Monday, October 20, 2014

Desalojos Ideológicos

Los familiares de los deportistas José Miguel Fernández y de Lázaro Herrera, recientemente escapados de Cuba, han sido desalojados de sus casas. La respuesta de las autoridades de la isla es escueta: sus casas eran “medios básicos” del INDER.
La entidad deportiva gubernamental funciona, como todas las entidades del gobierno de Cuba, esencialmente como un instrumento de extorsión. En este caso a los atletas. Les concedieron la casa como “premio” a sus excelencias deportivas, en tanto en cuanto fueran herramientas útiles en el tramado “deportivo” del gobierno.
Pero decidieron escapar y buscar su futuro en alguna otra parte. Y el instrumento de extorsión ejerció su poder: les quitaron la casa a sus ocupantes, a sus familiares.
Esta es la forma sencilla, locuaz, con que el gobierno manipula a sus piezas en el tablero social.
Funciona así: eres un medio básico del gobierno, que te puede desalojar en cuanto dejas de ser útil, en cuanto te conviertes en ciudadano, ejerces tu independencia y decides tu destino. Sigues siendo la clavija automática, mantienes el pedacito de techo.
Pura extorsión.
A ellos, como tantos otros, les otorgan estas casas en este estatus de control, para extenderlos a sus vidas, sus opiniones, sus movimientos dentro del país y fuera, y su futuro.
Es uno de los tantos mecanismos que la dictadura utiliza, no sólo en el deporte, en cualquier segmento de la sociedad, para controlar al ciudadano.
Mientras, los generales, sus hijos y parientes, ministros y doctores ideológicos del gobierno, se les reparten casas cada vez que se divorcian, cambian de pareja, o sencillamente necesitan alguna para su sostenida de conveniencia. Para ellos no hay “llega y pon”.
Ese último plan es para el cubano común, que llega a La Habana, quizás de Oriente, escala algún rincón desocupado, abandonado y construye esos “bajareques” de madera que se dispersan en muchos rincones de la capital. Los nombres de esos “lunares oscuros del malvivir” son tan surrealistas como la convivencia en ellos.
Curiosamente, los gobernantes cubanos son también “palestinos”. Vinieron de Oriente, pero no son repatriados de las oficinas del gobierno.
El desalojo en Cuba nunca se terminó, aunque la historia que se enseña a los pioneros “por el comunismo” en la isla los “detuvo” en 1958, con la huida de Batista. Para la prensa internacional, tampoco existen.
Están sometidos al embargo del gobierno de Cuba… sobre la información, la verdad y la vida cotidiana del ciudadano normal del país.
Víctimas de un bloqueo del que nadie quiere hablar. Ni el “The New York Times”.
Sin embargo, ¿son esos los únicos desalojos conocidos?
Pensemos, ¿cuántas víctimas de desalojo cultural ha tenido nuestro país? ¿Cuántos escritores se les ha negado su voz, su palabra, sus versos? ¿A cuántos intelectuales les callaron sus pensamientos, se les prohibió sus libros, les condenaron al silencio?
Ponga nombres. Hay cientos. Eso es desalojo.
¿Cuántos estudiantes universitarios se les tronchó su carrera por llevar pelo largo, un jean de “diversionismo ideológico”, o una oreja perforada con un arete en aquellos años grises de Armando Hart como Ministro de “educación”?
A Hart le premiaron con una casa, construida con especial celo durante el peor momento del "periodo especial", con piscina climatizada.
O los hijos de opositores, disidentes, religiosos que no quisieron ser “pioneros por ningún comunismo” y no quisieron oír el nombre de aquel sinvergüenza argentino.
Desalojo de lo más esencial que debe garantizar un gobierno: tolerancia en la educación, diversidad en el pensamiento, respeto a la integridad física de la niñez y la juventud.
Eso también es desalojo.
¿Cuántos cubanos han sido echados de su trabajo por informaciones del CDR, de ese órgano de chismería desvergonzada, vigilancia del desparpajo y la inmoralidad? ¿Cuántos maestros fueron echados del sistema de educación? ¿A cuántos profesionales de la salud les han impedido ejercer? ¿Cuántas personas han sido vilipendiadas públicamente, sin derecho y posibilidad a la justa defensa de sus opiniones y criterios, para después quedarse en la calle, condenados al ostracismo?
Su “delito”: ser opositor, o siquiera tener una opinión diferente del gobierno, del que ejerce descaradamente la función de gobierno, y del que se presta al chisme político, a la chivatería ideológica, al desparpajo de estado.
Eso también es desalojo.
¿Cuántos supuestos militantes de la UJC y de ese partido único fueron desalojados de su militancia porque no quisieron embarcarse a Angola, Etiopia o a otros lugares?
Ellos también fueron víctimas de un desalojo ideológico, doblemente vergonzoso porque, supuestamente, ejercían el mismo pensamiento único. ¿O no?
Fueron también desalojados de su pertenencia.
¿Cuántos jóvenes, cubanos de cualquiera edad, que nadie conoce pero existen, han sido multados, llevados a la fuerza a una movilización militar, o a la cárcel por negarse a ir, o por pertenecer a eso que llaman FAR y es obligatorio?
La voluntad de pertenecer, defender un país o incluso vivir en él y sentirse parte de él es personal. Nadie tiene derecho a la coacción, a la influencia ideológica, y a la presión física contra los miembros de una sociedad que no quieren o deseen ser parte de esa comunidad.
Es también desalojo de la libertad de elección.
Para los que vivimos lejos de Cuba, que emigramos o nos exiliamos, la absurda exigencia a un permiso de entrada es un desalojo de nuestro derecho a visitar a nuestro país. Las naciones no son pertenencias ideológicas de ningún partido, filosofía o grupo de poder.
Eso es también desalojo.
La imagen que encabeza este post pertenece a un fotógrafo y periodista independiente cubano, William Cácer Díaz, que desde su cuenta en Twitter (@willysincensura) mostró algunas de las imágenes del desalojo de una familia en La Habana, por varios agentes de la Seguridad del Estado, en Mayo de este mismo año.
En ese desalojo el padre de familia fue arrestado y conducido a un lugar desconocido. Estas son imágenes que ocurren muy cotidianamente en Cuba. No aparecen en la prensa del gobierno, tampoco en la prensa internacional. No ocupa una línea en ningún editorial del “The New York Times”
Son los desalojos escolásticos que todos conocemos. Los que ocurren en los “llega y pon” de la Ciudad Deportiva, o por algún rincón de Centro Habana y el Vedado. O los que existen en ciudadelas como “El Palenque”, al lado del “flamante” hospital ortopédico “Frank País”.
¿Han visto sus imágenes alguna vez en la prensa cubana, o en la internacional?
Nunca.
Los desalojos cubanos no interesan a los periodistas. No son noticias. Son parte de la hipocresía silenciosa de la prensa alrededor del apellido mediático de Castro.
¡Cómplices!

