origen común: la policía cubana. El capo mafioso ideológico de los Castros “informa” que Angel Santiesteban “intentó evadirse” de la prisión.
Una fuente nada confiable en un país cuya justicia es una vendetta política, cuando se trata de los que el sistema interpreta como enemigos ideológicos.
Angel Santiesteban se convirtió en uno de ellos, gracias a su literatura sin compromisos, y a su palabra disectora del organismo social del régimen.
Como se le hacía inconveniente acusarlo por su verbo, sus historias sobre Angola sin la edulcorada mirada de la oficialidad literaria, siempre una campana sicofanta del castrismo, se le diseñó la trágica, y siempre conveniente, causa de violencia doméstica. Se lograba, de esa forma, dos propósitos de un solo "tiro".
Se desprestigiaba al hombre que era Angel, y al escritor e intelectual que era Santiesteban.
En una sociedad esencialmente machista desde todos los estratos, pero con la mistificación de la supuesta justicia revolucionaria social, que ha pintado la propaganda del castrismo desde aquella entrada de colores aventureros, donde unos seres cuasi-divinos, a ahorcajadas sobre camiones y tanques del ejército vencido, barbudos a imagen de supuestos “Cristos” redentores, entraban en una Habana eufórica para defender la libertad, los valores humanos, entre los cuales estaba la igualdad de la mujer, golpear a una fémina "parece ser" un pecado político de estatura ideológica suprema.
Dejemos claro algo importante. La violencia doméstica es totalmente repudiable en cualquier sociedad, y no responde a causas ideológicas, ni políticas. Aunque hay sistemas políticos que utilizan la violencia como respuesta a actitudes de disentimiento en su terreno.
El gobierno de Cuba es uno de ellos.
Y es así que no se entiende la incoherencia de cómo un sistema de (in)justicia condena una supuesta violencia doméstica, mientras la utiliza en las calles para aplastar todo intento de disensión política. Y nadie encausa a los que golpean y la provocan. Y ninguno sufre cárcel.
En esta línea la intelectualidad oportunista le ha proporcionado algunas zancadillas “patrióticas” al hombre que es Angel, y al escritor que es Santiesteban. La carta de protesta oficialista de las intelectuales femeninas contra la defensa a ultranza del intelectual cubano, es el golpe bajo a la masculina moralidad del hombre que está hoy en prisión por ser libre en su pensamiento.
Es un diseño muy bien pensado y urdido. Una trampa para los que lo quieran defender, dentro y fuera de Cuba. Y es así que las voces para clamar libertad al escritor que es Santiesteban, se "tropiezan" con la piedra de la supuesta (in)moralidad del hombre que es Angel.
Doble golpe. Doble venganza. Y muy poca coherencia en el discurso. 
Santiesteban se enfrenta aquí a la evolución del icónico caso del poeta maldito Heberto Padilla.
Como entonces, lo que se quiere obtener es el avasallamiento moral, intelectual y político de un escritor que ha crecido más allá de lo conveniente y razonable para el sistema. Pero, a diferencia de entonces, los métodos han cambiado, la astucia represora ha encontrado el medio ideal de destruir, amedrentando a los demás, suprimiendo la posible solidaridad con su nombre, y borrándolo del mapa moral de las letras cubanas con una mancha que es difícil sea borrada, por su lastre de controversia.
El caso Santiesteban no conllevará la solidaridad del caso Padilla. Y no lo ha logrado. Esas son las causas. Por eso la intelectualidad cubana calla, dentro y fuera.
Por eso las voces disidentes no hablan ni mencionan su nombre. Ni dentro ni fuera.
Hablar de Angel Santiesteban se convertiría en apañar, solidarizarse y abogar por la moralidad, supuesta, de un golpeador de mujeres. No importa que todos conozcan que el sistema de justicia cubano sea una sirvienta prostituida en la casa Castro. No importa que el hombre y el escritor fuera condenado aun antes de su juicio. No importa que no haya tenido, ni tenga, oportunidad para una revisión limpia y veraz de su causa. No importa que todos conozcan la raíz meretricia del sistema político cubano y sus juegos sucios. No importa que el universo en pleno sepa que en Cuba no se enjuicia bajo concepto político a ningún opositor, y en cambio se le fabrican todo género de patrañas e ilegalidades.
Mala suerte para el escritor, desgracia para el hombre. ¡Vergüenza para los que se callan!
Y entonces llegamos al día de hoy, cuando la misma fuente de injusticia contra el hombre Angel, y el escritor Santiesteban, nos dice que "intentó evadirse".
¿Es cierto?
¿Lo asumirá Angel?
¿Creeremos a Santiesteban después de que lo reconozca, si lo reconoce?
¿No recordaríamos a Padilla y su famosa carta de auto denuncia?
¿Tendríamos que esperar la salida de Angel Santiesteban para conocer la verdad, toda la verdad?
Muchas preguntas, demasiadas.
Unas últimas palabras merece Angel de mi parte. 
Primero: no debió haberse entregado a la (in)justicia castrista. La hidalguía no demuestra nada frente a un sistema inmoral y mañoso.
Segundo: si intentó escaparse e irse de Cuba pues yo también lo aplaudo, como lo hace Armando Añel en su post en NeoClubPress, reproducido por el blog de Santiesteban.
En cierta ocasión Kant dijo:
"Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes, cuanto con más frecuencia y aplicación se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado sobre mi y la ley moral en mi."
Cuando la moralidad de la sociedad se enferma, a consecuencia de la corrupción de sus ejecutores, la única moralidad posible es la del individuo frente a Dios.

