Saturday, July 4, 2015

Comentarios al margen sobre Marco Rubio

No pretendo elaborar ninguna idea ni emitir ningún criterio definitivo, es demasiado pronto, pero creo es imprescindible y ha llegado el momento de hacer algunos comentarios.
Según recientes encuestas publicadas por CNN el candidato presidencial por el Partido Republicano, senador Marco Rubio, ha visto caer significativamente el apoyo que antes tenía entre los posibles votantes en las primarias republicanas. La cadena de noticias reporta que, mientras en Mayo encabezaba el grupo del GOP con el 14%, hoy ha caído a 6%, lo que lo sitúa ya bastante dramáticamente lejos del resto, sobre todo cuando los otros han mantenido, más o menos, el mismo probable por ciento de apoyo.
CNN reporta también que Rubio ha perdido terreno en el supuesto duelo con la principal candidata demócrata, Hillary Clinton, situándose un 17% detrás de la flamante ex Primera Dama. Esa perdida frente a la señora Clinton es más significativa cuando, precisamente, muy cerca, en Mayo, el senador solo iba a un escaso 3% detrás de ella.
La caída del senador cubanoamericano representa, según el «The New York Times», un alivio para el Comité Nacional Demócrata, que lo había considerado un peligro potencial para su principal candidato, la señora Clinton, y esto ocurría un escaso un mes atrás.
Comenta el NYT:
“El Sr. Rubio tiene una desventaja notable en el campo congestionado y fragmentada de los candidatos republicanos: No tiene base nacional natural de apoyo para salir adelante.”
Por su parte el diario «Business Insider» señala que la caída en desgracia de Rubio puede deberse a la entrada del magnate Donald Trump en la carrera a la presidencia por su mismo partido y, muy significativamente, al despunte que el magnate ha tenido en la potencial base de votos del partido republicano, pese a los «reveses mediáticos» que corporaciones de prensa, media y celebridades latinas han intentado afligirle a Trump.
Tal vez, entonces, pueda explicarse ahí las recientes críticas públicas del senador Rubio a Trump:
“Los comentarios de Trump no son sólo ofensivos e inexactos, sino también divisivos”.
Y agrego:
 "Nuestro próximo presidente tiene que ser alguien que trae de unir a los estadounidenses y no alguien que los siga dividiendo.”
El señor Trump, sin embargo, no esperó a responderle a Rubio en una serie continua de tweets, uno de ellos directamente dirigido a Rubio, donde le pregunta:
[Donald Trump: «Marco Rubio, ¿Qué le dirías a la familia de Kathryn Steinle en California que fue cruelmente asesinada porque no tenemos nuestras fronteras seguras?]
Un Consejero del team Trump envió a «Breitbart News» la siguiente nota, que reproduzco:
“Trump nunca se disculpará por querer para los americanos una frontera segura. El será el único candidato que asegurará nuestra frontera  con la construcción de un muro. El pueblo americano necesita un muro para proteger su seguridad, sus trabajos y su economía.”
Tal vez la esperanza de Marco Rubio con sus comentarios sería capitalizar la defección del voto del emigrado latino que, supuestamente, debería desertar del campo Trump para su lado. Es la primera respuesta que encuentro a la posición asumida por el senador y su team. Sin embargo, otro candidato, también cubanoamericano, Ted Cruz, no comparte la misma posición de su colega y ha expresado su apoyo a Donald Trump.
He aquí sus palabras:
"Saludo a Donald Trump por centrarse en la necesidad de abordar el tema de la inmigración ilegal. El cartel de Washington no quiere hacer frente a eso."
Significativamente, el mismo NYT señala, comentando la falta de «base nacional de apoyo de Marco Rubio» y contrastándola con dos de sus contendientes: el senador Rand Paul, que la tiene con los «libertarians» según el NYT, y … el senador Ted Cruz, cuya base reside en los Cristianos Evangélicos.
Son respuestas parciales que bien pueden explicar, no solo la caída del apoyo a la esperanza joven cubanoamericana, sino también sus palabras duras con Donald Trump. A la vez que explican que Ted Cruz, a pesar de su apoyo público a Trump, no haya sufrido ninguna significativa pérdida en las encuestas.
Hay un artículo en Breitbart, firmado por Joel B. Pollak, sin embargo, que explica muy bien cómo se equivoca la prensa liberal con los ataques a Trump, y el porqué de su resurgimiento, a pesar de todos esos ataques.
Para Pollak «la izquierda tiene una conveniente, y falsa, explicación para todo eso: América es racista, y el Partido Republicano es aun mas racista, por lo que los racistas del partido están todos detrás de él [Trump]». Sin embargo, recuerda el periodista, hay otra razón muy diferente para explicar el atractivo de Trump con la masa de votantes: el magnate está hablando por una gran cantidad de americanos que son ignorados por el sistema político.
Pollak acude al mismo ejemplo que titeó el señor Trump a Marco Rubio, el crimen de Kathryn Steinle, en California, joven de 31 años, asesinada a disparos por un hombre que ha sido deportado cinco veces y tiene siete convicciones por felonías de distinto tipo, pero que estaba en la calle, libre, porque las autoridades locales habían decidido pujar por reformas migratorias ignorando los reclamos de deportación federal.
Se pregunta Pollak: ¿quién habla por la víctima?
Y se responde: no los oficiales electos en San Francisco. No el Partido Demócrata o sus candidatos presidenciales, especialmente Hillary Clinton, quien ha impulsado la política obamista de expandir la amnistía migratoria a ilegales. No los líderes del Partido Republicano. Ninguno de ellos. Por supuesto no candidatos como Rubio que ataca a Trump, que ha aludido a tipos como el asesino de la joven Kathryn.
El presunto votante ve su respuesta en… Donald Trump.
Según el «Washington Post», los demócratas ven a Donald Trump como un tipo de «intervención divina». Me pregunto yo, sin embargo, si no estarán jugando demasiado con el fuego.
Mientras, parece que la estrella del senador Marco Rubio parece perderse en el titilar del campo republicano, mientras algunas encuestas reportan el despunte de Jeb Bush. Nunca le vi oportunidades al joven senador Rubio, y no por estas razones. Mi precepción es que muchos políticos, y americanos nativos, sin raíces cubanas o latinas, ven a Marco Rubio mas como un representante de esa comunidad que como una figura del espectro político nacional. Nunca traspasaran ese límite de comunidad.
Pero es solo mi percepción, puedo equivocarme.