Sunday, October 19, 2014

Venezuela: un país de Inseguridad en un Consejo de Seguridad

El diputado chavista Robert Sierra fue asesinado a cuchilladas en su casa, para robarle armas largas y dólares que guardaba en su caja fuerte. El juicio espurio a Leopoldo López sigue su curso con más dilaciones, violaciones a su propia defensa y descargos públicos. Y una flamante hija de Chávez se sienta en el Consejo de Seguridad de la ONU.
¿Qué de común tiene estos tres sucesos en la Venezuela de hoy?
¿Cuál es su importancia y su significado?
La caja fuerte de Sierra descubre un matiz secular en la actual Venezuela chavista: convivencia de armas y dólares en las casas de los petro-diputados. ¿Cuántos más Robert Sierra abundan en ese país? ¿Incluirá también a los Diosdado Cabello y al propio Maduro?
No se sabe.
No se conoce hasta que no ocurre un suceso como el crimen de Sierra. Y entonces la Venezuela de hoy, violenta y corrupta, se descubre y se sienta en un Consejo de Seguridad internacional.
¿Cómo el representante de un país inseguro puede hablar en un consejo de una llamada seguridad?
¿Cómo es la Venezuela de hoy?
He aquí una telegráfica imagen de ese país a través de los ojos internacionales, reportes y cifras, de organismos independientes, gobiernos y la propia organización que sienta a María Gabriela Chávez en aquella silla.
La inflación de Venezuela es 8,1 veces superior a la de América Latina según datos a finales del 2013. Ya no sólo es la tasa más alta de la región, sino que ahora es la más alta del mundo, al menos entre los países de los que se tiene información estadística oficial. Sus importaciones cayeron un 13% durante el primer cuatrimestre del año 2014, como consecuencia de la escasez de divisas.
La fuga de capitales financieros y humanos se ha disparado durante el chavismo. Miles de millones de recursos en divisas han salido por la puerta trasera para alcanzar la cifra de 177,5 billones de dólares.
14 años de bonanza de fuga chavista.
En lo que respecta a capital humano las cifras oficiales son difíciles de conseguir. Los gobiernos “bolivarianos” juegan también la ruleta cubana de ocultar sus estadísticas, pero un estudio universitario muestra que alrededor de 1,6 millones de venezolanos han dejado su país desde que Chávez llegó al poder en 1999.
Si de corrupción gubernamental e institucional hablamos, “Transparencia Internacional” posiciona a Venezuela en el lugar 160 en su último Indice Mundial de corrupción publicado. Según ese reporte, la institución pública venezolana  más corrupta es la policía.
Y así lo vemos en el caso Sierra.
Global Financial Integrity (GFI), por su parte, coloca a Venezuela entre los 25 países con mas alta salida de flujo ilícito hacia el exterior, ocupando la posición 22, con 38.97 billones de dólares en el período 2002-2011.
El informe del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública, Justicia y Paz de México reveló que 5 de las 50 ciudades más violentas del mundo están en Venezuela, ocupando Caracas el segundo lugar, superado sólo por la de San Pedro Sula, en Honduras. En la capital venezolana ocurrieron 4.364 homicidios el año pasado, lo que da una proporción de 134,3 casos por cada 100.000 habitantes. 15 más que en 2012.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) – ¿has oído, María Gabriela? –reveló que Honduras, Venezuela, Belice, El Salvador y Guatemala son los países con la tasa de homicidios más alta del mundo. Esa misma entidad internacional coloca a la republica “bolivariana” en el 3er lugar de América Latina, después de Brasil y Argentina, en el uso indiscriminado de estimulantes entre los jóvenes de 15 y 16 años, con un 1.2% de la población de esas edades en el país.
Según el último Informe del Centro Internacional para el Estudio de las Prisiones (CIEP), Venezuela tiene 161 presos x cada 100 mil habitantes, pero sólo con los datos suministrados del año 2012. El gobierno ha dejado de informar desde entonces.
Es así que no es extraño entender por qué para la consultora internacional FTI Venezuela, junto con Honduras y Guatemala, está entre los países más peligrosos de Latinoamérica para hacer negocios.
Por su parte, para Freedom House, la Venezuela chavista ocupa la posición 171 de su Indice de Libertad de Prensa mundial. Del otro lado del espectro, el Informe anual del Departamento de Estado del gobierno de los Estados Unidos sobre Venezuela señala que las principales violaciones de derechos humanos se concentraron, en ese país durante el 2013, en la "corrupción, politización del sistema judicial, y las acciones por parte del Gobierno para impedir la libertad de expresión y restricción de la prensa".
“Reporteros sin Fronteras”, a su vez, coloca a Venezuela en el lugar 116 de su “Clasificación Mundial de Libertad de Prensa” del 2014 y señala:
“El espacio audiovisual nacional está dominados casi por completo por el gobierno y sus anuncios obligatorios, denominados cadenas.”
En cuanto a internet, el gobierno de Maduro ha impuesto graves censuras a diarios online, sitios web como los de “Infobae” y “La Patilla”, e incluso a redes sociales como Twitter en ocasiones de grandes protestas en Venezuela. Freedom House, por ejemplo, ha señalado:
"La manipulación de los contenidos en línea por el partido gobernante y sus partidarios ha puesto en peligro el ambiente de debate en internet. Ese manejo cuidadoso de los contenidos ha incluido manipular las conversaciones a lo largo de las líneas pro-gubernamentales, la piratería online, desacreditando las voces de oposición a través de imitaciones de cuentas Twitter, y fomentando la autocensura."
Lo que no ha dejado de incluir también la manipulación artificial de la crisis de papel en Venezuela para provocar la salida de periódicos de tradicional oposición al gobierno, o de contenido crítico al mismo, así como el despido de periodistas y reporteros, las compras dudosas de medios de comunicación por grupos comerciales oscuros pero de evidente filiación chavista, y la interrupción del servicio de internet en zonas conflictivas como el Táchira.
La existencia de un cuasi-monopolio de suministro de internet en Venezuela por una sola entidad, CANTV, en manos del gobierno y que controla más de la mitad de las conexiones de internet en el país, ha provocado que informes internacionales coloquen a Venezuela dentro del rango de naciones donde la libertad de internet es muy frágil y de fácil desconexión.
En lo que a la población penal se refiere, Amnistía Internacional en su Reporte Mundial de la Población Penal señala:
“El Presidente Chávez y sus partidarios han utilizado sus poderes en una amplia gama de casos que involucran el poder judicial, los medios de comunicación, y los defensores de los derechos humanos.”
Un retrato telegráfico no muy halagador, ¿no es así?
Y este es el país que acaba de sentarse en una silla del Consejo de Seguridad de la ONU. El mismo país al que esa entidad internacional acaba de reprochar el encarcelamiento de Leopoldo López, y pedir su liberación.
¿Cuál será el propósito del gobierno de Maduro en aquel puesto?
Entorpecer, manipular, callar la voz disidente dentro del país en el coro internacional de voces. Esto es en el plano nacional. En el internacional es servir de labios de quien es su tutor intelectual: el régimen cubano.
Sin lugar a dudas.
Seremos testigos muy pronto de críticas y oposición a la lucha internacional contra los terroristas del ISIS. Veremos acusaciones contra cualquier dirección de la política exterior del gobierno norteamericano. Apoyo a las organizaciones terroristas palestinas. Ayuda a Hamas. Apoyo a los gobiernos regionales, en cualquier parte del mundo, que conforman la alianza anti-americana, por ejemplo, las dictaduras islámicas del cercano y oriente medio. Apoyo a Irán en su programa de armas nucleares. Confraternidad con Corea del Norte.
Y, por supuesto, toda suerte de línea de ataque que se redireccione desde La Habana: embargo a Cuba, política oportunista cubana sobre el ébola, el cultivo del ALBAcianismo regional, integración de la dictadura cubana en el consenso de naciones democráticas de la región y en las reuniones cumbres de los organismos políticos regionales, como la de Las Américas y la OEA.
Hay, sin embargo, un objetivo último a lograr, y que quizás se le escapa a algunos analistas. Tiene que ver con quien ocupa la silla en aquel consejo de Seguridad.
María Gabriela Chávez. La hija de Chávez.
El nombramiento significa el cultivo internacional necesario para un posible cargo presidencialista en Venezuela. Con Chávez muerto y Maduro en cuesta abajo en encuestas de opinión, la Venezuela chavo-madurista cosecha a una hija con ese apellido para el futuro de su “revolución” bolivariana.
Este es el sentido medular de la compra, con petro-intereses entre sus aliados, de la silla de “seguridad” en el Consejo de la ONU.
No se le escapa a Maduro su caída de la gracia popular. Cultiva la muy cercana y sanguínea chavista. Después de todo, los favores se devuelven, especialmente si el peligro se logra apreciar con tiempo en el horizonte.
Maduro soñará con “pajaritos” que le hablan y le cantan canciones, rezará un “padre de-ellos chavista”, instalará falsos ídolos en el santuario nacional, tendrá la inteligencia de un “guagüero cacharroso” en su ruta con baches rumbo a la Habana del Oeste, pero no deja de ser astuto. Encierra hoy a Leopoldo López, castiga a María Corina a no poder salir de Venezuela y le quita el derecho a su silla en la Asamblea Nacional, persigue a cuanta figura de “Voluntad Popular”: cierra el paso a quien lo arrolle en su timón camino a MiraFlores.
Por eso hoy intenta enroscar a López en la conspiración sobre Robert Sierra. Lo necesita hacer, como necesita a María Gabriela Chávez en su Consejo de (in)Seguridad.
Defensa y ataque.
Amarrar hilos, destruir posibles timoneles del estado opositor, acallar voces, eternizarse en el poder a cualquier costo: político, económico y de credibilidad.
Después de todo su tutor intelectual nunca ha tenido esa última garantía de poder, credibilidad, y ya lleva 56 años de vida. Aprendió a mentir, se hizo con la memoria ineludible e imprescindible de la mentira, y se convirtió en su propio rey.
No se puede olvidar una verdad ineludible de Alexander Pope: “el que dice una mentira estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de la primera”.