Thursday, July 31, 2014

El “Arcoíris” que atrapó a Pinocho

La prominencia de ese órgano sensorial, la nariz, no es precisamente el símbolo seguro de la extensión de la mentira, o del tamaño de la mentira en el mentiroso, aun cuando se reincida voluntariamente en ella. Si así lo fuera, Mariela Castro, el CENESEX y el gobierno del padre de la delfina hace rato hubiera superado a Pinocho.
No hace mucho que, en este mismo blog, escribí sobre las evidentes inexactitudes, contradicciones y mentiras de la señora Castro Espín en su viaje gastronómico a Toronto, pagado con el "buen" dólar canadiense de los tontos útiles del sindicato de los trabajadores gastronómicos y del comercio, de siglas UFCWCanada. Lo pueden leer aquí.
No tuve que esperar mucho para que las mentiras, los propios "asociados" de Mariela y, por transitividad, del CENESEX, la demostraran y expusieran en "cueros destemplados.
Resulta que el grupo oficialista gay "Arcoíris" presentó una queja a la Fiscalía General para que "investigue" las causas por las que el nuevo Código del Trabajo, aprobado recientemente por la Asamblea Nacional, no prohibió la discriminación por identidad de género.
Pero, esperen, ¿no fue por esto que a Mariela Castro le pagaron un viajecito a Toronto, unos cocteles en un evento y un flamante premio de un sindicato canadiense?
¿No es así Syd Ryan?
No lo digo yo, lo desmiente "Arcoíris". Los socios de Mariela. Esos que le sirven de payasos en su conga por la ciudad de La Habana, para que le paguen a la delfina su turístico viaje al flamante evento en el WorldPride en la multiétnica Toronto.
Pide "Arcoíris" que se investigue, en sus propias palabras:
"... todas las instituciones o personas que puedan estar involucradas en ese hecho ilegal y violatorio de los principios de la Democracia Socialista."
¡Patético!
Y se lo piden a la señora Castro Espín, que recibió el premiecito por ese "nuevo" código.
Pinochos, están pidiéndole al verdugo, que ejecuta la sentencia de su padre, el dictador, que investigue su propia decisión. ¿No se dan cuenta, son estúpidos o le sirven la mentira en su propia mesa a la delfina?
¿O las tres cosas?
Pero, de resultas, con esta "denuncia" multicolor, como el florido nombre del grupo “pro-verde-olivo” gay, plantada en un blog oficialista, los mismos mentirosos desmantelan su propia mentira. La de Mariela, de ellos mismos y de la comparsa CENESEX que, por carambola, descabeza de principios al señor Syd Ryan en Toronto.
Nada, que ni un mes tuvimos que esperar para que, los propios mentirosos, se le adelantaran en extensión nasal a Pinocho... y gracias a ellos mismos.
¡Para caerse de la risa!