Los problemas en la alimentación del mundo

No sé si tomarlo como un chiste, humor negro visiblemente, o quizás estaba hablando de los problemas de la alimentación de los miembros de la redacción del periódico español «El Mundo», donde leí la noticia, pero aquí lo vemos, con chaqueta blanca, pantalón gris como los de los mandarines de Corea del Norte y un rostro desgajado, aunque más retocado que en otras ocasiones.
Fidel Castro parece «preocupado» por la alimentación del mundo, especialmente por lo que preparan cuatro maestros «queseros» del «Instituto de Investigaciones de la Industria Alimenticia del MINAL», en un encuentro sobre «cómo afectan el cambio climático o las guerras a la producción o la calidad de los quesos del país», según la información de ese diario.
El reporte nos viene de «Granma» un diario que, si se preserva para las generaciones del futuro distante, los sobrevivientes del «holocausto» que este señor ha predicho tantas veces – y no ha ocurrido nunca – no tendrán la mas mínima idea de qué país se trata, porque nunca ha hablado de Cuba, de la real Cuba.
Resulta de una ironía monumental que el responsable de tantas barbaridades en el terreno económico, y tantos desastres – no vale ni la pena mencionarlos, ¡son tantos! –, salga de sus hectáreas de plácida residencia para hablar de alimentación en otras partes, y otra vez en Cuba.
¿Cuál será el nuevo desastre que está planificando en su agenda personal?
No sé qué noticia es esta, ni qué sentido tiene publicarla, ni quién ha pagado para que la reproduzcan, ni su importancia y relevancia. Lo fundamental es que, mientras para el mundo exterior de esa isla Castro «existe», para los cubanos es historia pasada. La actual todos la esperan a través del mandatario norteamericano y, al parecer, hasta la nueva nomenklatura del régimen.
Tal vez el caso sea un evidente esfuerzo de encauzar la información internacional a través de la «revolucionaria Cuba», la que fue estampada por el «sello Castro», y desviar o evitar una excesiva atención por la «nueva Cuba», la de sus hijos, y especialmente la de Antonio. No es casualidad, entonces, que la prensa internacional haya evitado tanto publicar las fotos y sucesos que la turca no ha escatimado en mostrar.
Y como contraste, de la portada de la vieja Cuba, los turcos nos devuelven la portada de la «nueva». Cuestión de la necesaria «alimentación mundial» de noticias de conveniencia.
La «nueva Cuba» - Antonio, hijo de Fidel Castro, de vacaciones en Turquía