Saturday, October 18, 2014

La hora del oportunismo

Fidel Castro acaba de publicar su nueva alucinación en el diario en jefe, Granma, con un muy sugestivo título, que creo que merece, “La hora del deber”. Por supuesto, que en el caso de este personaje es la hora del oportunismo. No pierde el tiempo en decirlo, los dos primeros renglones ya lo demuestran:
“No tardó nuestro país un minuto en dar respuesta… BLABLABLA”
Demuestra, además, que no ha perdido, ni en sus alucinaciones mediáticas, esa arrogante pretensión de seguir hablando en nombre de un país, incluso cuando supuestamente ya se fue de su escena, se despidió de un puesto, se bajó de su montaña y dice que sólo se dedica al estudio intensivo de la agricultura… para lograr una “producción de alimentos en cantidad y calidad suficientes”.
¡Por Dios!
Esperemos que no sea para una “zafra de 10 millones” en “un anillo de La Habana” sembrado de moringa.
La alucinación demuestra que el tipo no se ha ido, a pesar de que algunos proclaman a Raúl Castro de jefe de gobierno, otros lo llaman presidente, y algunos promueven llamadas “reformas” en el centro de la ciudad de los rascacielos: New York.
La única “reforma” que ha realizado este tipo es la destrucción total del país. No hay otra forma de llamarlo, porque no se “reforma” lo destruido, se construye o reconstruye. No se “reforma” lo demolido y desaparecido, se crea o se restaura.
Sigamos con el telegrama del dictador de estado.
Para que no quede dudas de su prosapia de usurero de mentiras, agrega rápidamente en el segunda parte de su telegrama:
“Es lo que siempre ha hecho nuestro país sin excluir a nadie”
No, no se equivoquen. No habla de la “inclusividad” en las fronteras internas del país. Las alucinaciones de “Granma” son para la prensa extranjera, recuerden.
Sabemos, además, que el señor entró en La Habana ordenando fusilar en La Cabaña, encarcelando y persiguiendo enemigos imaginarios, menos imaginarios e inimaginables, enviando amigos a guerras en Africa (no guerras bacteriológicas contra el ébola, no era mediático entonces el tema), condenando al paredón a supuestos héroes de Angola y Etiopia, firmando pescadillas presurosas que condenaban a muerte a otros mientras el desfallecía en ese lugar que llaman “Cero y Punto”, donde hoy subscribe unas líneas telegráficas dando órdenes (hasta a los planetas de Hawkings), con la pluma de Robespierre afirmando pacifismos mientras observa escrupuloso como limpian el polvo de la hoja filosa de la nacional guillotina…frente a la ventana de su oficina en aquel rincón del planeta, su planeta.
Sin embargo, al menos comprende que no puede seguir engañando por tanto tiempo y vale una gota de verdad, aunque sea una gota, ¿o no?:
“Gustosamente cooperaremos con el personal norteamericano… y no en la búsqueda de la paz entre los dos Estados”
Parece se acordó de aquel día en que le escribió a Khrushchev diciéndole que lanzara los misiles atómicos sobre New York, durante la crisis de los cohetes. O tal vez escribió ese renglón en un instante de insensatez mental, total alucinación, o el revisor ortográfico era “un agente imperialista”. Lo más probable, sin embargo, fue que no pudieron esperar más tiempo por el escrito: la edición de Granma y del resto estaba detenida esperando que acabara de “parir la era”.
Quizás por eso ya le resolvieron el “problema” a Silvio.
Al final no pudo resistir la tentación de seguir sintiéndose la diva de la cosecha de estos inútiles ordenados que nos depredan América Latina:
“Los caribeños y latinoamericanos estaremos enviando también un mensaje de aliento y de lucha a los demás pueblos del mundo”
Ya saben: armas y financiamiento a la narco-guerrilla en Colombia, visitas de Tymoshenko a recibir entrenamiento estratégico en La Habana, barquitos con armas para Corea del Norte a través del canal de Panamá, ayuda para los terroristas palestinos de Hamas, oposición a la coalición contra los yihadistas de ISIS, lazos de amistad esotérica con lo peor de Irán para apedrear homosexuales y mujeres disidentes, recibimientos y sonrisas para el gobernante más corrupto de Africa, a quien ayudó a sentar en esa silla presidencial de donde no se ha ido, José Eduardo dos Santos.
Todo en nombre de una “Paz para el Mundo” a la que nunca contribuyó, ni contribuye, a construir.
Como dice el refrán popular: “Dios le da barba al que no tiene quijada”.
Literalmente.

Friday, October 17, 2014

¿Qué hay detrás de las palabras de Kerry?