Wednesday, July 30, 2014

Lógica… ¿entre rejas?

Con el transcurso del tiempo se nos va de la memoria los años pasados en Cuba. Nos acostumbramos al nuevo clima, a las nuevas sensaciones y estaciones del tiempo, a la belleza del otoño con sus anaranjados colores intensos, y la blanca y cristalina belleza de la nieve… sin contar con el frio y las bajas temperaturas, por supuesto.
Cuba tiene una belleza natural, permanente, de verano. No se inmuta con los cambios de estaciones. No existen. Es verde todo el año, e inmutable, y se nos hace aburrido a los cubanos. En cambio, Canadá goza de las establecidas cuatro estaciones, y ese cambio súbito de una a otra trae sus particulares bellezas, y también sus inconvenientes.
Por supuesto, esto es para un cubano que ha vivido una parte de su vida en un clima inmutable, bajo el intenso sol de un trópico indolente y el verdor eterno de los árboles. Para los canadienses, quizás, suceda lo contrario. Anhelan el verde, el calor, lo inalterable de la naturaleza.
Pero no es de las diferencias climáticas, ni de las estaciones del año de lo que quiero hablar, sino de esa foto que hoy me trae los años pasados a la memoria, algunos que ya se me olvidan. La tomé “prestada” de un post de 14yMedio que habla sobre las fuentes “secas” en La Habana.
Y también me trae a la memoria la ilógica que en la mentalidad del cubano, o al menos de la oficialidad cubana, permanece inmutable, como el verde de las hojas en los árboles en la isla.
¿Verde Olivo?
Bromas aparte. Usualmente en verano, y también en invierno, en vez de irme hacia Toronto, esquivo la muchedumbre de la gran ciudad y me voy a Mississauga, una excelente ciudad al oeste de Toronto, quizás más lejos de donde vivo. Pero, a cambio, gozo de la tranquilidad, y la serena presencia de la que ha sido reconocida esa ciudad como la más tranquila, y de menor índice de criminalidad en Canadá. Y también con lugares muy hermosos.
Y aquí, en este parque amplio, con esa fuente enorme “lloviendo” fresca agua de sus contornos, me paso el día con mi familia, y mientras unos juegan con el agua, yo abro mi iPad y leo el libro que aún permanece a mitad, o comparto alguna foto de la tranquila belleza que me rodea. Lo mismo hago en invierno, cuando me llego los fines de semana a este mismo lugar, y a esta misma fuente convertida en pista de hielo.
Y al contraste de estas dos realidades es que me pregunto, ¿por qué en mi país tienen que encerrar entre rejas las fuentes, y los parques, y todo lo que se remoza y restaura?
¿Por qué se imponen leyes absurdas que impiden que los niños, los ancianos, o cualquier persona puedan refrescarse en sus aguas?
¿Qué hay de malo, criminoso, perjudicial que un viajero, o algún pasante por esta Plaza Vieja en plena Habana, quiera hundir sus manos en el agua fresca de un día tórrido de verano y refrescarse su rostro?
Las fuentes están en las ciudades para refrescar la ciudad…pero, primero que a todo, a sus habitantes. No tiene ninguna lógica encerrarla entre rejas, o dejarlas secas.
No entiendo tampoco la dichosa lógica, que expone esa persona en el post de 14yMedio, que dice que “es una indisciplina social” que un niño retoce con el agua de una fuente pública. Para eso existe la fuente, esa es su razón de ser. No es un simple ornato citadino.
La ilógica razón de preservar un servicio público, como es una fuente, encerrándola entre rejas por la supuesta “indisciplina social” de los ciudadanos de un país, es la lógica absurda de los burócratas que no entienden, o no quieren emprender la labor, precisamente, de educar al ciudadano en el respeto y el buen uso social de los servicios públicos, como el que tiene una fuente en un parque.
Muchos cubanos emigran de Cuba, de la propia Habana para Toronto, o Mississauga, de donde son estas fotos, o North York que es donde yo vivo – y otros lugares de los alrededores. No he oído a ninguno que se queje de “indisciplina social”, durante los días sofocantes del verano, de las personas que como ese señor se refresca caminando descalzo por la fuente.
¿O es que llevo ya demasiado tiempo viviendo en un país como Canadá, y se me olvidó la “lógica” entre rejas de la Cuba tropical?
No lo creo.
La libertad no se alcanza encerrando entre rejas lo que es del disfrute público… para supuestamente mantener la belleza, o cuidar la ciudad. La libertad real se alcanza educando a cada ciudadano en compartir esas bellezas, disfrutarlas, y cuidarlas con amor y bondad.
Las rejas no imponen disciplinas, sino lo contrario, prohibición, que es la antesala de la indiferencia y que potencia el irrespeto. Esas rejas de la Plaza Vieja describen un país que discrimina a sus ciudadanos del placer de un servicio público, en beneficio de una belleza inexistente, inmutable.
Y, probablemente, y con mucha seguridad, para el disfrute “estético” de la foto del extranjero turista… ¿canadiense?