Friday, July 3, 2015

Las palabras y la ira

«¿Qué soy, después de todo, más que un niño complacido con el sonido de mi propio nombre?», son unas breves líneas de un poema de Walt Whitman quien, curiosamente, no tuvo casi nunca que abandonar su habitación para describir un país, su país, que es más que una porción limitada de tierra. Son palabras que hoy pudieran transcribir el señor Donald Trump y, también, el Presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama.
¡Curiosa coincidencia de destinos humanos!
El señor Trump cuestionó tantas veces la partida de nacimiento de Obama que este tuvo que publicarla. Pero eso no detuvo al señor Trump de seguir ganando simpatizantes en las redes sociales y en ese país de Whitman. Es muy curioso el destino de los hombres, y especialmente las circunstancias en que esos destinos ocupan a los que conviven con ellos.
Las palabras de Donald Trump sobre México y los mexicanos emigrantes a Estados Unidos han creado un verdadero espasmo de críticas, pero también el resurgir de una simpatía silenciosa que lo ha situado en el segundo lugar entre los numerosos candidatos a la presidencia, en una carrera llena de curiosas figuras. Es interesante y peligroso.
Interesante. Porque el señor Trump no oculta su condición de rico. Su estilo ostentoso, arrogante, vociferador no se detiene. No han logrado detenerlo aun cuando Macy’s, NBC, Univision, Televisa, Ricki Martin, Shakira y cuanta celebridad latina le intente desbancarle y exijan muchos su perdón público. Trump no lo publicará, ya pueden irse olvidando del caso.
Peligroso. En los tiempos de crisis, cuando la credibilidad de una gran nación desfallece, cuando el liderazgo no existe y cuando lo que fue la única superpotencia que sobrevivió el debacle de la guerra fría se desvanece, ese es el tiempo de los extremos, en que las figuras más fuertes sobreviven y se hacen oír, aun al pago de rechazo y de una simpatía de silencio.
Es lo que ocurre con Trump.
La otra parte de la culpa está en la ausencia del líder, que es decir la presencia de Obama.
Este hombre gris ha cursado seis años al frente de un país que parece hundirse en su final. Sin capacidad de negociador, sin capacidad para gobernar, sin capacidad incluso para soportar un rol presidencial mas allá de su estatura «natural» de celebridad. No en balde ganó el Premio Nobel solo por su condición de raza, ser negro. ¿Es eso algún talento?
«¡Aquí estoy para ti!, ¡aquí, para América!»
Son palabras también de Whitman en un poema cuando le canta a su país. Son las palabras que un Presidente de los Estados Unidos debería decir, mas allá de la trivialidad de la existencia en paredes blancas, muros de mármol y muebles con la antigüedad histórica de sus antecesores. Antecesores que van desde Lincoln, recorriendo un camino glorioso de nombres hasta caer en él, Barack Obama, el primer hombre negro en ejercer la presidencia en un país que inauguró su grandeza en una lucha entre sus dos mitades por mantener o eliminar la trata de esclavos.
Pero, ¡no!, el presidente ha elegido indicar, con su dedo iracundo, a aquella visitante que le apunta en su ira, y le interrumpe. No le gustan las interrupciones. En su pausada conversación moderna, como si extrajera trabajosamente de algún profundo pozo las aguas que son sus palabras, le molesta que alguien lance un látigo para exigirle una velocidad que no puede encontrar. ¡Y encuentra la velocidad de estallar en rabia!
«!No!, ¡Tu estás en MI CASA!», apunta con su dedo molesto a una mujer que grita su rabia.
No, señor Presidente, esa no es SU CASA, es la casa de Todos los Americanos, que le fue dada en arriendo, por un corto periodo de tiempo, para que usted vigile los destinos de todos los americanos. De los negros, y de los blancos. De los hombres, y de las mujeres. De los Heterosexuales, y de los homosexuales. De los que creen en Dios, algún Dios, y de los que no creen. ¡No debe olvidarse!
Y ellos, Todos, son sus invitados de preferencia, los que pueden gritar, darle órdenes, aclamar y aplaudir de gozo o gritarle, desde su propio balcón, en sus salones lujosos, su ira, y su miedo, sus esperanzas y temores, su rabia y su fervor patriótico, si lo tienen.
Su deber, entonces, es escuchar.
Por eso esa casa la levantaron blanca, no de colores.
Lo que hay de preocupante en sus palabras es el sentido de la pertenencia de una propiedad que no es suya, sino compartida. Lo que hay de oneroso en esos colores aplicados como mascarilla facial, maquillaje teatral de ocasión, es que esa casa es del judío de Brooklyn, del negro del Sur o de Boston, del latino asentado en California o Tennessee, del mexicano que lucha por su familia, recién lograda la ciudadanía, para tener su casa en Texas, o del cubanoamericano que se toma su café en la Calle 8 de Miami.
La Casa es Blanca porque no puede ser de ningún color. Lo ocurrido con esos colores falsos, de reciente historia, en la cual usted no tuvo ninguna ocupación ilustre porque fue la de nueve jueces, es el epítome de la expropiación de una propiedad que es del pueblo de los Estados Unidos, y no de su Presidente.
El Presidente lo es por el período que le comandó su pueblo a través de las elecciones. ¡Y así su Casa!
El «síndrome Kardashian»
Hay un signo preocupante, mas allá de esos afeites, mas allá de colores y gritos, mas allá de pertenencias inútiles y temporales. Es el signo de la trivialidad que ha encarnado esta administración americana, que la ha llevado a fiestas y celebridades visitantes, que la ha coloreado con los tornasoles superfluos de la banalidad, la edulcorada frivolidad de Hollywood, la fantasía delgada de las estrellas de la música y el entretenimiento barato.
Beyonce y Jay Z atendiendo sesiones presidenciales. «Selfies» en liturgias mortuorias en atenciones a líderes internacionales fallecidos. Bailes en shows diurnos y nocturnos de primeras y segundas damas. Y ahora tenemos las fotos, que ya se pueden compartir y lanzar al éter internauta de trivialidades de la Casa Blanca, que ahora es de colores.
Esta pareja presidencial parece más un matrimonio mediático, presuntuoso, de celebridades de la música y el entretenimiento, que las personas encargadas de gobernar lo que en un día fue un gran país, y se cae en pedazos.
Hay una pérdida de virtud. Hay una secesión de credibilidad y de liderazgo. Todo se ha tornado demasiado acrisolado, demasiado dulzón. No en balde Europa cada vez más desprecia a estos señores. No en balde hasta un mediocre ex presidente como lo fue James Carter se encarga de minimizar los logros diplomáticos internacionales de esta pareja de «actores presidenciales».
“On the world stage, I think [Obama ‘s accomplishments] have been minimal… I can’t think of many nations in the world where we have a better relationship now than when he took over”
[En el mundo, Yo pienso que (lo logrado por Obama) ha sido mínimo… No puedo pensar en muchos países en el mundo en los que tengamos ahora una mejor relación que cuando él (Obama) tomó el poder.]
Y agrega:
“I would say the U.S.’s influence and prestige and respect in the world is probably lower than it was six or seven year ago.”
[Yo diría que la influencia de los EEUU y su prestigio y respeto en el mundo es probablemente menor que lo que era hace seis o siete años atrás.]
Y ahora la Casa Blanca puede también ser culto de la fotografía de los turistas. Una banalización más del poder, de la gubernatura de un país, anunciada por la Primera Dama en «Instagram» con un video… gracioso.
Es el típico «síndrome Kardashian» de darle celebridad a cualquier bagatela. Tornar lo mediocre, o lo que no debe serlo, en algo banal, pintoresco.
La administración Obama, en los círculos liberales de la prensa, ha sido arropada como «valiente», arriesgada. Especialmente en este último período presidencial, el «período del legado». Pero no lo es.
El Presidente ha usado su poder personal, sus órdenes ejecutivas en exceso para imponer su agenda, no porque sea «valiente» sino por carecer del verdadero valor y de las condiciones necesarias de ser un buen negociador, capacidad imprescindible en un presidente. La decisión con la emigración ilegal, esencialmente, fue tomada como medida puramente populista, no solo para garantizar «un legado obamista», sino también para proporcionarle un marco propicio a su sucesor demócrata, Hillary Clinton.
La administración precedente, Bush, intentó resolver lo mismo por la vía del Congreso y del Senado, el mismo problema, casi las mismas soluciones, y se encontró con los mismos escollos, pero entonces el señor Bush no usó su poder supremo, ese que lo puede delimitar entre un impositor de leyes o un negociador de ellas. Mostró Bush un poder de conciliación con la mayoría, que es la cualidad esencial que debe tener un presidente. Obama, en cambio, lo que ha demostrado con sus ukases presidenciales es su incapacidad e intolerancia con la negociación. Pero eso nunca lo reconocerá la prensa liberal, en realidad muy poca prensa tendrá el valor de decirlo. El populismo es un sello de silencio a la verdad. Nadie tendrá cojones para decir que Bush tuvo más estatura de estadista que Obama. No conviene.
La incapacidad negociadora de Obama salta de la falta de compromisos en sus conversaciones con Irán, en sus indecisiones al enfrentar el conflicto que representa ISIS en el mundo, su falta de liderazgo para enfrentar a lidercillos de toilette como Chávez y Maduro y, últimamente, la falta de cualquier imprescindible concesión por parte de la dictadura cubana a su «apertura» al régimen.
Como negociador Obama es el hazmerreir de este mundo, pero en silencio.
El «asunto Hillary»
Y ahora estamos en plena preñez del «asunto Hillary». La posibilidad en ciernes de que una Primera Dama sea Primera Presidente de los Estados Unidos. América retoza con esa idea desde hace mucho rato, no importa si es esencial o no lo que de ahí salga.
Lo peligroso del «asunto Hillary» no es que sea mujer. En definitiva hace mucho tiempo otros países demostraron que las mujeres pueden ser buenas figuras políticas. Margaret Thatcher, a pesar de todos los pesares nihilistas de izquierda, levantó Gran Bretaña a una altura que hacia muchísimo tiempo había perdido. Merkel hoy es el apellido de hierro de Europa. En el sur son nuestros dolores de cabeza Dilma y Cristinita, y ahora se duplica Bachelet.
No es su condición de mujer lo que preocupa de Hillary, es su condición de impredecible o, para ser bien claro, demasiado predecible hacia un cierto lado del jarro político. Y su falta total de principios, su mala memoria intelectual, demostrada muy a propósito de los devaneos con la bandera confederada. Hipocresía liberal consuetudinaria.
Según conocidos, amigos y biógrafos, y también ese mediocre librito escrito por ella misma, «Hard Choices», la señora Clinton se empleó a fondo para convencer a Obama de que cambiara la política con Cuba. Lo curioso es que esta señora, al parecer con una memoria muy descuidada incluso cuando escribe libros, se le olvidó agregar un detalle interesante en su historia: fue su esposo, Bill Clinton, quien el 12 de Marzo de 1996 convirtió el Acta Helms-Burton (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act) en LEY. ¿No son curiosos los matrimonios políticos en estos tiempos? ¿O es que tenemos también que aquí llamar la conjura Lewinsky en ayuda del matrimonio?
Agréguese que utilizó, cuando estaba al frente del Departamento de Estado, su correo personal en vez del que por ley es obligatorio usar, el de la casa, con el verdadero propósito de eludir cualquier escrutinio de su actuar.
Estos dos personajes, Obama y Hillary, han usado, o presublimemente usarán, la Casa Blanca como «su Casa», no la de Todos. Es eso lo que significa, y es en esencia ese el «peligro Hillary». No otro. La condición de mujer es solo la sal que condimenta la pasta, pero no hace la salsa.
«Ciudadano de muchas naciones»
«Ciudadano de la Nación de muchas naciones, de la más pequeña tanto como de la mayor», dijo Whitman también en «Canto a mi mismo». Estos versos me recuerdan «las palabras». Me refiero a Trump y lo esencial que hay detrás de su ira: la pérdida de credibilidad y liderazgo.
Pero Donald Trump tiene algo en su manga que decir. No nos gustará a todos – yo también soy emigrante en un país de emigrantes –, causará molestias por la generalidad de su significado. Es difícil escucharlas y no guardar una pequeña reserva de «la ira» que se contrapone a sus palabras. Pero ninguna de las voces que han gritado su descontento, y formado su algarabía, han respondido con la altura de su inteligencia.
Ni UNIVISION, ni Televisa, ni NBC, ni nadie, han dado razones para justificar su ira. ¿Por qué no hacerlo si las cifras, las estadísticas y los números existen? ¿Por conveniencia? ¿Por no querer arriesgar una verdad y acomodarse a un populismo?
Veamos esas cifras
Trump lanzó sus dardos contra México, lo cual le hizo un muy buen favor al señor Peña Nieto, que estaba hace ya mucho rato desbancado en su país, saquen ustedes mismos sus conclusiones. Revisemos entonces las cifras de la emigración mexicana a los Estados Unidos, que están en un sitio web, público, al alcance de TODOS.
  • Entre los hogares que mas hacen uso del «welfare» público en los Estados Unidos están los hogares compuestos por emigrados, y en primer lugar México (57%).
  • De los grupos de nacionales que emigran hacia América los que ocupan el lugar más alto en tener a sus miembros sin seguro médico son: Guatemala (46%), Honduras (44%), El Salvador (44%) y México (41%).
  • México es el mayor emisor de emigrantes en la última década, con más de 4 millones de emigrantes anuales. De la emigración total a Estados Unidos, el 53% procede de Latinoamérica, mayormente de ese país vecino.
  • Los emigrantes de Canadá y del Sur de Asia son los que poseen los mayores ingresos, siendo los de menor los que proceden de México, América Central, Africa subsahariana y el Caribe. De notar que los algunos grupos de emigrantes del sur de Asia tienen mucho más ingresos que los propios nativos norteamericanos, y muchos en igual condiciones que los nativos.
  • Muy pocos canadiense y europeos viven en casas superpobladas, entendiéndose estas como aquellas en las que viven más de una persona en una habitación, un hecho que las estadísticas reportan muy común en emigrantes de México y América Central.
  • La mayoría o cerca de la mayoría de los emigrantes de Guatemala, Honduras, México, El Salvador y República Dominicana reportan que no hablan inglés o no lo hablan bien.
  • Los emigrantes de México y del hemisferio oeste, con la excepción de Canadá, son en general los que menor nivel de educación tienen.
Pudiera están llenando este post con muchas de las estadísticas detalladas que brinda el «Center for Inmigration Studies», fundado en 1985 como una organización no gubernamental, no partisana, que examina y critica el impacto de la emigración en los Estados Unidos, pero es inútil, los que no quieren oir se tapan la boca. Sí, la boca.