Ha sido una semana de muchas señales, especialmente negativas para la democracia en Cuba. Comenzamos con el editorial esencialmente oportunista del “The New York Times”, y al parecer la terminaremos con la “marea del orgullo cubano”, con estas palabras de Kerry que reproduzco al dedillo a continuación:
“There is no country that is exempt from being able to do something, to be able to contribute to this effort and help make a difference. And everything we do depends on how we coordinate our efforts as partners in how we contribute together… Cuba, a country of just 11 million people, has sent 165 health professionals, and it plans to send nearly 300 more.”(Traducción: No hay país que esté exento de la posibilidad de hacer algo, para poder contribuir a este esfuerzo y ayudar a hacer una diferencia. Y todo lo que hacemos depende de cómo coordinamos nuestros esfuerzos como socios en cómo contribuimos juntos… Cuba, un país de sólo 11 millones de personas, ha enviado 165 profesionales de la salud, y planea enviar alrededor de 300 más)
Por supuesto, Kerry no acota en qué condiciones, y bajo qué circunstancias el gobierno de Cuba envía esos trabajadores de la salud. Como recientemente el “Diario de Cuba” ha señalado, los cubanos van con indefensión legal, si enferman y fallecen no retornarán a Cuba. Ni sus cenizas.
Sin embargo, a pesar de que el reconocimiento del rol del gobierno cubano será campana de toque de sus órganos de prensa, la realidad no irá más allá del retoque de sus tambores de exaltación orgiástica.
No lo creo.
Colocando cada ficha en su puesto como merece, las palabras de Kerry era el colofón que esperaba recoger el régimen. No hay sorpresa aquí. No se tiene que estar levantando la marea del descontento por un resultado previsible. Es oportunista, es manipulador, es una propaganda cuyos resultados ya vemos de manera temprana.
Es lo mismo de ayer cuando Haití, hoy multiplicado por la histeria mundial del ébola.
¿Significa esto un reconocimiento al gobierno de Cuba?
Sí y no.
El SI se deriva de la realidad: un país pequeño ha enviado una delegación grande de personal sanitario. Un país pobre, sin los recursos de la gran nación americana u otras naciones europeas y del primer mundo. Kerry sólo usa el recurso de comparación para hacer un llamado al esfuerzo. No importa en esta ecuación que en Cuba, por ejemplo, los hospitales se vacíen, o falten medicamentos en las farmacias e instituciones médicas. No importa que el dengue en Cuba sea endémico, y que se sigan reportando los casos de cólera.
Eso no ganará espacio en la prensa, demasiado ocupada con el ébola.
El NO viene a hacer la contraparte a la moneda amarga. No es tan evidente, pero todo el mundo sabe que el régimen mercadea con sus servicios médicos, lo ha hecho en el pasado y lo hizo ahora. No debemos sobredimensionar, sin embargo, las palabras de Kerry. El Secretario de Estado norteamericano sólo ha hecho una petición desesperada para obtener más ayuda. Mencionó también a Francia junto a Cuba.
Cada gesto tiene que ser colocado con sobriedad en la mesa política internacional, y no hay que estar sacando conclusiones apresuradas donde no las hay, ni implicaciones inexistentes.
Quizás la sobredimensión viene acompañada por el campanazo inicial, en el día de la hispanidad, del editorial del NYT. Y tal vez, no dejo de reconocerlo, Kerry le está haciendo un guiño cómplice a ese retoque de campana. Y también un desfavor a sí mismo, para decirlo todo y no se me quede nada en el tintero.
Solamente un guiño.
¿Es feliz el gesto?
No lo es, porque los cubanos sabemos qué hubo en la ecuación de mercado que el castrismo hizo con esta jugada del ébola. Es una de las tantas, no será la última.
¿Tendrá consecuencias para el debate del mañana próximo respecto al embargo en la ONU?
Lo más seguro. El régimen acudirá a él como un gancho, quizás hasta le recordará a la representante norteamericana las palabras del secretario de estado, y Kerry volverá a estar en la prensa otra vez en el lado feo del asunto.
Estas son las consecuencias de los políticos y demócratas que, ajustándose plenamente a la verdad, reconociendo los factores reales aunque sean dolosos a la salud de la democracia en los países totalitarios, no entienden que han apostado con un contendiente tramposo en la ruleta rusa. Y juegan, y se disparan ellos mismos.
Y siguen perdiendo.
Los cubanos estamos atrapados en esa trampa… desde hace mucho rato.