Monday, July 28, 2014

Medicina y médicos cubanos: la caída de un mito

Acabo de leer una carta publicada en un sitio Ghanés del estudiante de medicina en Cuba Forouk Adams donde explica, de manera sucinta, las vicisitudes de los estudiantes ghaneses que cursan esa profesión en Cuba. No se trata aquí de abordar los problemas, debería decir los muchos problemas, que los estudiantes extranjeros, como los ghaneses, tienen que enfrentar en la isla. Desde el no envío de los prometidos estipendios con que sus gobiernos negociaron su presencia allí, hasta las “normales” circunstancias que enfrentan los cubanos, sus colegas de estudio.
Entiéndase: “normales” en un país que hace mucho no lo es.
Sus colegas cubanos tienen a sus padres y sus familias allí, más toda la inventiva de la sobrevivencia nacional de la que carece un extranjero en un suelo extraño. Los estudiantes pakistaníes, casi un año atrás, denunciaron los mismos problemas, y hasta hubo un intento de alzamiento donde intervinieron las fuerzas especiales de la seguridad.
De nada de eso quiero hablar aquí. Me detendré, sin embargo, en un punto de la carta del Sr. Adams:
“When we come home poorly trained, we are going to attend to the average Ghanaian, who through no fault of his, doesn’t have to opportunity to choose his doctors. (TRADUCCION: Cuando regresemos a casa entrenados pobremente, iremos a atender al Ghanés promedio, quien sin ser su culpa, no tiene la oportunidad de escoger sus médicos)”.
Las dos palabras claves aquí son: “poorly trained”. Entrenados pobremente, o mal entrenados. Escoja Ud. su par, es lo mismo en el significado.
Los que estamos activos en las redes hemos oído términos similares en Venezuela, Bolivia, Ecuador y otros lugares donde el gobierno cubano ha enviado su andanada de médicos como mercancía… gracias al mito de la medicina cubana.
Cada día, sin embargo, el mito sufre los golpes de la realidad y le desgarra su ficción.
Recientemente, por ejemplo, y hablando de estos mitos, un artículo del Diario de Cuba daba fe de cómo un grupo de científicos cubanos cuestionaban la eficacia de un medicamento para curar el cáncer, publicitado a bombo y fanfarria en internet por LABIOFAM. Y los cubanos sabemos, todos, aquí no se queda ni el gato libre, que con la exportación de nuestros médicos, muchas veces los mejores, a través de los proyectos de “colaboración” – llámese mercantilismo, que es la palabra apropiada – con los países del “eje bolivariano”, el sistema cubano de salud ha entrado en crisis.
¿Alguna vez estuvo dejó de estarlo?
No lo creo, de todas formas hoy se agudiza. Y aquí viene lo que de mito ha ganado la medicina cubana, y también sus médicos. Creo todos recordamos aquella película del gordo oportunista Michael Moore, “Sicko”, donde se documentaba la “asistencia cubana” a los rescatistas del 11 de Septiembre. Moore y su carga de oportunismo recorrieron lo selecto de la medicina cubana para los extranjeros.
Pero no recorrieron la medicina del cubano común. No recorrieron Cuba, recorrieron la parte selecta de esa Cuba que el gobierno cubano siempre muestra, con meticulosa selección, al visitante. Esa es la realidad.