Si desean acceder a esos datos pueden leer el reporte de ese centro titulado “Immigrants in the United States: A Profile of America’s Foreign-Born Population escrito por Steven A. Camarota.
Es público. Ese reporte podría ser revisado por las entidades que han cuestionado a Trump. Y Trump debería haberlo referido, para hacer más claro su mensaje.
¡Qué «las palabras» pueden tener un matiz racista! Sí, lo pueden tener.
¡Qué «la ira» puede ser justificada como una primera aproximación a «las palabras»! Sí, lo puede ser.
Lo que no puede ocultarse es que las palabras de Trump tienen un sostén real en términos escabrosos, no hay que negar lo último. Hieren, en primer lugar porque reconocen lo que ningún político tiene valor de reconocer, aunque silenciosamente todos lo piensan y aprueban: que existe un problema difícil en la frontera de México y Estados Unidos, que las bandas de criminales que trafican con la pobreza se incrementan día a día, que las drogas y la miseria provocan el caos, y es el caldo de cultivo para que las simpatías de Trump aumenten, en silencio.
Y también que hay americanos que usan a los emigrantes ilegales como fuerza de trabajo, no quieren que se les normalice su estatus para que no tengan que pagarle el salario mínimo por ley, y que mucha de la población «nativa» rechaza a esos emigrantes. Una creciente minoría, es el término apropiado.
¿Simpatia por el magnate?
Pues, ¡no!
No me gustan las personas arrogantes. No me gustan los que ostentan su riqueza ante todos. No me gustan los que dicen verdades sin que las expliquen.
A la inteligencia hay que cultivarla también con la razón. La razón se obtiene con el conocimiento, no con palabras duras, aunque sean una gran verdad. Sin embargo…
Sin embargo, es posible que «las palabras» que desataron «la ira» en los Estados Unidos, y en México, ayuden a mejorar el estado de una nación tan grande como Estados Unidos.
El mundo lo necesita.