Thursday, October 16, 2014

Fichas de Dominó

La reciente destitución del presidente del INDER parece ser la “solución” del gobierno de Raúl Castro a la crisis en el sector del deporte en la isla. La primera señal de que “algo se barajeaba” en el horizonte del INDER lo dio un escrito del subdirector del “periódico en jefe”, Granma, hace algunos días atrás, cuando achacó la estampida de peloteros, y deportistas en general, cubanos al embargo.
Ya saben, el toti lo paga todo, y el papel aguanta lo que se escribe en él.
A pesar de que el beisbol no es el único deporte que enfrenta la sangría de jóvenes promesas y de grandes estrellas también, es el entretenimiento nacional, y para que no quede dudas, siempre fue el deporte que con especial atención Fidel Castro seguía de manera personal. Era su moneda de cambio izquierdo.
Los tiempos, al parecer, no han cambiado, a pesar de que ya aquel está con un pie en el más allá, escribiendo alucinaciones que algunos llaman reflexión, pero quizás con el otro pie que no está en la tumba aún pegado al freno de las “reformas” del hermano.
O suerte de ellas.
La destitución, por lo tanto, viene a cubrir un parche que ya se estaba abriendo con aquel reporte de prensa. Resulta sintomático, no obstante, que en vez de hacer los cambios que los aficionados cubanos hace rato reclaman en las calles, al punto de que hasta conocidos comentaristas en emisiones públicas han expresado sus críticas a las altas autoridades del deporte, con extensión a las del país, el gobierno castrista sólo hace un cambiazo.
Recurriendo al muy popular “deporte” de barrios: sólo “dándole agua” al dómino.
¿Qué se cambia con esto?
¿Es el presidente “tronado” el culpable de la política de crisis en el deporte, y el que hoy se sienta en el INDER el instrumentador del cambio?
¿O es sencillamente la curita  provisional para ocultar la herida mayor: la necesidad del cambio drástico en la política nacional del deporte?
¿Qué se espera para la “reforma”? ¿La muerte de “aquel otro”?
El INDER es la herencia del castrismo soviético, de la época en que los atletas eran la manufactura ideológica de los músculos y la voluntad, del bate, los puños y las carreras. Es parte de la herencia socialista de una Europa del Este que ya es historia, y no existe, pero que en Cuba queda como huella de una época de gloria, cuando se ganaban grandes titulares en olimpiadas y mundiales, y se daban “vivas” y “gracias” al “querido…” ya saben quién.
Esa institución también es símbolo de la hipocresía y la doble moral de un régimen que hablaba de amateurismo siendo en esencia el deporte cubano profesional, y es quizás la existencia aletargada de su estratega en jefe lo que, quizás, hace imposible el cambio radical de la política deportiva.
La afición pide que los atletas cubanos que hoy compiten en clubes y equipos de las Grandes Ligas americanas en beisbol,  o las grandes estrellas de voleibol, boxeo y tantas otras, puedan conformar los equipos nacionales y competir por Cuba, el país.
Por Cuba, la nación, no el partido, la ideología y el gobierno.
La afición pide que se emitan los juegos donde los cubanos emigrados, escapados, exiliados, como quiera llamárseles, en las televisiones locales del país, y no tengan que estar acudiendo a ilegalidades, “paquetes” recreativos del mercado negro, o la captura de las señales satelitales para disfrutar de sus compatriotas en el mundo.
Es hora, además, de que ese instrumento de extorsión que es el INDER deje de existir, que el estado deje de utilizar a los deportistas cubanos como soldados de un ejército ideológico, y los atletas no tengan que juramentar por nadie, darle “gracias” a ninguna comandancia, ni que la burocracia instalada en ese organismo controlador, a “sugerencia del Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros”, sirva de velador de la cuenta bancaria, y del bolsillo de los atletas, de su vida personal y de su inteligencia y fe.
El deporte no es patrimonio de un gobierno, sino de un país. No es patrimonio de un partido, sino de una nación. No tiene ni puede tener ideología. Desde sus orígenes las olimpiadas, tal como Pierre de Coubertin las soñó, eran una competencia de los deportistas de todo el mundo, bajo el signo de la unión y la hermandad.
Todo lo contrario a lo que ha instrumentado el castrismo a través de su herramienta ideológica: el INDER.
La división, el etiquetado de “desertores” a los deportistas que se marchan para alcanzar una mejor vida material, y también competitiva, no es el signo soñado por Coubertin, es la marca divisoria del castrismo. Esa etiqueta tiene que desaparecer, con el borrado del INDER, y con algo más.
Las destituciones de hoy se asemejan a las tantas que se han vivido ayer, siempre. No resuelven nada, porque no son los nombres de rango menor los creadores de las crisis en el deporte. La sangría de atletas seguirá existiendo en tanto en cuanto la verdadera y única sustitución se produzca: la del que establece la política nacional deportiva, hoy Raúl Castro, ayer el otro.
Lo demás es la simple “agua al dómino” tropical, en la mesa ministerial del Deporte Castrista.