Sin embargo, existe otro lado del rostro de los médicos y la medicina en Cuba… y de cualquier parte del mundo.
Desde hace 14 años vivo en Canadá. Conozco el sistema de salud canadiense, lo he tenido que “sufrir”, vivirlo el día a día, pagarlo con sus tasas, temerlo. Cinco horas esperando en una de esas salas de emergencia para ser atendido por un médico que no sabía interpretar un “rayos X” de mi mano izquierda, en una de las múltiples computadoras del complejo hospitalario, me han hecho pensar en aquellos salones desvencijados de Emergencia del “Calixto García” en La Habana.
Dejemos claro: no existen similitudes en confortabilidad y en tecnología. Pero la asistencia, madre mia, me recuerda a La Habana.
Incidentalmente en aquella ocasión, el médico que me chequeaba la radiografía tuvo que llamar al técnico para que se lo explicara y, ¡Dios Bendito!, frente por frente a los dos estudiantes de medicina que atendían su entrenamiento de ocasión. No recuerdo que ningún médico en Cuba tuviera que acudir al técnico para interpretar una simple radiografía de un esguince.
¿”Poorly trained”? Preguntaría el estudiante ghanés. ¿Acuden ahora a los técnicos con estos “malos entrenamientos”?
No es un “mito” canadiense. Lo viví en el 2005, cuando resbalé montando bicicleta en el verano, con la arena esparcida en la calle. Y en el 2007 tuve un accidente de tránsito que me costó la fractura del hombro izquierdo, dos costillas traseras y una costura de siete puntos sobre mi oreja derecha.
¿Quieren otra anécdota interesante?
El médico especialista que me atendió el hombro izquierdo “no detectó” la rotura de mis dos costillas – la 7 y 8, parte trasera izquierda, cercana al hombro fracturado -. Quien me reportó el “hallazgo” fue la fisioterapeuta en los dos meses de rehabilitación, en el mismo hospital.
Y en Canadá la tecnología se derrama en nuestros hospitales. Digo más, los médicos no escatiman usarla para cualquier dolencia. Acuden a ella, son absolutamente “DON NADIE” sin ella. Sin tecnología, aquí, en este país frio, del primer mundo y uno de los referentes de Michael Moore en su “Sicko”, como también lo es Cuba, un médico es una hoja en blanco en uno de esos libros de textos que, una vez, le vi abrir y consultar, delante de mis mismos asombrados ojos, a una médico canadiense en un consultorio de familia.
De más esta decir que deje a la bonita médico, y al consultorio con su libro abierto.
Cuba tiene un retraso de tecnología en el sector médico de más de dos décadas. Es la desnuda realidad. Los hospitales para el cubano común son una vergüenza. Los mejores médicos o los mercantiliza el gobierno con sus “intercambios” utilitarios, importándoles un “comino” la suerte de sus nacionales, o sencillamente huyen, despavoridamente de Cuba, porque se mueren de hambre en un país que no les paga su honrado y esencial trabajo.
Los esquilma.
Y entonces, Ud. puede encontrarse en esas salas de emergencias estos estudiantes tercermundistas de Ghana o Pakistán, en su “entrenamiento pobre”, o algún otro cubano que tiene que suplir la carencia de los otros intercambiados por billetes políticos a Brasil con “Mais Medicos”, o a Venezuela con “Barrio Adentro”.