Nota: La imagen que encabeza el post es una obra del artista pictórico Jean-Michel Basquiat

Wednesday, July 1, 2015

La infinita idiotez

Tenía un compañero de trabajo que cuando oía un comentario tonto, o superfluo, o tal vez con muy poca sustancia y, definitivamente, muy lejos de demostrar la inteligencia del pobre emisor de las palabras decía: «Perdió la oportunidad de quedarse callado».
Así le pasó al escribiente de este comentario en una noticia del «Diario de Cuba».
Pretendía escribir, oportunamente, algo sobre las anunciadas y «restablecidas» relaciones diplomáticas Cuba-Estados Unidos, pero me tropecé con esta colección infinita de tópicos de un anónimo escribiente, muy fervoroso «revolucionariamente». ¡No le quedó ninguno!
Lo que hace más ridículo y vergonzoso las palabras de este anónimo son unas imágenes del hijo de ese, al que le reclama la ¿victoria? en sus cinco oraciones, echado cómodamente sobre su hombro izquierdo – toda una elegía por sí misma esa posición  de aburguesamiento – no en la «revolucionaria» Varadero, sino en la capitalista-islamista Turquía.
Es así como las imágenes abofetean la capacidad infinita de idiotez de las palabras de un adulador cualquiera, sentado, tal vez, en un cubículo caliginoso de La Habana y sin poder pasear en ningún yate, acomodar sus posaderas en ninguna tumbona de Turquía y mucho menos apoyar en su codo izquierdo la revolucionaria desfachatez de sus convicciones.
No existen, no quedan, se esfumaron hace rato. Estas imágenes descubren cuál es el verdadero contenido de lo que en Cuba hoy es «revolución».
Antonio Castro Soto del Valle vacacionando «revolucionariamente» en Turquía