Wednesday, October 15, 2014

Un Mariel silencioso

El número de cubanos que salen de Cuba hacia los Estados Unidos se ha disparado, de acuerdo a las últimas estadísticas publicadas por la Patrulla fronteriza y la Aduana norteamericanas. Sin embargo, a diferencia de aquella aventura de los años 80 y del 94, los cubanos han dejado de hacer el arriesgado viaje en balsa a través del Estrecho de la Florida y ahora, la gran mayoría, están pasando a través de México y Canadá, o volando directamente a los EE.UU.
Según esas mismas estadísticas, en el año fiscal que terminó el 30 de Septiembre, más de 22 mil cubanos cruzaron la frontera con Estados Unidos vía México o Canadá, una cifra que es casi el doble de lo ocurrido en el 2012.
De acuerdo a algunos expertos, los cambios obedecen a las recientes “reformas” en las leyes cubanas de emigración y salida temporal del país, lo cual elimina una visa costosa de salida, y hace más fácil para los nacionales tanto el salir como el regresar a Cuba legalmente. Analistas agregan que los cambios a las leyes de propiedad, que permite ahora a los cubanos vender casas y vehículos, ayudan a los posibles emigrantes a reunir el dinero necesario para comprar los billetes de avión, y enfrentar algunos de los costos iniciales de su salida.
Se produce así un cambio del patrón histórico de la emigración cubana, de los peligrosos y atrevidos viajes por mar, para hacer la travesía por vía aérea y luego tierra.
Existe, además, la vía legal a través de la embajada de España y su pasaporte español. Según datos oficiales, el número de cubanos que ya poseen ese pasaporte se triplicó entre 2009 y 2011, cuando llegó a la cifra de 108.000. Muchos de esos cubanos vuelan a México o los Estados Unidos con sus recién estrenados pasaportes y ciudadanía españoles, que les permiten viajar sin necesidad de visa a Estados Unidos, Europa y Latinoamérica.
Otros hacen su primera parada en Ecuador, que recientemente redujo la obligación de visado para todos los turistas. Según estadísticas, el número de cubanos que se dirigían al país meridional latinoamericano alcanzó los 18,078 en el año 2012, último del cual hay estadísticas disponibles. A partir de ahí, muchos se dirigen a los Estados Unidos por avión, tren, barco o autobús a través de Colombia, Centroamérica y México.
Sin embargo, a pesar de que, como los analistas y las cifras señalan, los patrones han cambiado, no cesa de producirse las escapadas de Cuba a través de las conocidas balsas con recursos caseros, tan inverosímiles como arriesgados. No pasa una semana sin que se conozcan del arribo a Honduras, Islas Caimán, las propias costas norteamericanas, de decenas de cubanos, muchos de ellos en condiciones deplorables después de la travesía.
Algunas muertes se suceden durante el azaroso viaje.
El éxodo silencioso también transcurre con el desangramiento de las misiones médicas en Venezuela, Haití y Brasil. Las estadísticas norteamericanas reflejan un cambio también en el patrón del nivel educacional y de prosperidad de la sociedad cubana que escapa, lo que refleja la fuga de la isla del estrato intelectualmente con más alto.
Según reportes de la AP, es particularmente notable la salida de los jóvenes. En la capital, reporta la agencia, parece que aquellos que tienen una edad que oscila entre los 20 y 30 años ya poseen un plan alternativo para irse de Cuba, más temprano que tarde, sobre todo a los Estados Unidos, y casi todo el mundo tiene un amigo cercano o un familiar que ya se ha ido en los últimos años.
Esto lo dice AP, pero no hay ni que acudir a esta agencia de prensa norteamericana, últimamente encargada de promover las “conspiraciones imperialistas” contra Castro, para confirmarlo.
El Mariel silencioso se produce a pesar de las muy publicitadas “reformas”, que al parecer no han logrado detener ni dar aliento a la población joven. Las agencias internacionales achacan la marea migratoria, legal e ilegal, a que los “cambios”, destinados a fomentar la gestión privada y personal, han dado pocos frutos, son muy limitados y no representan ningún aliento para quedarse en el país. Muchas personas están buscando oportunidades en otros lugares.
Algunos temen que si algún evento desencadenante, o una serie de ellos, sucede en Cuba los Estados Unidos podrían estar enfrentando otra crisis de los balseros al estilo del Mariel.
La realidad, sin embargo, presenta otra cara.
La juventud cubana no creo “desencadenará ningún evento” estilo Venezuela. No tiene un proyecto de país, ni ven un futuro para ellos en la isla. Y en el otro lado del espectro, la oposición a Castro no ha cortejado a la joven generación, y no parece contar con un proyecto efectivo que ofrecerles a cambio.
El único evidente proyecto lleva 56 años funcionando… de manera disfuncional, y ya nadie quiere sostenerlo ni quererlo.
Hoy por hoy, sin que nadie hable de nada, sin que la prensa cubana oficial reproduzca estas cifras, ni hable del escape progresivo de su juventud, el país enfrenta un Mariel silencioso que parece no tener fin.