Yo he encontrado excelentes médicos cubanos en muchas partes, incluso en Cuba. Conozco una pareja que tuvo que irse de Toronto a Alberta para poder ejercer allá su profesión, y sólo elogios los colman. Mi médico de cabecera, un canadiense, admira el ansia de conocimientos y la profesionalidad de los cubanos que conoce. Me lo ha dicho más de una vez.
A mi madre la operaron de cataratas, con esa vieja tecnología cubana, una excelente doctora hace ya mucho tiempo, en la misma Cuba de hospitales achacosos. A mi abuelo materno un simple médico de familia le pudo detectar, en un estadio temprano, un cáncer de pulmón para operarlo a tiempo… sólo con una placa de “Rayos X”, de esa que el médico canadiense, profesor y entrenador de alumnos, no me supo interpretar.
La conclusión de todo esto, sin embargo, es un poco más complicada. Mi primer jefe de departamento cuando me gradué en Cuba me dijo, una vez, que los médicos eran “una suerte de término medio entre el aprendiz de brujo y el artista”, en el buen sentido de los términos. No se me olvida esa frase.
Quien tiene el “aura”, el deseo, la vocación de ser medico de corazón, se levanta sobre dificultades y lo es. La tecnología sólo puede confirmar lo que un médico sospecha, supone, o piensa de una patología en un paciente. Un muy útil instrumento auxiliar.
El gobierno de Cuba olvida que el médico es el alma imprescindible de todo sistema de salud. El gobierno de Canadá, o sus instituciones de salud, creo le prestan demasiada fe a la tecnología.
Los dos casos de “Sicko” funcionan mal en el área de atención a sus nacionales: en la destruida Cuba, y en la tecnológica Canadá.
Si el gobierno de Cuba se “deshace” de sus mejores profesionales de la medicina a través de su mercantilismo, o pagándoles mal y empujándolos a que escapen del país, o sencillamente porque no oye sus quejas, sus reclamos y sus necesidades imprescindibles de vivir una vida honrada y fructífera, aquellos médicos de los que he hablado en líneas anteriores dejarán de existir.
¡Quizás ya no existan en Cuba!
Yo dudo que no los haya. El talento y el amor a una profesión no se cosechan con ideologías. Los sistemas de salud que se centran en la política, Cuba, y en la tecnología, Canadá, destruyen la esencia de la medicina: el médico.
Los médicos y los maestros son dos profesiones esenciales en cualquier sociedad, del tercer y del primer mundo. La vida espiritual y física, material de un país, depende de ellos.
Los “malos entrenados” ghaneses retornarán a su país. Atenderán a ese paciente medio que no puede alistarse en un avión y atenderse en el “Monte Sinaí”, de Nueva York, Estados Unidos, o en el de Toronto. Los nuevos médicos cubanos seguirán siendo tuercas de compromiso político en cualquier lugar, gracias a las directivas oportunistas de su gobierno, y mientras este exista.
Y Cuba seguirá exportando un mito… que ya no existe.
Nota: Sala de Emergencia del Hospital “Trillium”, Mississauga, Ontario, Canadá:
El Departamento de Emergencia del Trillium es el más grande de Canadá, ofreciendo asistencia a 110 mil canadienses cada año.