Tuesday, June 30, 2015

La «revolución» tan verde

Siempre he dicho que la vida se percibe según dónde se viva y cómo se viva. Para este hombre que mira la cámara, casi con un rictus de amargura, la vida debe ser la delirante consecuencia de haberse quedado donde está, y la guayabera blanca que usa pudo haber sido aquella que le sirvió para guardar el «cordón de segurosos» mientras el «comandante en jefe» visitaba algún lugar. El era el fulano adecuado para aguantar el primer empujón en caso de que se presentara un casual problema. ¡Quién sabe!, tal vez fue joven miliciano en los sesenta, o alfabetizador en los mismos años, mas tarde cortó caña para cumplir unos 10 millones que nunca se alcanzaron y le llegó el turno de aguantar empujones para que el de la gorra verde olivo no lo recibiera. Nunca ganó ninguna medalla, o si la ganó la tiene guardada en algun lugar que ya no recuerda, los años son la peor reflexión del destino cuando un hombre ve irse todos sus sueños y sus esperanzas. Hoy le quedan solo una mala pensión, que no le alcanza ni para leer el periódico, y por eso lo recorta y lo dobla cuidadosamente en el bolsillo de la blanca guayabera, para volverlo a leer en casa. También le queda esa guayabera.
Aquel otro, unos metros más atrás puede ser o fue, en algún pasado atrapado por la misma cámara, él mismo, un poco más joven, con más esperanzas y fuerzas, mochila al hombro, regresando del trabajo luego de intentar tomar alguna «guagua» y no poder, y tener que arrastrar la mochila, los zapatos un poco gastados y tratar de no ensuciar esa camisa blanca que le iba a servir el día después, para regresar al trabajo sin pagar el «almendrón» que se hace demasiado caro para su bolsillo humilde.
El estadio final de este hombre es aquel otro, en el fondo, sentado en el pequeño muro desgastado, ofreciendo el periódico oficial al doble de su precio para ganarse unos «kilitos» más y poder subsistir o, tal vez, lavar la misma guayabera blanca que alguna vez fue atrapada por esa cámara indiscreta, cuando ya empezaba a ser demasiado viejo. ¿Se acuerdan?
Los tres se preguntan qué fue lo que salió mal, cuál fue el accidente que los hizo quedarse en ese estadio triste, ver desaparecer su vida con una misma camisa, un rostro que se marchita y le surcan las arrugas, un pelo que se encanece y descubre las entradas. La respuesta puede estar en el dibujo pintado en la caseta amarilla, ese «Elpidio Valdés» que apunta su fusil porque «Todo cubano debe saber tirar».
Los tiros se fueron, la juventud también, la esperanza era verde y alguien la disfruta en Turquía, pero no él.
Porque este hombre no puede viajar a Turquía. No puede visitar la isla griega de Mykonos en un yate de 50 metros. Tampoco puede alquilar cinco suites para él y sus amigos en el complejo «Bodrum» de la capital turca. No tiene mil dólares para pagar una habitación en aquel hotel, como dice que cuestan esas habitaciones de lujo, porque ni tiene el detergente para lavar su antigua guayabera blanca, aquella que lucía gallardamente cuando «hacia el cordón» para cuidar de empujones al padre de Antonio Castro Soto del Valle, el hijo de Fidel Castro.
Este hombre cuidó a aquel padre, pero el hijo se olvidó de los cuidadores, de que hombres como este, en sus tres estadios, le permitieron adquirir el dinero para viajar a Grecia – que hoy se cae en pedazos para los griegos, pero no para él – y llegarse a Turquía y mirar de manera arrogante a esa cámara, desde lejos, sin que le importe nada ningún comentario, ningún titular en el periódico del gobierno de «su isla». Después de todo, ¿quién lo sabrá en Cuba?
«Granma» no lo dirá. Ningún titular se atreverá a aparecer para que ese hombre que vende ese periodiquito, y el de la guayabera que antes llevaba cuando joven una mochila, ese mismo, conozca que el hijo de aquel padre que él cuidaba de empujones se refresca alegremente en Mykonos y en un complejo hotelero en Turquía, y a su costa.
Sí, Cuba no ha cambiado para la mayoría, para los otros, los mismos, es «diferente». Y, así, la «revolución» que fue «tan verde como las palmas» podrá seguir siéndolo… en Turquía.
Hijo de Fidel Castro «promocionando» el beisbol en un hotel de Turquía