Tuesday, October 14, 2014

El ancla del embargo

Me había propuesto no escribir nada más sobre el embargo norteamericano a Cuba. Es un tema que ya lastra, aburre, y sobre todo abruma cuando llega esta época del año, cuando el régimen presenta su escudilla de llanto anual en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Un tema de la agenda bilateral de dos países se ha convertido en un tópico contencioso internacional. Sólo atañe a Cuba y los Estados Unidos, y debe ser resuelto entre ellos dos, sin ningún otro interlocutor.
Pero el régimen extiende cada año esta escudilla, y muy convenientemente después que perdió el bolsillo financiero soviético en los inicios de los 90. En unas ocasiones de manera muy directa, a través de sus declaraciones y acciones en la sede de la ONU en New York, y en otras a través de sus agentes de influencia, como ocurre en este caso, gracias al editorial en español e inglés del “The New York Times”.
Es “gracias” a ese editorial, y el pequeño intercambio de opiniones con una seguidora en Twitter, que me decidí a romper la promesa dada a mí mismo de no volver a abordar el tema. Y es que si se revisa internet, los sitios cubanos todos de cualquier lado del espectro, encontrará que casi de lo único que se habla es del fastidioso tópico. Lográndose con efectividad la pretención del régimen: el mercadeo pasivo del embargo en los medios de prensa e internet, que es lo que los medios publicitarios del castrismo pretenden. Unos en contra, otros con una ambivalencia oscura, muchos a favor.
Pero nadie calla.
El mercadeo pasivo es una forma muy ingeniosa, y sutil, de enganchar un tema y arrastrarlo hasta el momento cumbre del evento: la presentación de la escudilla en la Asamblea General por parte del representante del régimen.
¿Alguna vez han pensado en eso?
Retornando al tema del embargo. Desearía expresar, en primer lugar, que la decisión sobre el levantamiento o no del “Acta para la Democracia en Cuba” es de exclusividad de la administración norteamericana. Fue el gobierno de los Estados Unidos quien legisló el embargo, y es el gobierno norteamericano quien tiene la potestad de derogar esa ley. Por cierto, lo puede hacer su presidente con un decreto presidencial, algo que parece no conoce el editorialista del NYT.
Podrán pensar que es evidente lo que digo, o que es gratuito. Pero no lo es. No lo es porque los cubanos acuden al embargo como el ancla que puede arrastrar al barquito de la dictadura al fondo, o que puede mantenerlo flotando para la eternidad, que es como decir para el poscastrismo eterno. Se sigue acudiendo al embargo como el muro de contención, lo único que puede destruir, demoler, reventar la dictadura cubana.
Pero eso no es cierto.
Nunca lo fue ni lo ha sido. Y ejemplos hay muchos. Hablemos de Vietnam, por ejemplo, un país al que el periodismo liberal y conservador norteamericano acude con demasiada frecuencia para hablar sobre el embargo a Cuba.
A Vietnam no lo derrotó ni la ausencia de relaciones diplomáticas y comerciales, ni el restablecimiento de las mismas. Ahí está, vivito y coleando. Los dos lados contenciosos con el conflicto cubano eluden lo esencial: lo que derroca una dictadura no son las medidas externas, sino los conflictos internos del país.
Y en Cuba no lo hay.
¿Duele decirlo? Pues sí, porque demuestra que no hemos hecho demasiado, ni mucho, y casi podría decir que nada. Unos siguen arrastrando el ancla hacia el fondo, otros quieren levantarla. Pero el hecho es que el barco no se hunde si su tripulación no la hunde y quiere hundirla y se hace el propósito de hundirla.
¿Está claro eso?
Por cierto, NYT, la guerra de Vietnam no debió de existir, pero reconocer la derrota y restablecer las relaciones diplomáticas no constituyó, ni puede constituir, ninguna victoria. Lo contrario es lo correcto. El restablecimiento de relaciones diplomáticas con el régimen de La Habana, el levantamiento del embargo y la aceptación de la dictadura cubana y su legitimidad es una derrota de la política norteamericana.
Las palabras pueden torcerse en el papel, en el mundo virtual y en el pensamiento superficial de algunos, los hechos demuestran lo contrario.
Hay otro gran error cuando se aborda este tema, especialmente por los periodistas occidentales, y muy fundamentalmente por el periodismo, la claque publicitaria y la dirección de primer rango de la dictadura: “el embargo norteamericano a Cuba está derrotado”, “la política de embargo no ha dado resultado alguno”, “el embargo económico es una política de los tiempos de la guerra fría”, “el embargo ha sido un fracaso”.
Palabras, pronunciamientos y frases que eluden lo esencial: ¿quién ha sido el artífice de “la derrota”, “no ha dado resultado alguno”, la “política de los tiempos de la guerra fría” y “ha sido un fracaso”?
Ni el régimen de Cuba, ni el gobierno de los Estados Unidos.
Han sido los propios aliados del gobierno norteamericano, que aprovecharon la ausencia del gran competidor para entrar en el mercado cubano, importándoles un pepino las condiciones en que establecían sus compañías y negocios allí, especialmente para los cubanos que, en plena indefensión legal, trabajan en condiciones de cuasi-esclavitud con salarios ridículos, condiciones de contratación avasalladoras y una expoliación individual a todos los niveles.
De esto nadie habla.
Especialmente, y con mucha malicia y mala intención, los representantes del régimen lo eluden, sabiendo que es la única gran verdad, porque lo saben.
Yo hago una pregunta de principios: ¿usted le abre la puerta a un ladrón? ¿Usted le presta dinero al que nunca paga? ¿Usted le presenta la mejilla al que le roba la casa, el fruto de su sudor y talento, y la fuente de su propia manutención y la de su familia?
De eso es de lo que se trata. Ya que hablamos de Vietnam, y también pudiéramos incluir China donde también existe un poder totalitario, hay un factor fundamental muy oportunamente olvidado: ninguno de esos dos países expropió y le robó a sus dueños norteamericanos sus negocios, sus propiedades y sus recursos invertidos… sin ninguna retribución. Frase imprescindible.
El gobierno de Castro sí lo hizo. ¿Le abrirá usted la puerta entonces al ladrón?
Robó ayer, hoy sigue robando. ¿Qué pasó con el señor Cy Tokmakjian? ¿Lo pueden responder los que escribieron el editorial del NYT? ¿Qué pasó con el señor Stephen Purvis, alter ego británico de Tokmakjian?
No ha sido la primera vez, ni fue hace 56 años, fue ayer mismo, sigue ocurriendo hoy. La prensa, y especialmente la prensa liberal, tiene usualmente una memoria muy liviana, se olvida de detalles, coloca las situaciones en contextos ideales, presupone una sicología liberal cuando se habla de una dictadura, de otro país con una agenda desconocida, y de un par de individuos que han estado sosteniendo el poder de manera corrupta, acudiendo a cualquier tipo de truco, maniobra política y cambio de timón en la dirección del barco.
¿Por qué los mismos representantes del poder en Cuba claman tanto por el levantamiento del embargo hoy, y no lo hicieron cuando tenían las manos en los bolsillos rusos?
Tarea para la casa para el NYT y compañía.
Hay un detalle que me maravilla nadie se haya dado cuenta. Este es: la última “reflexión” del señor Castro. Les aconsejo la lean, es toda una joya del beneplácito logrado por un agente de influencia: el New York Times, cuyo accionista principal muy oportunamente es el señor Carlos Slim, el hombre más rico del mundo… y amigo de Fidel Castro. Prácticamente lo que hace Castro es reproducir el editorial, ¿no les parece muy interesante y sintomático?
Nadie ha hablado de esto, curioso.
Por otra parte, la campaña editorialista del NYT ocurre en el día de la hispanidad, lo cual ya de por sí es la elocuencia misma del oportunismo amarillista del tercer órgano de prensa más influyente, y que mas circula en los Estados Unidos.
Otro detalle que reclama mi atención: la orgia de “elusividad” sobre la oposición cubana, el exilio y los disidentes, especialmente cuando dice “la generación de cubanos que defienden el embargo está desapareciendo”. Alude a los miembros de las familias cubano-americanas de Miami, nada dice de cómo piensa la oposición y, la joya que corona el editorial: la falta de tolerancia en Cuba, los campeones de hablar de democracia y derechos humanos, la encuentran en el temor a “las repercusiones de hablar francamente y exigir mayores derechos
Es decir, son las víctimas los culpables, ¿no es así The New York Times?
Hay algo que no se puede eludir. La política norteamericana hacia Cuba ha tenido siempre un lado flaco: el no haber podido incorporar a sus aliados a la proa de su barco, y es así que el régimen de La Habana la incorporó a la popa del suyo. De todo esto, sin embargo, hay una pregunta esencial que nadie ha respondido, y tiene que ver con el país donde vivo, Canadá.
Y aquí se las dejo, para terminar:
¿Se ha preguntado el New York Times qué ha resuelto Canadá en materia de libertad, democracia y derechos humanos en Cuba, después de 56 años de relaciones diplomáticas y comerciales ininterrumpidas, después de haber sido el primer país occidental aliado de Estados Unidos cuyo Primer Ministro, Trudeau, visitó Cuba y se hizo amigo de Fidel Castro?