Sunday, July 27, 2014

¿Venezuela norcoreana o NorCorea venezolana?

Viendo las imágenes del congreso de fanfarrias del PSUV. Oyendo las frases grandilocuentes, las proclamaciones pomposas y el estilo del vocabulario del discurso oficial. Observando en detalle la uniformidad de las vestimentas, la actitud hierática de figuras enceradas y envaradas que recuerdan, con pasmosa similitud, las poses artificiales de un muy peculiar museo Madame Tussauds caribeño. ¿Museo de cera del rojo chavismo? Y, sobre todo, esa ostentosa y patética proclamación de “líder eterno” a Chávez, no me queda más remedio que hacerme la inevitable pregunta.
La uniformidad que la Venezuela madurista, chavista, “cabellana”, adopta con estas poses norcoreanas van mas allá del estilo verde olivo caribeño que proclamaba Chávez, en su “amor eterno” a Fidel Castro. Ni los primeros anos de culto de Castro en Cuba se le parecen. La guayabera, además, es repudiada hoy en Cuba como prenda por el cubano común por ser, triste realidad, la cubierta deshonrosa de los miembros de los medios represivos en actos oficiales.
De prenda tradicional de nuestro campesino pasó a convertirse en este engendro que viste lo peor de la sociedad.
En palabras exactas, y con su guayabera roja, Maduro:
“No puede andar el partido por un lado, y el gobierno por el otro”
Palabras de pura raigambre castrista. Mascaras que caen. Títulos democráticos que desaparecen. Dejo de existir la presidencia venezolana. Democracia se convierte en “dictadura”, el apellido de ella ni importa.
Insiste Maduro en “fortalecer el socialismo”. Me pregunto, ¿cuál?
Si Cuba ya no puede reclamar ninguno, y ni Putin insiste en sus visitas con el vocablo en desuso por Europa. Busque el modelo, chequee las fórmulas teóricas y lo que queda del sistema – si queda. Haga un balance de lo que fue, incluso, aquella revolución cubana que “inspiró” un cuartelazo como el 26 de Julio en Santiago. A propósito, ¿se dio cuenta que este “congreso” término su faena un 26 de Julio?
¿Coincidencias accidentales?
Pero, más allá de cualquier conjetura, no hay “socialismo” en Cuba. Hasta la palabra suena sin sentido en los discursos oficiales cubanos, como el de ayer de Ramiro Valdés. Las “reformas raulistas” intituladas en la prensa occidental, los retrocesos al periodo de la “ofensiva revolucionaria” y los amagos de “liberalización” de la minúscula sociedad mercantil cubana, derrumban cualquier intento de nombrar socialismo lo que se dibuja para el futuro cercano de Cuba.
No lo fue entonces, en 1968, cuando Fidel Castro proclamó su malhablada ofensiva. No lo es ahora. Y, ¡válgame Dios!, es precisamente en aquella “ofensiva revolucionaria” lo que me recuerdan estos pronunciamientos “socialistas” de Maduro.
Las coincidencias espacio-tiempo son muchas para no hacerse estas preguntas, encontrar estas similitudes y descubrir estos patéticos paralelismos. La acartonada coreografía gestual de Maduro y comparsa, ¿o debiera decir del ventrílocuo Cabello con un títere Maduro?, me hace ver con extrema lástima en lo que se ha convertido uno de los países más ricos en petróleo, y recursos naturales del planeta.
Una Venezuela norcoreana, o un a NorCorea venezolana.
Usted escoja.

Saturday, July 26, 2014

¿Un guiño prosoviético?