Sunday, June 28, 2015

Yoel Romero contra las cuerdas

Un mundo para la homosexualidad o un mundo para la heterosexualidad, o un mundo compartido. Existe una línea muy fina a la hora de enfrentar los fenómenos actuales, porque se puede llegar a la peligrosa conclusión de que existe «una agenda» para invertir los calores cristianos de nuestra sociedad. Y negar esos valores es negar que, si estamos donde estamos, es esencialmente gracias a la base cristiana de la sociedad occidental en la que vivimos.
Un viernes negro lleno de atentados terroristas por parte del «estado islámico». Lo primero peligroso aquí es que ya, de hecho, estamos aceptando sicológicamente la existencia de un estado que quiere destruir todo lo demás. No debiera suceder.
Luego 9 jueces se toman la atribución de aceptar un hecho para toda una nación, el matrimonio homosexual es aceptado por nueve personas e impone un cambio en las reglas del derecho a la libre expresión, y no solo al derecho legal homosexual. Ahora, cualquiera que se oponga, y exprese, ese derecho no solo es censurado, puede ser acusado de exponer «ideas de odio» hacia personas de diferente orientación sexual a la mayoría heterosexual.
¿Nuestra sociedad estará avanzando hacia un mundo homosexual? Por favor, no entren en pánico, solo hago una pregunta
Dejemos claro esto, nueve individuos, por más que representan la visión profesional de la jurisprudencia de una nación, no representan a una nación.
Y también dejemos claro que toda persona tiene los mismos derechos, debe tenerlos y una sociedad debe garantizarles los mismos derechos ante la ley, no importa la raza, el género, la religión y su orientación sexual.
Aclarado esto.
El peso mediano de la lucha profesional, Yoel Romero, un «desertor cubano» - así lo define la prensa americana - ha creado una pequeña crisis mediática después de que la Corte Suprema de los Estados Unidos ha legalizado el matrimonio homosexual en ese país. Luego de ganar frente a Lyoto Machida, este domingo, ha hablado de Dios y ha levantado la ira del «orgullo homosexual» de algunos. ¡Nada menos que en el domingo del «orgullo homosexual»!
“WOW, mis amigos, quiero decirles algo. Trataré el inglés. ¡Hey, UFC! ¡Hey, Miami! !Hey, Florida! Escuchen. ¿Qué ha pasado contigo, Estados Unidos? ¿Qué ha pasado con ustedes? ¿Han olvidado al mejor de los mejores en el mundo? Su nombre es Jesucristo”
Y agregó:
“¡Despierta, Estados Unidos! Regresen. Vuelvan a Jesús, no olviden a Jesús.”
Hay que admitir que las expresiones de Romero aparecen en un entorno desafortunado, en un tiempo desafortunado y en un día de puro infortunio para estas palabras. Y así enseguida apareció el consabido etiquetador público para llamarle homófobo y mandarlo a callar.
Un tal Karim Zidam, que se las da de periodista y que, para colmo, malinterpreta las palabras de Romero al transcribir «no olviden a Jesús» [“no forget Jesus”, dijo Romero] como «no para el Jesús gay» [“no FOR GAY Jesus”], que cualquier oyente en el idioma original del cubano, español,  sabe que no fue lo que dijo. En inglés, incluso, no tiene mucho sentido.
Hoy el cubano ha sido «colgado» desafortunadamente en el cadalso mediático. Desertor, homófobo y, según el tal Karim:
“Romero may have the right to think whatever he pleases, but that does not give him the right to IMPOSE his perspective on the thousands in attendance”
[“Romero puede tener el derecho a pensar lo que quiera, pero eso no le da a el derecho a IMPONER su perspectiva a los miles de presentes”]
Curiosa la «perspectiva» del periodista. Es decir, que hoy por hoy, ya nadie podrá decir lo que piensa si no admite el matrimonio homosexual, por lo que sea. La Corte Suprema de los Estados Unidos, según la perspectiva de Karim, abolió la libertad de opinión. Y en lo que es más peligroso, tuerce las palabras del boxeador, no un intelectual de la palabra y el pensamiento, hay que decirlo, para acusarlo de una «opinión de odio», donde no la hay.
¿Qué ocurrirá entonces mañana cuando un padre cura se niegue a casar a una pareja homosexual, por sus convicciones?
¿Qué ocurrirá cuando un ciudadano se atreva a decir que no le gustan los homosexuales?
¿Qué ocurrirá cuando un escritor escriba las preguntas, los cuestionamientos y los pensamientos de ese espectro social que no apoya el comportamiento sexual de la comunidad LGBT?
¿Castrarán del diccionario la palabra «maricón» como han querido castrar la palabra «negro»?
¿Censurarán libros donde las mencionen como han intentado censurar a Mark Twain?
Estamos llegando a un mundo donde las opciones no se abren, sino se trasladan a su lado opuesto. No es el caso de una mayor aceptación, sino de un cambio en los patrones de aceptación y no precisamente para la tolerancia, sino para la intolerancia de la intolerancia anterior. Puede parecer un trabalenguas, pero no lo es.
Si la corte decidió apoyar la justa causa de la igualdad homosexual, también tiene que apoyar que las decisiones se toman para hacer una sociedad más tolerante ante todo, pero no para enmudecer entonces al otro bando. Por supuesto, esto lleva a que el otro bando debe entender que existe un límite jurídico a su intolerancia, y que este mundo estamos todos por la Gracia de Dios.
Homosexuales y Heterosexuales.
Si avanzamos en la causa de los derechos de una minoría es porque una mayoría apoya los derechos de esa minoría, con respeto. Y la minoría también tiene que reaccionar con respeto a la diferencia de la otra minoría, la que no quiere reconocerlos con derechos. Es así de sencillo, eso es democracia. Es difícil de aprender, y es difícil de no sentirse ofendido de una y otra parte.
Lo que no puede ocurrir es que cambiemos las orillas de las intolerancias.
Romero no intentó «imponer» a nadie nada, solo dijo su opinión. El escribidor debió suprimir su intolerancia incluso torciendo las palabras del boxeador, al costo de hacer justicia a su mismo criterio. Es muy incoherente que los que defienden, y han defendido, los derechos de la comunidad homosexual, acusen a figuras públicas de imponer criterios, porque ellos mismos han utilizado a figuras públicas y a los lugares públicos con el mismo propósito… y no le han llamado imposición.
Es un gambito de juego peligroso porque les resta, no solo seriedad, sino también hasta verosimilitud.
Por supuesto, Romero podía haberse callado y no haber dicho nada. Puede que haya actuado sus creencias religiosas, o una pequeña porción de «machismo» cubano. O puede muy bien estar preocupado por lo que sucede en los Estados Unidos. En un ser humano, primero que campeón, desertor y otras lindezas, o luchador. Yo también lo estoy.
No se me escapan los signos de debilidad en aquel gobierno, signos que no indican que viviremos en un mundo mejor, a pesar de que los ciudadanos estén siendo más iguales ante las leyes públicas, como debe ser.
El periodismo sesgado no es periodismo, es simple retórica al peor estilo McCarthy. Esperemos que todo retorne a su cauce normal luego de toda esta tormenta, pera mejor de todos, heterosexuales y homosexuales, seres humanos todos.

Saturday, June 27, 2015

(Ras)Padura

No tiene nada que ver con la envidia, tampoco tiene que ver con la intransigencia, aunque los dos fenómenos han estado presentes en Cuba toda la vida. Y sí es un fenómeno de la realidad cubana actual, porque desde hace 56 años la intransigencia se hizo política de estado.
Si antes a Chano Pozo, como dice Padura en la entrevista de Carlos Olivares Baró en «Cubaencuentro», lo envidiaban en los «ambientes religiosos afrocubanos por su virtuosismo como intérprete» eso no le impedía al conguero decir su verdad, ser honrado y no estar con paños tibios dándole la vuelta a la verdad, como se pela una naranja, cuidadosamente, con un cuchillo muy afilado y con delicado tacto, para no desgarrar la piel jugosa antes del desayuno.
Puede ser, sí, lo admito, que ciertos círculos, ciertas vanidades se sientan desgarradas por alguna envidia. Existen en todas partes, y especialmente en los corrillos culturales. El existencialismo criollo ha llevado a que la envidia en los círculos artísticos sea la manifestación escondida de la desesperanza y también de la hipocresía social.
Pero, primero que todo, ¿a qué me refiero cuando hablo de Padura?
Unas pocas palabras que se publican en el sitio que acabo de mencionar y que a una pregunta incisiva de Baró responde el escritor cubano:
Baró: Se dice que usted es un hábil oportunista que se mueve con maestría en los espacios de la cultura cubana, zigzagueando las fronteras de lo lícito, que el castrismo puede permitir y mostrar ante el mundo como muestra de tolerancia. ¿Qué piensa de eso?
Leonardo Padura: Solo soy un escritor que trabaja a diario más de 10 horas. Hacer literatura produce mucho desconcierto, nunca estoy del todo convencido con lo que hago. El régimen nada me ha dado, lo poco que tengo se lo debo a mis libros; pero, no hago mucho caso cuando las opiniones sobre mí tienen un matiz político. Ni oportunista ni habilidoso. Apenas tengo comunicación con las autoridades culturales de Cuba. En 2012 recibí el Premio Nacional de Literatura y nada se me pidió a cambio: yo no lo hubiera aceptado. Los cubanos no hemos aprendido a ser tolerantes. Yo defiendo la libertad de que cada quien tenga derecho a expresar sus ideas y respeto al otro que no piensa como yo. La polarización política nos ha hecho intransigentes. Hay un vicio que nos persigue: no aceptamos el éxito del vecino. Cuando entrevisté a Mario Bauzá en Nueva York en los años 90 me dijo algo muy significativo: “Yo le aconsejé a Chano Pozo que se fuera de Cuba, el conguero tenía muchos enemigos en La Habana, en los ambientes religiosos afrocubanos por su virtuosismo como intérprete, la envidia lo rondaba. Nunca le perdonaron a Chano su éxito”. Vivo en Cuba porque escribo sobre Cuba, mi personaje más renombrado, Mario Conde, no podría habitar otra geografía que no fuera la noche y los trasiegos de La Habana.
Yo sí pienso que Leonardo Padura es la quintaesencia de un oportunista y de un habilidoso. Lo digo sin tener que dar vuelta a la página y sin rubor alguno. Y me explico.
Habilidoso. Precisamente porque esquiva endorsar al régimen, protegerlo, pero también esquiva lanzarle los dardos de un escritor honrado debiera lanzarle como debe. Se escribe para romper la punta del lápiz con la realidad, para hacer las preguntas difíciles, para joder, mortificar, demoler, no para endulzar y cubrir de (RAS)padura el hueso.
Oportunista. Porque existiendo intelectuales aplastados por el régimen, por ser inconvenientes y no doblegarse, ni siquiera mueve silenciosamente los labios para mencionarlos.
¿Quieren un nombre? Angel Santiesteban.
El cinismo de Padura está, precisamente, en encajonarse en la envidia y en la intransigencia. Es fácil recurrir a esos motivos, podemos entonces reproducir la anécdota del conguero o cualquier otra. Es tan seguro retornar a un pasado lejano para mistificar. Digo más, hay algo tan de cobarde al ni siquiera aventurar un nombre de los que «le envidian». ¿A quienes se refiere? ¿Por qué no quiere medir espadas con esas plumas?
Y aquí me viene, como de perilla, las declaraciones de un compatriota suyo en España, Gonzalo Rubalcaba, entrevistado por Chema García Martínez en «El País», el brillante músico dice:
“Lo que está pasando en Cuba tiene más que ver con la verdad oficial que con ninguna otra cosa. La realidad cubana es la misma desde hace años, las carencias materiales y no materiales siguen ahí…. hay todavía un temor a llamar a las cosas por su nombre. Ahora todo el mundo habla de los americanos y de todo lo que van a traer sin entender que la apertura tiene que darse desde dentro. No se puede seguir esperando a que los problemas internos nos los resuelvan desde el exterior”.
Nada de eso se atreve a desbrozar Padura. ¿A qué le teme entonces? ¿A los envidiosos que no tienen poder para condenarlo en la hoguera ideológica o a los sargentos políticos que sí encierran a escritores y poetas mistificándoles sus causas políticas con asuntos domésticos amañados?
La (RAS)padura suele ser dulce, muy dulce… empalaga.