Confluyeron el 26, Artemisa y un antiguo ex jefe de la KGB cubana. La celebración no tuvo la fanfarria de los tiempos del castrismo original, tampoco el general-presidente-dictador habló una palabra. Si algo hay que resaltar de lo ocurrido es, precisamente, lo no ocurrido.
Raúl Castro cedió el lugar a una vieja figura de seguro ADN pro soviético, Ramiro Valdés. Como él, pero diferente.
¿Cómo entender este guiño?
Dos posibles respuestas se pueden aventurar.
La primera es que no había nada que anunciar. Ninguna “reforma” ostensible y apresurada a la vista. Nada que la prensa internacional pudiera digerir en titulares. Todo sigue su curso, pausado, controlado. Lo significativo es que la típica ritualidad de esta fecha se ha ido diluyendo, como si se intentara, a pasos lentos y precisos, eliminar. ¡Quién sabe!, a lo mejor en años futuros ya ni exista este ritual 26.
¿Símbolo de los tiempos?
La segunda respuesta, muy plausible teniendo en cuenta las características intrínsecas del  que hizo la alocución, es que sea un necesario guiño pro soviético después de la visita de Vladimir Putin. Después de todo, Valdés y el ruso comparten una vieja pertenencia a un mismo órgano de vigilancia y represión: G2 y KGB.
Se puede alegar que el “comandante de la revolución” Valdés es artemiseño, el único sobreviviente de aquel golpe cívico-militar frustrado, y del organismo de represión física saltó al organismo de control cibernético en Cuba. Y de eso habló, por supuesto. Pero las coincidencias en espacio, tiempo y personas no son casualidades en una dictadura, y mucho menos en el oficio del castrismo.
En Cuba hablamos de causalidad, pero no casualidad. Lo ocurrido hoy fue sólo un “piropo” para que no se equivoquen con los “cambios”. Todo sigue igual.
Repitió, eso sí, y para no cambiar el libreto, aquello de que hay que “consolidar el socialismo próspero y sostenible”. Viejas palabras, sin contenido real alguno. ¿Quién hoy cree en ellas?
¿De qué “prosperidad” se puede hablar en Cuba mas allá de la que disfruta la oficialidad?
¿O es precisamente esa la que hay que consolidar y sostener?
Es difícil dirimir, poder atrapar en su totalidad el discurso y la gestualidad de lo que ocurrió hoy. Pertenece a una época que desaparece ya, y el discurso, la simbología y los significados se diluyen y pierden sentido. Sobre todo porque ya nada de eso lo tiene. Ya no saben qué inventar, qué vocablos usar, qué palabras repetir en un “socialismo” que ya no existe.
¿Alguna vez existió?
En mi modesta opinión, se quiso hacerle un guiño a los tiempos. Decirle a los que quieran entender que no hay nada, por hoy, que anunciar. Y a la vez, recordarle a los “molestos” del momento que NADA HA CAMBIADO.
Un guiño “transitivo” de la era pro-soviética a la era poscastrista.

Nota: La Foto fue tomada de la Fotogaleria de "14yMedio" titulada "26 de Julio en Artemisa"

Friday, July 25, 2014

Ningún 26

No debió existir ningún 26. No debió existir la confianza en ninguna palabra en aquel hombre, innombrable hoy, desaparecido de la Cuba real. No debió existir ningún movimiento sustentado en el terror, las bombas en La Habana y los juicios sumarios en “La Cabaña”.
Pero existió un pueblo que gusta de caudillos, oye promesas vanas y entrega las llaves de su voluntad a algún otro sinvergüenza, con palabra dulce, astucia bandolera y mano de hierro.
Sin amigos. Sin familia. Sin palabra que no pudiera violar.
Y así aquel 26 que no debió existir es hoy el símbolo de la destrucción de todo: voluntad, espíritu, pertenencia.
La Habana del 26 de Julio de 1953 quemaba banderas americanas y nunca le quemaban a ella la suya propia, símbolo de nuestra nacionalidad.
El 26 que en aquel lugar se celebra, ¿Artemisa?, pero puede ser cualquier rincón de esa isla que navega en balsas hacia algún otra coordenada del planeta, ese 26 también significa que la historia cambió, para mal. La isla pasó de ser agarrotada y se “transformó” en garrotera. En muchas otras “ínsulas” sur-continentales celebrará mañana esa “transición”.
No debió existir ningún 26, y no tendríamos esas imágenes desgarrando Venezuela, o Bolivia, o cualquier otro lugar. Recordando que Cuba no está allí, ni en su espíritu, ni en su esencia, pero está un mercenario vestido con esos colores, invadiendo, llevando lo único que sabe hacer con eficiencia: exportar destrucciones, represión y silencio.
El Carnaval de Santiago se paralizó aquel día, para siempre. Ya no hay carnaval en la “ciudad rebelde”, tampoco hay rebeldía.  Andrajos verde olivo se convirtieron los “festejos”.
Ningún 26 debió existir para derrocar una dictadura en aras de alguna otra, con otro color ideológico, y alguna otra lógica también más rapaz.
Se acabó el imperio del corazón, comenzó a vivir entonces el de la exclusión y el miedo.
Esa bandera que se quema en Venezuela debió ser la de aquel 26. Aquel símbolo sí representa la sangre, la dispersión y el robo, de lo más fundamental,
¡De la Libertad!